Las gradas abarrotadas del Hipódromo de la Zarzuela fueron el mejor de los termómetros para medir la respuesta de la afición ante el regreso, 24 años después, del mejor espectáculo del cross a un recinto mítico del iconograma sentimental del atletismo español.
Aumentar tamaño de letra Disminuir tamaño de letra va al contenido de la noticia