Es una de las piedras angulares de nuestra cocina, pero son muchos los mitos que rodean a los huevos: ¿Son culpables del colesterol? ¿Tomamos huevos de gallinas alimentadas transgénicamente? Aquí unas respuestas…
1. ¿Es el culpable de mi colesterol?
Difícilmente. Es cierto que la yema contiene una cantidad importante
de colesterol (unos 240 mg), pero no hay que confundir dos
tipos de colesterol: el de los alimentos y de la sangre. Este último
proviene sólo un 25% de los alimentos por lo que incluso tomando
seis huevos a la semana no debe influir en tu nivel de colesterol
sanguíneo (eso sí, cuidado con el “compañero de viaje” de los
huevos en el plato: chorizo, beicon, pizzas, etc).
2. ¿Cómo reconocer los más frescos?
Míralos delante de una bombilla. Si se ven claros, lo son; pero no
si muestran una parte oscurecida. Otro truco es sumergirlo en un
vaso de agua con una cucharada de sal. Si se queda tumbado en el
fondo tiene menos de una semana, si se endereza lo más probable
es que haya sido puesto hace más de 3 semanas y lo mejor es
descartarlo. Por último, si al abrirlo la clara aparece líquida en lugar
de gelatinosa es que es demasiado viejo.
3. ¿Cómo conservarlos mejor?
Deben estar en la nevera, a unos 10º, con el extremo puntiagudo
hacia abajo para permitir que la cámara de aire quede arriba. No
tenerlos más de 3 semanas y nunca lavarlos antes de guardarlos, ya
que dañarías la cutícula que los protege y quedan más expuestos a
los gérmenes.