No sólo de correr vive el runner. El entrenamiento combinado se ha desvelado como una forma de mejorar físicamente no sólo cuando estamos "fuera de temporada", sino incluso cuando iniciamos ésta. Os damos unas pautas de referencia
Nadar, realizar un trabajo con pesas, montar en bicicleta o realizar esquí de fondo son otra forma de entrenar válida en cualquier parte del año. Nos ayudan a mantener y a mejorar la forma, "librándonos" de la monotonía en la que al final puede acabar convirtinéndose la carrera a pie. Os facilitamos unos consejos para
realizar con buen fin esta innovación en tu preparación:
- El entrenamiento combinado sustituye, no complementa. Nos explicamos: si debéis realizar seis sesiones de entrenamiento semanales, y decidís incluir una jornada de natación o ciclismo en medio de la semana, para variar un poco vuestra rutina preparatoria, entonces deberéis realizar cinco sesiones de carrera a pie. Es decir, la sexta sesión debería ser de otro deporte. Estaríamos hablando, pues, de 5+1, y no de 6+1. Se trata de complementar nuestra preparación, no de sobrecargarla.
- Si realizas deportes nuevos, empieza paso a paso a practicarlos. Si nunca habías hecho ciclismo de montaña y decides iniciar este año una sesión de esta especialidad, no te inicies con "tiradas" de 50 kilómetros. Una de 20 puede ser más que suficiente, para empezar...
- Si padeces una lesión, no realices una actividad complementaria que pueda empeorarla. Si tienes problemas o dolencias en el talón de Aquiles, no practiques ciclismo, por ejemplo, ya que empeorarás esas molestias.
- Distinto deporte, igual duración. Éste debería ser un slogan básico en esta fase de la temporada en la que "echas mano" del entrenamiento combinado. Si sustituyes una sesión de carrera a pie de una hora de duración por otra de ciclismo, ésta debe ser de una hora de duración, o de una hora y poquito más, a lo sumo.
- Escucha tu cuerpo. Se trata de un deporte nuevo, por lo tanto, es normal que te aparezcan nuevas molestias. No las ignores, tenlas en cuenta y si un ejercicio nuevo te produce problemas musculares, cámbialo por otro. El trabajo de la fuerza y de la potencia muscular nos deben permitir correr más deprisa, en primer lugar, y protegernos de futuras lesiones, en segundo órden (hay quien invierte estas prioridades, lo cuál también es correcto, depende de los objetivos y problemas de cada atleta).
Pero pronto nos daremos cuenta de que si reforzamos y mejoramos nuestro tejido muscular, correremos más deprisa. Si nunca habéis experimentado de una forma constante y durante un cierto tiempo el trabajo en el gimnasio, probadlo, y, posteriormente, nos contáis cuales han sido vuestras sensaciones, y que marcas habéis realizado compitiendo. Seguramente os sorprenderéis gratamente. Y es que el secreto, entre otras cosas, está en la fuerza.