En el número de la revista Runner's World de este mes de marzo os ofrecemos parte de una entrevista a Antonio García, piloto de coches, y también corredor. Aquí teneis la entrevista íntegra
POR VICENTE CAPITÁN
De rostro angelical, con pelo rubio, Antonio García es de esos hombres que siempre tendrá cara de niño, aunque su cerebro procesa miles de datos de las telemetrías que le pasan sus ingenieros y mecánicos, para sacar el máximo partido a sus vehículos y todo a una velocidad de vértigo. Tras un pasado glorioso en el Karting, la Fórmula Nissan o las World Series, los últimos años se ha centrado en el Mundial de Turismos y se ha especializado en las carreras de resistencia, haciendo las Le Mans Series en Europa. Desde 2008 también se ha introducido en el circuito americano, en el que se ha convertido en la nueva referencia tras su éxito en Daitona el pasado 25 de enero.
¿Cómo fueron tus inicios en el deporte?
Empecé como muchos niños haciendo de todo, pero no era fan del fútbol. Con cinco años empecé en las escuelas municipales de tenis en San Sebastián de los Reyes. También hacía natación. Mi padre, Sebastián, era aficionado al motor y me metió el gusanillo. Cuando tenía siete años descubrió el karting de Paesa en Boadilla del Monte y me empieza a llevar. Así se divierte él y yo. A partir de entonces íbamos al circuito de Soto del Real, por el que hemos pasado casi todos los pilotos españoles. Nosotros estábamos allí todos los sábados y domingos.
Y entonces, ¿ya te introduces en el mundo del motor?
Así fue. Con ocho años me federo y acabo tercero en el Campeonato de España cadete. Mi padre me compró mi primer kart. Valían unas 50-100.000 pesetas, era de segunda mano. Esto era lo habitual en todos los competidores. Desde 1988 hasta 1991 íbamos con el kart a cuestas a todos lados, lo llevábamos en la baca del coche. El coche lo preparaba mi padre con ayuda de mecánicos, lo que veíamos en las carreras, hablando con otros padres, expertos, …Era todo muy puro, sin mayores intereses que el pilotaje y el divertimento. Pero con 11 años gané el campeonato de Madrid, el de Cataluña y el de España y al pasar a júnior ya a mi padre se le queda grande poder mantenerme.
Por tanto ¿se necesita tener dinero para iniciarse en tu deporte?
No. Nosotros somos una familia normal. Mi padre era programador informático y se gastaba un poco de dinero en mí para divertirse él también. Cuando das el salto de calidad necesitas estar en equipos porque los gastos se disparan, y eso hicimos. Aún así te toca pagar parte de los costes, pero para que os hagáis una idea nosotros podíamos gastarnos medio millón de pesetas al año, el resto era cosa del equipo.
Y ¿cómo se da el salto de calidad?
A mí me iban acompañando los resultados, era conocido en el mundillo, pero para dar el salto necesitas que apuesten por ti. En 1994 di mi gran salto al profesionalismo cuando conocí a Genis Marcó y me puso en contacto con las principales fábricas de Italia, que eran las más fuertes. Yo sólo corría en España con los pocos medios que tenía y para salir fuera necesitas el apoyo de grandes fabricantes. Así pude ir a correr el Campeonato de Europa e hice de los mejores cronos y gané alguna clasificatoria. Para que la gente me entienda esos campeonatos eran como los de atletismo, durante una semana o cinco días, con cronometradas, eliminatorias, semifinales,… Meses más tarde gané el Mundial de Karts y ya pude acceder a los mejores equipos, materiales… con los que me mantuve hasta 1998.
¿Ganabas dinero entonces?
