Daniel Molina: "El deporte me hace sentir libre y no pienso que me falta una pierna"

Este deportista madrileño vive en Azuqueca de Henares. Paralímpico en Atenas 2004, lamenta que no haya más apoyo por parte de las administraciones:
Paloma Mora -
Daniel Molina: "El deporte me hace sentir libre y no pienso que me falta una pierna"
Daniel Molina: "El deporte me hace sentir libre y no pienso que me falta una pierna"

Daniel Molina Martínez,  37 años. Semifinalista en 100 metros espalda en Atenas 2004. Doce veces campeón de España en 100 espalda; y otras tantas en 200 estilos, en 100 libres; y en 100 braza. Medalla de Oro en 100 espalda en el Open Internacional de Alemania (2003).

Esto es sólo parte del extenso palmarés de este madrileño que vive en Azuqueca de Henares desde hace seis  años, vinculado a Sacedón,  y que es capaz de  nadar los 100 metros espalda en 1'06". Ninguna disciplina se le resiste a este gran deportista que saca tiempo de debajo de las piedras para entrenar.  Nada una media de  dos a tres horas diarias, cuatro días mínimo a la semana, y dedica  tres días a la bici y a la carrera, sin olvidar el gimnasio para mantenerse en forma.


También es un experto en esquí alpino, practica windsurf; esquí acuático y en la actualidad entrena para ser triatleta, carrera, bicicleta y natación, aunque ésta última la tiene dominada. Si todo marcha como él espera, y cuenta con el apoyo económico suficiente, su próximo reto es el campeonato del mundo en Nueva Zelanda.

Nadie diría que Daniel Molina perdió su pierna derecha por debajo de la rodilla como consecuencia de un fatídico accidente de moto, en mayo de 1997.  Desde entonces, el deporte se ha convertido en su razón de ser; en el estímulo que le permitió salir adelante en los peores momentos, cuando con 22 años su vida quedó rota .  "Yo siempre  digo lo mismo a la gente que tiene el mismo problema, es lo que hay y así será  toda la vida; y cuanto antes lo asumas, antes empezarás una vida normal y podrás ser feliz", relata Molina: "Cuando  tuve el accidente, lo encajé  bastante rápido. En realidad, tuve  mucha suerte, porque podía haber muerto, y te agarras a eso". Él es un referente de que no sólo se puede llegar a tener una vida normal, con una discapacidad,  se puede llegar a competir y a estar entre los mejores.

Daniel Molina es un ejemplo de superación, de esfuerzo, de fortaleza. Hace quince años que entregó su vida al deporte, --desde pequeño siempre lo había practicado, nadaba, jugaba al tenis, pero nada de competición--  y no sólo como parte de su rehabilitación, si no como la mejor salida para recuperar la confianza en si mismo, y lo logró. "El deporte te ayuda a olvidarte de los malos momentos. Si estoy nadando o corriendo, no pienso  que me falta una pierna. Me hace  sentir bien conmigo mismo, libre y capaz de asumir cualquier reto, de hacer cosas que la gente cree que no puedes hacer.  Por qué no? El límite te lo pones tú. Si tu cabeza no te deja, entonces estás perdido. Y además, creo que  no hay límites, si no ganas de hacerlo".


Molina siempre le estará agradecido a sus dos entrenadores de natación, Manolo y Conchi,  que en aquel momento le propusieron volver a nadar un año después de perder la pierna, y a uno de sus mejores amigos, Carlos, que había pasado por el mismo infierno poco antes y que también había encontrado una motivación en el agua. "Empezamos a nadar bien", recuerda Molina. "Primero fue el Campeonato de España, después un europeo, donde quedé subcampeón en relevos y cuarto en 100 espalda". Lo siguiente vino rodado. En 2003, una exhibición en Barcelona, con motivo de los mundiales de natación, y compartiendo calle con los mejores nadadores del mundo. Y en 2004, la mejor experiencia deportiva de su vida, los Juegos Paralímpicos de Atenas,  a los que llegó con la sexta mejor marca del mundo.


