Crema de tomate a la menta. TIEMPO: 10 minutos + 1 hora de congelador en verano
Un buen plato de sopa caliente en invierno reconforta el cuerpo, especialmente si entrenas a última hora de la tarde-noche. La sopa tiene la ventaja de que se puede preparar en cantidad con antelación y guardar e incluso congelar en raciones para tener siempre a mano. El tomate y el jamón son buenos compañeros, el tomate te aporta licopeno antioxidante y el jamón proteínas con sabor único. Si no tienes problemas de peso añade unos picatostes de pan tostado (no frito) y por supuesto aliña con aceite de oliva virgen extra. Esta sopa está pensada como plato único, por si tu entrenamiento no te deja mucho tiempo antes de irte a la cama, pero también puede ser el primer plato de una cena tempranera. Una sugerencia veraniega: conviértela en un sorbete de tomate en verano, sólo tienes que guardarla en el congelador una hora antes de la cena y triturarla justo antes de servir.
107 Calorías
Hidratos de carbono 4 g
Proteínas 0,67 g
Grasas 10 g
INGREDIENTES:
● 250 g de tomates maduros
● 1 pizca de sal
● 1 cuarto de diente de ajo
● 2 hojas de menta
● 1 cucharada de aceite de oliva de 1ª presión
● 4 tiritas de jamón serrano muy curado
PREPARACIÓN:
Tritura en una batidora potente los tomates previamente lavados, sin el rabo ni la parte dura, con la sal, el cuarto de diente de ajo y tres hojas de menta. Añade el aceite de oliva sin dejar de batir, si es invierno caliéntala sin dejar de remover antes de servir. Si es verano guarda en el congelador una hora. Vuelve a batir antes de servir y decora con las tiras de jamón serrano muy curado y unas hojas de menta.