A partir de ese momento sí. De hecho en los karts se ganaba mucho dinero y podías seguir sin límite de edad. Mi equipo, por ejemplo, para tres pilotos tenía un millón de dólares de presupuesto además de lo que nos pagaban a nosotros. Pasé de intentar no tener gastos y que me pagaran todos los materiales para mejorar el coche a tener mi sueldo. Pero Adrián Campos me propuso estar con él en la Fórmula Nissan. La crearon para ser lanzamiento a la F-1. Económicamente salía perdiendo al dejar los karts, pero aquella era una gran oportunidad deportiva. Aquel primer año compartí equipo con Marc Gené y gané dos carreras al principio aunque luego tuve problemas.
Allí coincidiste con Fernando Alonso
Fernando y yo ya habíamos compartido muchas horas juntos en los circuitos de karts. Yo fui campeón del mundo en 1994 y él dos años más tarde. Nos llevábamos muy bien y nuestros padres también tenían una buena relación. Mi segundo año en la Fórmula Nissan yo presioné de alguna manera para que Adrián le trajera al equipo, porque era un buen fichaje. Estuvimos pelando por la general muy igualados, hasta que tuve un accidente a falta de dos carreras y perdí mis opciones. Con Fernando sigo teniendo buen trato. Yo me alegro por sus éxitos y supongo que él también disfrutará con los míos. Hace poco estuvimos juntos, precisamente en Daitona.
Y a la tercera fue a la vencida
Sí. En el 2000 gané la Nissan, además de una forma muy holgada porque hice unos 11 podios y logré cinco victorias. El gran problema fue que en 2001 los grandes patrocinadores españoles como Telefónica o Repsol frenaron sus inversiones y dejaron de esponsorizar, por lo que me quedé sin patrocinador propio y tuve una oferta de Red Bull para ir a la Fórmula 3000. Entonces llegó el peor momento de mi carrera deportiva. Por intereses comerciales el equipo decidió apostar por otro piloto brasileño a mitad de temporada y me dejaron fuera. Como no tenía un patrocinador fuerte detrás de mí, era fácil prescindir de mis servicios. Por otro lado, los resultados no estaban siendo buenos, pero era lo habitual el primer año en la categoría, de hecho Fernando el año anterior durante la primera mitad de temporada tuvo muchos problemas y luego acabó ganando. El caso es que tuve un parón grande en mi progresión y esto me dejó tocado en todos los sentidos.
¿Cómo te recuperaste de ese mazazo?
Al año siguiente se crearon las World Series, las herederas de la Fórmula Nissan y de nuevo Adrián Campos, al que no dejaré de estar agradecido, me subió a un coche de su equipo. Era 2002 y acabé cuarto en la general, que tuvo como vencedor a Ricardo Zonta, probador de F-1. Se comprobó que seguía a buen nivel pero la temporada siguiente tuve que decidir entre continuar en las World Series e intentar ganarlas o cambiar de aires … y como el ganarlas no te aseguraba el salto a la F-1, decidí aceptar una buena oferta de BMW para adentrarme en el Mundial de Turismos. También me inicié con Red Bull en las carreras de resistencia y en 2003 acabé primero en las 24 Horas de Spa (Bélgica).
¿Qué tal te adaptaste a los nuevos vehículos?
En las carreras de resistencia no tuve tantos problemas, era más una cuestión de cambiar los entrenamientos fuera del vehículo. Yo siempre he corrido dentro de mi preparación física, aunque hubo años que por molestias articulares me decanté más por la bicicleta. Durante la época de las fórmulas hacía más condición física, más gimnasio, pero con las pruebas de resistencia modifiqué el trabajo y empecé a hacer más aeróbico. Por eso los últimos cinco años es cuando más me ha dado por la carrera a pie y he empezado a descubrir el gusanillo de las carreras populares.
Por otro lado, en el Mundial de Turismos tuve problemas de adaptación porque son carreras muy cortas con mucho contacto y a eso hay que cogerle el truco, pero me fueron bien las cosas porque cumplí con cuatro o cinco podios en la primera temporada. En esta categoría estuve durante tres años y me queda la espina de no haber ganado ninguna carrera aunque tengo siete segundos puestos y algún podio más.