Para Molina, no hay nada comparable a nadar en una piscina donde pueden verte millones de personas. "Unas Olimpiadas sí que tienen repercusión, es realmente en el único sitio donde podemos demostrar al mundo que una discapacidad no te impide llegar a ser un gran deportista; el resto de competiciones donde participamos, como un europeo, ni siquiera sale en los medios de comunicación, no interesa y no hay público en las gradas, sí , tu familia y amigos, pero no lo que he visto yo que es capaz de congregar unos Juegos".

 

FALTA DE APOYOS

En este sentido, se lamenta de que en España no "tengamos la mentalidad del deportista paralímpico, tenemos la de gente con discapacidad que practica deporte, y somos una potencia mundial en este sentido, en natación, en atletismo, en vela.....Tenemos gente que ha estado en cinco olimpíadas, que ha ganado veinte medallas, y no les conoce nadie. Yo, me considero un deportista igual que cualquier otro". Y en su opinión, esta mentalidad  tan atrasada también está muy arraigada en las administraciones, que no conceden las suficientes ayudas  a nuestros deportistas. Incluso con el Plan ADO, donde "ya nos empiezan a considerar a los atletas paralímpicos  como de alto nivel, nos exigen mucho más a nosotros por tener una discapacidad para concedernos una beca, ya que tenemos que ser olímpicos y haber ganado medalla. Si no tienes ninguna discapacidad, con haber participado en un europeo, es suficiente".


Molina considera que España está a "años luz de  otros países como Inglaterra o Estados Unidos, donde no hay federaciones distintas, hay una sola donde todos los deportistas entrenan juntos, los que tienen alguna discapacidad y los que no, y hay las mismas becas para todos. Aquí, te tienes que buscar la vida". Lo primero, las prótesis, que cuestan de media entre 4.000 y 6.000 euros, y en el caso de Daniel Molina son tres, una para caminar, otra para montar en bici y otra para correr; y después la equipación y los desplazamientos.


Afortunadamente,  siempre ha contado con el apoyo incondicional de su familia, de su novia  y de sus amigos.  Además,  tiene a su club de natación de toda la vida en Alcalá de Henares, donde entrena a diario como uno más. Y ahora en Guadalajara, desde hace unos meses, con el Otsu Colibrí,  "gracias a Jesús Peinado y a su gente, que me han acogido de maravilla y me están enseñando técnica"; así como con el Club Triatlón, "que se están portando increíble y me siento como en familia. Dicen que engancha y que cuando haces uno no puedes parar".


Tanto es así, que, tras una primavfera llena de competiciones (27 de mayo el Paratriatlón de Madrid, Campeonato de España de Paraduatlón, Triatlón Villa de Madrid...) se le sumará la cita de Pareja el 25 de agosto y el Campeonato de España de Triatlón a mediados de septiembre. Por si fuera poco, estuvo hace pocas fechas en Valencia para participar en el Campeonato de España de Natación Master.

Daniel Molina sigue buscando patrocinadores para poder hacer lo que más le gusta. Ha  quedado claro que de las ayudas que reciben de las administraciones no viven estas grandes personas y grandes deportistas.  Ya cuenta con el apoyo de su club, Triatlonstore, que le patrocina desde primeros de año y con el que competirá; así como con la marca Orbea, que tras un acuerdo de patrocinio conjunto le ha proporcionado toda la equipación para poder practicar el triatlón, la bici, el mono y el neopreno. Destacar, asimismo, el apoyo de Adidas, que le ha facilitado unas gafas y unas zapatillas de running. Y por último, en cuanto a las prótesis, "todo el agradecimiento a  mi amigo y protésico Jens Müller, de Ortopedia Jens Müller; y a Qualcomm por su apoyo económico".
Daniel Molina, todo un ejemplo a seguir.

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