Si estás soñando con correr un maratón, te habrás planteado cientos de dudas. Es normal que así ocurra, pues es un reto que muy pocos serán capaces de hacer, aunque se lo propongan.
Antes de enfrentarse a un maratón es necesario tener una base mínima de entrenamiento de carrera a pie. Sería aconsejable haber corrido durante un año de forma regular, una media de tres días por semana, habiendo superado las 120 sesiones de entrenamiento en doce meses. De este modo se entra plenamente en el mundo del corredor.
A partir de ese momento ya podría seguir un plan para el maratón, de 18 semanas como mínimo, con el único objetivo de acabarlo, y siempre por encima de las cuatro horas. Es evidente que aquellos que llevan varios años entrenando distancias más cortas, cuando deciden dar el paso al maratón lo tienen más fácil y pueden buscar objetivos más ambiciosos.
Para saber cuando uno está preparado para enfrentarse al maratón, debe preguntarse si su mente lo está y para ello debe estar plenamente convencido de que lo quiere hacer. El siguiente paso es analizar si ha entrenado lo suficiente y si su objetivo es real o asumible. El maratón es una prueba muy larga, en la que intervienen muchos factores externos imposibles de controlar, pero en el que la mente es primordial, de ella dependerá el éxito o el fracaso.
Cuando una persona que entrena regularmente se quiere enfrentar al maratón sin marcarse objetivos concretos de marcas, siempre estará preparado, tanto física como psíquicamente. Por el contrario cuando un corredor se autopresiona demasiado, marcando objetivos máximos muy ambiciosos, correrá el riesgo de no finalizar o de hacerlo en condiciones pésimas; aunque esté muy bien entrenado físicamente.