¿Cuándo apostaste más por las pruebas de resistencia?
En 2006 fiché por Aston Martin, aunque estaba en el equipo semioficial. Inicié una nueva etapa en mi trayectoria porque me adentré en las Le Mans Series. Son media docena de carreras en Europa de 6 horas de duración o 1.000 kilómetros y además están las famosas 24 Horas de Le Mans, que son un día completo. Aquel año acabé cuarto en las 24 Horas. En 2008 conseguí ganar la famosa carrera con Aston Martin. Fue un gran éxito para mí con el fin de consolidarme en este tipo de carreras. De todas formas que nadie crea que eso lo hago sólo, en los equipos estamos cuatro pilotos y hacemos rotaciones por turnos.
¿Pero también te metes en el campeonato americano?
Sí, pero a partir de 2008. Allí entro con Porsche y la gente se preguntará cómo puedo correr con una marca en un lado y con otra en otro, pues es compatible porque con competiciones totalmente distintas. Las carreras en EE.UU tienen una dimensión gigantesca, algunas similares e incluso por encima de lo que conocemos en la Fórmula 1. Por ello, ganar en Daitona ha sido algo fantástico, porque además al ser una carrera que está fuera de temporada, junta a los campeones de la Fórmula Indi, a los de la Nascar, a los vencedores en las 500 Millas de Indianápolis, de Le Mans,… Sinceramente es la parrilla de salida más de más nivel de todo el año. Me he quedado alucinado de la repercusión que ha tenido esta victoria en España, porque cuando gané Le Mans, que es más famosa en nuestro país, no se habló tanto. Quizá el hecho de que ganásemos por centésimas al equipo del ex Fórmula-1, Juan Pablo Montoya, ha contribuido a que el éxito tenga más eco.
¿Cómo se entrena para tu deporte?
La verdad es que con el coche cada vez menos. Antes se hacían algunos entrenamientos intensivos en circuitos, pero esto es muy caro y se ha suprimido en casi todos los equipos. Existen unos simuladores impresionantes, es como una plataforma con cilindros a la que se sube el coche y allí se le somete a todo tipo de pruebas para ver como responde. El coche va sin piloto, es la máquina la que marca la pauta. Luego sacamos las telemetrías, al igual que después de una carrera y en ellas aparecen todos los datos del comportamiento del vehículo. Esto lo estudiamos en profundidad y se buscan las mejoras y sobre todo corregir errores. En realidad cuando se sube el vehículo al simulador, en nuestro caso en Inglaterra, yo no tengo que estar allí, me lo pasan a mi casa y lo analizo. Un día de trabajo en un simulador puede suponer lo que una semana en un circuito.
Entonces ¿cuánto entrenáis los pilotos?
Yo entreno todos los días o al menos seis a la semana unas dos horas como mínimo. La gente pensará que es poco, pero es que al hablar de mínimo me refiero cuando sólo entreno el físico, sobre todo la carrera a pie y la condición física con algo de tonificación, pesas y estiramientos. Pero hay días, cuando estamos probando cosas o en las carreras que le dedicó todo el día a mi deporte, eso es lo verdaderamente duro. Yo cuando estoy en casa me cuido mucho y no bajo el pistón, por eso el mundo de las carreras populares me viene muy bien, para tener objetivos y así entrenar con más ganas.
¿Qué has conseguido hasta el momento en el atletismo y qué te gustaría conseguir?
Este año conseguí mi mejor marca oficial en 10 km. en la San Silvestre Vallecana con 39:15 y en media maratón tengo hechos en Madrid 1:23. Mi gran problema es la continuidad con un plan de entrenamientos específico para la carrera a pie. Si pudiera mantener unas semanas seguidas sin interrupciones creo que podría bajar de 1:20 en media maratón. El maratón no me lo he planteado porque cuando es la buena época para correrlos estoy en plena faena y entonces es imposible seguir en plan. Para que la gente lo entienda este año habré viajado a EE.UU. unas 14 veces y son viajes de miércoles a lunes, si sumamos otros 10-12 a Europa de jueves a domingo, creo que se entenderá lo de mantener un plan para lograr mejores objetivos en el atletismo.
