Un perro es un excelente compañero de entrenamiento, ya que, si corre junto a tí, puedes "matar dos pájaros de un tiro": lo sacas a pasear, y te entrenas. Además entrenado con tu mascota, afianzáis vuestra relación
Tu perro tiene unas condiciones físicas envidiables: la mitad de ejercicio
tendrá el doble de resultados de los que puedas observar en ti. Pero para que de verdad ambos disfrutéis plenamente de vuestras carreras cotidianas, debes tener en cuenta algunos de talles, tales como éstos:
1. Entrenamiento previo y progresivo
No sometas a tu compañero a un sobreesfuerzo. No se debe comenzar con animales muy jóvenes. Se recomienda empezar a partir del año, cuando ya han completado
su desarrollo. Alterna paseos, juegos y demás si tu perro no tiene el ejercicio como hábito.
2. Correa para perros principiantes
Comienza con tranquilos paseos en los que tu perro aprenda a correr sin perder de vista tus pies. Si le enseñas bien a este respecto, él te seguirá sin distraerse. En caso de que se adelante o se retrase, basta con que le des pequeños tirones de correa para que aprenda a tu ritmo.
3. El mejor lugar para correr con tu perro es un sitio que no esté
plagado de gente o tráfico
Así no podrá distraerse y se mostrará menos nervioso.
4. Corre en paralelo con él
Tu perro acumulará kilómetros en sus patas de la misma manera que tú. No comiences haciéndole correr grandes distancias, tu plan de entrenamiento (eso sí, partiendo de cero si no ha corrido nunca), le puede ir perfectamente.
5. Anímalo
El pobre animal tiene que saber que lo está haciendo bien. Ha de sentirse recompensado viendo que tú estás contento; para ello dile alguna palabra de ánimo. El animal tiene que saber que lo está haciendo bien. Ha de sentirse recompensado viendo que tú estás contento; para ello dile alguna palabra de ánimo.
No hemos de olvidar que el perro es un animal, y sus instintos pueden cruzarse
en el camino de algún runner. No obstante, el perro no es un animal
agresivo por esencia; si manifiesta algún comportamiento violento puede
deberse a distintas razones, que pueden ser:
- Competición o jerarquía.
- Defensa (por irritación, miedo, territorial, maternal, etc…).
- Predación.
Cuando un perro ataca a un runner, el animal siempre confunde alguno de estos parámetros y piensa que el corredor está invadiendo su territorio o que se siente atacado, por eso se defiende.