El eterno joven inglés figura como el tercer protagonista de la edad de oro del medio fondo británico. Por SERGIO HERNÁNDEZ-RANERA. Fotografías de Cordon Press y Archivo R.F.E.A.
La fácil zancada de este millero no fue la flecha que acabó con el binomio Coe-Ovett, sino una nueva dimensión que lo transformó en terna y que elevó la categoría del atletismo británico a unas cotas que los albiones no han vuelto a alcanzar. Talento precoz de rubicundo pelo ensortijado, Cram siempre será recordado como el 1º campeón del mundo de la historia en 1.500 m. Y, por supuesto, por lograr varios récords del mundo en una época de competencia tan feroz en el medio fondo que hasta el más profano en este deporte sabía que, cuando se hablaba de prueba reina, ésta no era otra que los 1.500 m.
Steve Cram (1960, Jarrow, condado de Tyneside) comenzó dando muestras de su potencial en 1979, cuando ganó los 3.000 m del Campeonato de Europa júnior.
1980:
En la temporada siguiente, con sólo 19 años de edad, 2 carreras le valieron un puesto en el equipo olímpico británico para los Juegos de Moscú ’80: el 1.500 m más rápido corrido jamás por un teenager (3:35.6), conseguido en junio de 1980 en una prueba en que sólo Steve Ovett (3:35.3) pudo con él, y una milla finalizada en 3:53.8, de nuevo tras Ovett, quien impuso un nuevo récord del mundo con 3:48.8. La decisión de Dave Moorcroft de participar en Moscú en 5.000 m en detrimento del kilómetro y medio, había obrado que Cram se jugara la plaza con el escocés Graham Williamson en la 1ª carrera.
En Moscú, Cram no defraudó y se clasificó para la legendaria final de los 1.500 m que acabó ganando Sebastian Coe (3:38.40) frente al alemán oriental Jürgen Straub (3:38.80) y un Steve Ovett (3:38.99) que le había birlado días antes la gloria en el 800 m. Pese a finalizar en 8ª posición (3:41.98), Cram acumuló una experiencia vital y empezó a presentarse como una inquietante amenaza ante sus compañeros más veteranos.
1981:
Cram sigue haciendo acopio de vivencias internacionales, ganando resistencia y afinando su velocidad. Sebastian Coe, por ejemplo, tiene que batir el récord del mundo de la milla en Zurich para vencerle (3:48.53 por 3:49.95).
1982:
Llegan los Europeos de Atenas. El campeón vigente, Ovett, no puede acudir por lesión y Coe, que ha perdido sorpresivamente los 800 m frente al inesperado Hans-Peter Ferner, se cae de la final. Ésta va a resultar en principio un mano a mano entre Cram y su rival desde sus tiempos de junior, Graham Williamson. A falta de 600 m, el escocés tropieza con su pie, cae y, aprovechando la confusión, Cram pega un acelerón que le da el triunfo en 3:36.49. El soviético Kirov ganó la plata con 3:36.99 y un fenomenal José Manuel Abascal se hizo con el bronce (3:37.04).
Pero la temporada no acaba aquí para el joven inglés. En los Juegos de la Commonwealth, en Brisbane (Australia), añade a su currículum una medalla de oro (3:42.37) frente al campeón olímpico de Montreal ’76, el neozelandés John Walker (3:43.11) y el gran keniano Mike Boit (3:43.33), todavía competitivo tras una década de palpitantes duelos con Wootle, Arzhanov y el caballo Juantorena.
1983:
A pesar de que las lesiones se interponen en la preparación de Cram, éste logra recuperarse a tiempo para la histórica cita mundialista de Helsinki ’83. Allí se impone en su serie al marroquí Said Aouita y en la semifinal a su otrora verdugo Ovett. La final está plagada de grandes nombres: Steve Ovett, José Manuel Abascal, el estadounidense Steve Scott, Aouita, John Walker... Ausente Coe por una extraña enfermedad, sólo faltan José Luis González y el sudafricano-estadounidense Sydney Maree (ambos han quedado eliminados).
La carrera levanta muchas expectativas, pero las 2 primeras vueltas marcan un ritmo timorato (2:07.73.) que exaspera a los comentaristas. Nadie tira, nadie se mueve. Pero la monotonía del cansino pelotón es rota por un tirón de Aouita a falta de poco menos de vuelta y media. El pelotón se duerme, pero Cram ya se ha lanzado a por el marroquí, a quien iguala a falta de 200 m y sobrepasa con facilidad. La reacción de Ovett llega demasiado tarde y se queda sin medalla alguna.
El oro es para Steve Cram (3:41.59), que además ha cubierto el último 800 m en 1:49. El estadounidense Steve Scott entra en 2ª posición (3:41.87) y Aouita, que se presentaba con la mejor marca del año, gana el bronce (3:42.02). Abascal es 5º con 3:42.47 y Ovett, 4º con 3:42.34, se tiene que contentar con decir a los periodistas una rotunda obviedad: que Gran Bretaña es el país del campeón olímpico (Coe), el campeón del mundo (Cram) y el plusmarquista mundial (él mismo).
Varios días después, Cram mejora en Oslo su marca personal en 800 m (1:43.61) y en Bruselas la de 1.500 m (3:31.66).
