El estrés en la vida cotidiana puede ser el peor enemigo del "running". Saber en qué consiste el estrés y por qué aparece es nuestro primer consejo. El estrés por sí mismo no malo, no se trata de una enfermedad, sino un mecanismo de defensa
¿Cómo me afectan los
entrenamientos? ¿Cómo tengo
que entrenar si estoy estresado?
No dejes de entrenar por muy estresado que
estés. Las personas que sacan unos minutos
al día para entrenar, son más eficientes en el
trabajo que las que se tumban en el sofá a ver
la tele. Es preferible levantarse una hora antes
para entrenar cada mañana que pasar dos horas
dando vueltas en la cama con insomnio.
El ejercicio físico es una gran herramienta
para canalizar el estrés: controlar esas
reacciones fisiológicas para aprovechar los
beneficios de ese mecanismo natural y
minimizar sus efectos nocivos sobre la salud.
¿Cómo puede afectar el estrés a mi rendimiento deportivo?
En especialidades de fuerza explosiva, potencia o deportes de contacto, una situación de estrés controlada puede resultar muy positiva. ¿Recuerdas el portero que paraba el penalti? Los músculos se tensan, la respiración se vuelve rápida y poco profunda, el hambre y el deseo sexual se suprimen, aumenta la frecuencia cardiaca, el proceso digestivo se detiene, el cerebro se coloca en un estado de alerta máxima y los sentidos se agudizan, el resultado es mayor velocidad de reacción, mayor nivel de fuerza, menor sensación de fatiga y dolor, todo esto resulta positivo para una mejora del rendimiento en estas especialidades deportivas cuando aparece un nivel de estrés que podemos controlar.
Pero cuidado, porque una situación demasiado
elevada de estrés terminará siendo
contraproducente para el rendimiento.
Una tensión arterial y frecuencia respiratoria
elevadas no son adecuadas para una prueba
de rendimiento cardiovascular. Una elevada
excitación del sistema nervioso, provocará
una peor coordinación intermuscular y en
esfuerzos cortos e intensos, puede provocar
falta de técnica motriz e incluso lesiones. Si
te encuentras muy estresado, no te exijas
demasiado. Céntrate en disfrutar de tu actividad
deportiva y recuperarte, enfoca el entrenamiento
como un tiempo de relax, ya tendrás tiempo de
mejorar tus marcas.¿Puede el deporte estresarme más
todavía?
No si le das el enfoque
adecuado. Es importante
elegir una actividad
deportiva que
minimice nuestro nivel
de estrés y no lo
eleve. Las personas
muy competitivas
pueden alterarse
mucho más ante
situaciones de
juego en deportes
de equipo o cuando
rinden menos en su deporte
habitual por estar estresados,
en esta situación es mejor opción
seleccionar actividades donde no
existe un componente competitivo
como deportes individuales a ritmo
moderado o clases colectivas. Elijas
el deporte que elijas, cuenta con los
tiempos “extra deportivos”, intenta
que tu entrenamiento no se convierta
en una odisea estresante que te obligue
a salir corriendo, llegar apurado, ducharte a
toda velocidad, etc. Por último, no te obsesiones
con el deporte, si un día no puedes entrenar,
no pasará nada, proponte un objetivo semanal
que cumplir más que un planning diario,
por ejemplo: entrenar 3 veces a la semana,
levantarme temprano un día a la semana, etc.
Esto es mejor que opciones cerradas como
entrenar lunes, miércoles y viernes, levantarme
todos los jueves una hora antes, etc Tu peso y
estado de forma:
• Deja los récords y las marcas para los
atletas profesionales. Si no es tu caso,
disfruta del deporte.
• Fíjate en modelos reales, tanto en
lo deportivo como en lo estético: ni
Gebreselassie ni los top models son
referentes saludables.
• No te peses todos los días, hazlo una
vez por semana.
• Ignora las etiquetas de la ropa. Si estás
en tu peso pero la ropa no
te vale, es culpa de
los patrones, no
tuya. LO QUE NO TIENES QUE TOMAR
-> Los estimulantes con cafeína como el café y el té
provocan una sensación de alerta, insomnio y aumento
de energía que sumada a la energía del estrés agudiza
los síntomas.
-> Los alimentos dulces, ricos en azúcares sencillos,
alivian la angustia y la depresión de forma momentánea,
después provocan hipoglucemia y empeoran la situación
impulsándote a comer más sin quedar satisfecho.
-> La sal y alimentos salados provocan una mayor
retención de líquidos junto a la aldosterona producida
por el estrés.
-> Con una dieta desequilibrada (comida basura, grasas
saturadas, etc.), la comida se ingiere rápidamente y sin
paladear el sabor y produce insatisfacción y malestar
físico.
-> La nicotina del tabaco estimula las glándulas
suprarrenales y por lo tanto el estrés.
-> El alcohol tomado con moderación, desinhibe y relaja
el cuerpo y la mente, pero las bebidas alcohólicas
consumidas en exceso provocan depresión, dañan el
hígado y entorpecen las funciones cerebrales.
-> Algunos aditivos alimentarios provocan hiperactividad.