¿Y qué entrenamientos atléticos haces?
Lo mínimo que ruedo seguido es una hora. También hago un par de días de calidad, con series rápidas, cuestas, … o series largas. El típico entrenamiento de un fondista aficionado. Los planes me los hago yo y ahora me está ayudando Manolo Capitán, con el que he compartido muchos veranos divertidos en San Martín del Castañar (Salamanca), el pueblo de mi padre.
Manolo me motiva sobre todo para tener objetivos, al margen de acompañarme algunos días, porque mi mayor problema es que siempre he corrido sólo. En el box de mi equipo nunca faltan unas zapatillas para correr, porque aunque esté fuera de casa tanto tiempo, corro allá por donde voy.
¿Sigues el atletismo?
Sí, sobre todo desde hace cinco años. Los grandes acontecimientos me los los he visto por la tele y alucino con gente como Bekele, cómo pueden hacer pruebas de resistencia y acabar a esos ritmos el último 400. Pero los que más me llaman la atención son los maratonianos de alto nivel, porque yo sé lo que es hacer series a 3:15 el mil, que puede ser mi máximo de entrenamientos hoy en día, y me pregunto cómo pueden correr 42 km. seguidos a un ritmo mucho más rápido. Yo conduzco coches muy potentes, de más de 700 caballos y paso de 300 km/h muchas veces, pero lo de los fondistas de élite, de verdad que me parece increíble.
¿Cómo afrontas el futuro tras el éxito de Daitona?
Por lo pronto he fichado con Corvette para esta temporada. Ha sido una oferta que no podía rechazar y además es una buena apuesta deportiva aunque el año pasado Aston Martin estuvo un poco por encima. También se me va a abrir más el mercado en EE.UU. donde seguiré con Porsche. Me gustaría poder repetir éxito en Daitona y ganar una general de las Le Mans Series. Yo he tenido suerte en mi carrera y vivo bien de mi deporte, pero en España no creo que seamos más de 10 los pilotos (incluidos los tres de F-1: Alonso, De la Rosa y Gené) los que vivamos holgadamente de esto. De mi generación por ejemplo, los únicos que lo hemos conseguido hemos sido Fernando y yo.
¿Has descartado por completo la Fórmula 1?
Sí, creo que esa oportunidad pasó y por circunstancias no pude dar el salto, pero no me arrepiento en absoluto. Me va muy bien con el camino que he elegido y sinceramente, no creo que la F-1 me hubiera divertido tanto.
¿Qué tiempo te queda para divertirte?
Poco, pero lo aprovecho. Me gusta ir al cine, seguir y practicar otros deportes como el tenis o el golf y sobre todo oír música. Soy muy setentero y sobre todo rockero, lo que más tengo en casa es rock y heavy metal. Ahora con el atletismo también tengo un buen entretenimiento que encima forma parte de mi profesión. Tampoco me olvido de salir a tomar algo con mi novia, con los amigos, pero soy una persona tranquila.
¿Hasta cuando prolongarás tu carrera deportiva?
La ventaja de mi deporte respecto a otros, como el atletismo, es que no es tan físico, por lo que puedes estar en la cima hasta pasados los 40. Soy joven, pero mi deseo es poder seguir hasta que cumpla esa cifra. Pero lo más importante es seguir evolucionando, aceptando nuevos retos y dando alegrías a la familia que al final son los que más disfrutan cuando consigo algo. Ahora con lo de Daitona, mis padres mis abuelos… al salir en todos los medios, en el telediario, estaban eufóricos.