A la hora de correr influye tanto tu físico como tu motivación. Te enseñamos a superar las trampas más comunes, esas que nos conducen al fracaso, que se esconden en cada entrenamiento y carrera
Hay varias cosas que pueden arruinar un entrenamiento
perfecto: zapatillas desgastadas, pantalones o camisetas
que rozan, un plato gigante de patatas fritas… Pero
prestar atención a tu reloj en lugar de a las condiciones en que
vas a correr, es el error más común. Claro que es una buena
idea conocer más o menos a que ritmo quieres progresar para
saber si dar un empuje (o no) con el objetivo de mantener la
media prevista. Pero a no ser que entrenes en la Biosfera -
donde puedes controlar el entorno al detalle- tienes que ser flexible
con la meta de tu ritmo. De esa forma conseguirás
fácilmente escapar al gran número de trampas que la tiranía
del cronómetro puede proporcionarte.
Obstáculos incómodos para el ritmo pueden ser situaciones
como un viento de cara de 45 km/h soplando en medio de tu
entrenamiento de velocidad; o un inesperado cambio de temperatura
del principio al final de un rodaje largo. Si en casos
similares a estos pretendes tomar como referencia el ritmo que
te habías marcado, o el realizado en otras condiciones más
favorables, sólo lograrás considerar tu sesión como un auténtico
fracaso.
Una vez más debes recordar que no hay dos competiciones
ni entrenos gemelos, y que los parámetros para
comparar sólo deben ser orientativos. Nunca deben suponernos
una regla inamovible. Todos los días no nos levantamos
igual, ni trabajamos igual... Tampoco corremos igual.
A continuación te presentamos las cinco principales trampas
del ritmo. No las puedes evitar totalmente, pero si estás preparado
para ellas no te confundirán
.
EL COMIENZO
Raramente te sientes mal al principio de un entrenamiento o
competición. Siempre es un poco más adelante cuando aparece
el "enemigo". Si empiezas tan sólo 5 segundos más rápido por
kilómetro que tus tiempos de paso previstos, tendrás que
luchar al final contra una desagradable fatiga. Para evitar este
panorama es mejor mantenerse de 1 a 2 minutos más lentos de
lo que pretendamos terminar, especialmente durante los primeros
2 o tres kilómetros de un entreno. En el caso de una
carrera mantén un ritmo menor del ritmo de crucero los primeros
minutos. La idea es llegar al primer mil sobrado de fuerzas
para ir acelerando poco a poco según nuestras sensaciones
y el desarrollo de la prueba. Luego nos sentiremos con mayor
libertad para recuperar lo perdido.
CUESTAS Y VIENTO DE CARA
Factores del entorno, como los fuertes desniveles de las zonas
montañosas o el viento, aumentan la pesadez de un entrenamiento.
Por lo tanto, tienes que tenerlos en cuenta ajustando
tu ritmo, es decir, bajándolo. Estés subiendo un monte o peleando
contra una poderosa ventisca, la técnica debe ser la
misma: Acorta tu zancada y mantén los pies cerca del suelo,
casi arrastrándolos. No te preocupes por los tiempos de paso,
concéntrate en mantener el esfuerzo constante.
CIRCUITOS CON CURVAS
Las curvas, igual que los montes y el viento, pedirán que el
ritmo se reduzca. Si intentas tomar una curva demasiado
rápido corriendo, gastarás una energía preciosa negociando
contra ella. Procura relajarte y que tu cuerpo encuentre la
forma natural de entrar en ella. Cuanto más relajado la afrontes,
menos tendrás que bajar el ritmo y mayor será el ahorro de
fuerzas.
AMIGOS VELOCES
Correr con otros es una buena manera de progresar, siempre
que no te dejes guiar por su ritmo en exceso. Correr demasiado
rápido (o lento) sólo te llevará a lesiones, agotamiento y, en
definitiva, a un declive de tu rendimiento. La clave está en
correr con "amigo lentos" durante los días de recuperación y
juntarse con "amigos rápidos" cuando tu plan de preparación
señale sesiones de velocidad.
CALOR Y HUMEDAD
A algunos les encanta salir a entrenar bajo el ardiente sol. Con
mucho calor y humedad el cuerpo tiene enormes dificultades
para bajar la temperatura, con lo cual, un ritmo moderado es
la mejor forma de no acabar totalmente exhaustos. Cuando
haya temperaturas superiores a 30º y la humedad exceda el
80%, baja el ritmo hasta pasar cada kilómetro un minuto por
encima de tu tiempo habitual. Y cuando el termómetro marque
alrededor de 35º y la humedad ronde el 90%, olvida el
ritmo y procura mantenerte fresco a base de beber en todas las
fuentes que te cruces en el camino.
..Y los inconvenientes de la alimentación
Nunca salgas a correr con el estómago lleno. Deja
pasar al menos tres horas después de la comida más importante,
generalmente el desayuno.
Evita probar alimentos nuevos antes de una carrera.
Esta regla tan obvia es el fallo más común entre los
maratonianos. Te puede fastidiar los meses de duro entrenamiento
errores como desayunar abundantemente
(aunque sea 3 horas antes) si te tomas un café normalmente,
o beber por primera vez una bebida energética
durante la carrera.
Hidrátate como un delfín. Uno de los primeros
síntomas de deshidratación es la falta de energía. No te
separes de tu botella de agua durante los días y horas
antes de competir. Es tan importante hidratarse como alimentarse
bien.
Come carbohidratos equilibrados. Necesitas aumentar
las reservas de energía con carbohidratos, pero sin pasarse.
Si te pasas comiendo grandes platos de pasta, los carbohidratos
terminan por acumularse en forma de grasas, por lo
que ganarás peso antes de la carrera, bueno para correr un
maratón, malo para distancias cortas.