1984:
Las lesiones turban de nuevo su preparación para los Juegos de Los Angeles ’84, pero Cram se planta en la final. En pista se vuelven a encontrar el campeón del mundo, el campeón olímpico y el plusmarquista mundial. La diferencia es que ahora Cram es el favorito. Coe está en los Juegos por decisión federativa (su estado genera dudas), Ovett ha expuesto su cuerpo al colapso para clasificarse (se tiró 2 días en el hospital tras correr la final de 800 m con bronquitis antes de acceder dramáticamente a la final de 1.500 m), Aouita ha visto las orejas al lobo y se ha cambiado al 5.000 y Cram, pese a andar un poco corto de preparación, es el teórico favorito.
José Manuel Abascal da un tremendo tirón a falta de 300 m. Los 2 ingleses se lanzan a por él y le superan en la recta final, donde el majestuoso Coe se muestra intratable (3:32.53, nuevo récord olímpico). Cram obtiene la medalla de plata con 3:33.40 y un magnífico Abascal gana la de bronce (3:34.30).
Pese a lograr posteriormente victorias en Europa (la más notable son unos 3:33.13 en Budapest), está claro que Cram no andaba tan fino en el año olímpico. Aún así, echó una mano a sus compañeros del 4x400 m e integró un heterogéneo relevo en el que también figuró el triplista Keith Connor (en el 4x100 el decatleta Daley Thompson hizo lo propio).
1985:
Pero 1985 es otra historia y Cram parece emular a Coe. Su estado de forma es sencillamente espectacular y en el espacio de 19 días bate 3 récords mundiales
El 16 de julio se convierte en Niza en el 1º hombre en bajar de 3:30 en los 1.500 m: 3:29.67. Aouita queda en 2º lugar con 3:29.71.
Días después en Oslo revienta el récord mundial de Coe en la milla con 3:46.32, prueba en la que cubre el último 400 m en 54.2 segundos.
Una semana después, bate también el de los 2.000 m en Budapest: 4:51.39. Para rematar la temporada, se marca el 2º 1.000 m de la historia (2:12.88 tras los 2:12.18 de Coe) y se permite el lujo de batir en 800 m nada menos que al campeón olímpico Joaquim Cruz.parando el crono en un impresionante tope personal de 1:42.88 segundos. La zancada amplia y elegante de Steve Cram maravilla a los amantes del atletismo y si en temporadas anteriores, a diferencia de los furiosos sprints en recta final
de Coe y Ovett, su estilo de marca era atacar a unos 300 m de meta mediante un sprint gradual, en 1985 Cram literalmente ataca, como, cuando y desde donde le da gana. En las entrevistas, declara que su comida favorita es el fish&chips (pescado con patatas fritas).
1986:
Continuó en buena forma en 1986, año de los Campeonatos de Europa en Stuttgart y de los Juegos de la Commonwealth en Edimburgo. En estos últimos, logró un doblete en 800 m y en 1.500 m.
En esta última prueba consiguió un fácil triunfo con un tiempo mediocre (3:50.87). Pero en las dos vueltas al óvalo obtuvo una victoria tan contundente (1:43.22) sobre Tom McKean (1:44.80) y Peter Elliot (1:45.22), que adoptó la decisión de inscribirse también en esta prueba en los Europeos, donde, esta vez sí, habría de enfrentarse a Sebastian Coe.
En Stuttgart, el dios Coe capturó al fin su primera medalla importante en su prueba predilecta (1:44.50) frente al escocés McKean (1:44.61). Cram, que se posicionó bien y entró en la recta final el 1º, no encontró la punta de velocidad que había exhibido en Edimburgo y se tuvo que “conformar” con la medalla de bronce (1:44.88).
En la gran final de los 1.500 m, Cram pudo con Coe y renovó así su cetro continental, convirtiéndose en el 1º atleta que lo conseguía. Pese a que su tiempo no fue relevante (3:41.09 por 3:41.67 de Coe), significó su última gran medalla.
1987 y siguientes...:
Los años posteriores no fueron buenos para el inglés, dado que, primero, no pudo defender con éxito su título mundial en Roma ’87 pese a exhibir el crono más rápido de todos los participantes en la final (3:31.43 conseguidos el 19 de agosto en Zurich) y, tampoco obtuvo medalla alguna en los Juegos de Seúl ’88.
Fue 8º en la final de Roma, donde el somalí Abdi Bile ganó el oro y Jose Luis González y el estadounidense Jim Spivey las otras 2 preseas.
En 1988 Cram marcó en Bruselas la mejor marca del año en los 1.500 m (3:30.95), pero una lesión en el gemelo a falta de 3 semanas para la competición de Seúl mermó sus posibilidades en Corea. Aún así, acabó 4º (3:36.24) en un apretado final ganado por el sorpresivo Peter Rono, de Kenia, en 3:35.95. Su compatriota Peter Elliot conquistó la plata (3:36.15) y el alemán oriental Herold, el bronce (3:36.21).
Las lesiones siguieron cebándose con Cram, que sólo pudo llegar a las semifinales de los 1.500 m en los mundiales de Stuttgart '93. Se retiró al año siguiente y, desde entonces, desarrolla una exitosa carrera como comentarista televisivo de atletismo para la BBC.
Antes del punto y final, una última curiosidad: en 1999 completó un maratón en 2:35.
Este es el VÍDEO de Helsinki '83:
Este es el VÍDEO de su récord de 1.500 m:

