10.000 metros hombres: ¿Cómo derrotar a Mo Farah?

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Miguel Calvo / Foto: González-Cebrián -
10.000 metros hombres: ¿Cómo derrotar a Mo Farah?
¿Es posible derrotar a Mo Farah en Río?

En las antípodas del clima tropical atlántico que espera este verano en Río, la final olímpica de los diez mil metros masculinos se comenzó a correr hace un mes bajo la lluvia de Gales en Cardiff.

La cita fue a finales del pasado mes de marzo. El escenario, el Campeonato del Mundo de medio maratón. Y allí, bajo unas duras condiciones climatológicas que invitaban a la épica, con caída en la salida incluida, el keniano Geoffrey Kamworor reeditó su victoria de 2014 con una gran marca de 59:10. Por detrás, su compatriota Bedan Karoki Muchiri (cuarto en los diez mil metros del Campeonato del Mundo de Pekín 2015 tras Mo Farah, el propio Kamworor y Paul Tanui) terminó segundo con 59:36 y el británico Mo Farah finalizó tercero con una marca de 59:59.

Por si quedaba alguna duda, el joven Kamworor (22.11.1992), subcampeón mundial de pista en Pekín, doble campeón del mundo de medio maratón en ruta y campeón del mundo de cross, se confirma como el joven fondista más versátil del mundo y el máximo rival de Mo Farah (23.03.1983) con vistas a la carrera más larga que se disputará dentro del estadio olímpico de Río, en unos duelos que ya amenazan con marcar una época. Si bien es cierto que en la ciudad brasileña, con Farah mucho más motivado y preparado, todo será muy distinto a Cardiff.

Julio Cortázar, en un pequeño cuento, fantasea con el dilema de los espejos es la isla de Pascua: cuando se coloca un espejo al oeste de la isla, atrasa, de manera que su reflejo devuelve imágenes del pasado de lo que se coloque delante de él; pero en cambio, si el espejo se coloca al este de la isla, el reflejo adelanta el futuro. La única solución radica en que “con delicadas mediciones puede encontrarse el punto en que ese espejo estará en hora”.

Y en busca de un difícil equilibrio muy similar, los fondistas que quieran derrotar al imbatible Mo Farah se encuentran en un dilema parecido cuya solución pasa por ser una de las principales incógnitas sobre las que girará el atletismo en los próximos Juegos Olímpicos y que, visto el estado de forma de Geoffrey Kamworor y lo que ocurrió en el pasado Campeonato del Mundo de Pekín, en los diez mil metros tiene el mejor escenario para plantearse: ¿es posible derrotar a Mo Farah? Y si es así, ¿cómo hacerlo?

El dilema al que se enfrentan sus rivales, encabezados por el potente equipo de Kenia, tiene sus dos extremos, tal y como ocurre con la imaginaria isla de Pascua del relato: si planteas una carrera demasiado lenta frente a Mo Farah, a buen seguro nadie podrá derrotar al británico, quien como un auténtico mediofondista presume de su fantástico récord de Europa de mil quinientos metros (3:28.81) y su inalcanzable esprint final; si en cambio planteas una carrera demasiado rápida, salvo que seas Haile Gebrselassie o Kenenisa Bekele (algo inexistente en el panorama internacional actual), corres el riesgo de morir por el camino antes que el propio corredor británico.

Así que, como ocurre con los imaginarios espejos, la solución pasa por encontrar el punto intermedio exacto y, hasta ahora, lo más cerca que se ha estado nunca de alcanzarlo fue en la final de los diez mil metros del pasado Campeonato del Mundo.

En Pekín, los kenianos plantearon una lucha casi perfecta. Tiraron del grupo en relevos, llevaron la final a un ritmo muy alto e intentaron ahogar el terrible final de Farah, hasta el punto que obligaron al británico a correr la carrera más rápida de todas sus grandes victorias en la distancia (27:01.13). Pese a todo, y con Kamworor como abanderado a punto de conseguirlo hasta los metros finales (27:01.76), Farah fue capaz de cubrir el último kilómetro en 2:28.81 y los últimos cuatrocientos metros en 54.14, inalcanzable una vez más, al tiempo que seguía escribiendo su propia leyenda con un nuevo título que redondearía, días después, con otro doblete al ganar también la final de los cinco mil metros.

 

Marcas y tiempos parciales del último kilómetro y los últimos 400 metros en las grandes finales internacionales ganadas por Mo Farah (10.000 metros)

 

Competición                    Marca           Último km     Últimos 400m

Campeonato de Europa Barcelona 2010  28:24.99   2:36.16   57.78

Juegos Olímpicos Londres 2012  27:30.42   2:28.45   53.48

Campeonato del Mundo Moscú 2013  27:21.71   2:26.03   54.49

Campeonato de Europa Zúrich 2014  28:08.11   2:31.58   54.41

Campeonato del Mundo Pekín 2015  27:01.13   2:28.81   54.14

 

Elaboración propia. Londres, Moscú y Pekín tiempos oficiales; Barcelona y Zúrich, oficiosos.

 

Kenia (con los citados Kamworor, Paul Tanui y Bedan Karoki Muchiri copando las siguientes posiciones tras Farah en Pekín), es, hoy por hoy, el país que más opciones tiene de atacar la dictadura del británico, máxime si, como en la capital china, vuelven a correr con la misma inteligencia y capacidad de auténtico equipo.

Un escalón por detrás, Etiopía, sin un fondista que pueda suceder a Bekele y Gebrselassie, tiene en la actualidad grandes corredores (Muktar Edris, Imane Merga, Mosinet Geremew…) pero sin encontrar al corredor de referencia necesario.  Y junto a ellos, tal y como ocurrió en la última final mundial, el resto de países africanos (con los eritreos Abrar Osman y Nguse Tesfaldet; o los ugandeses Timothy Toroitich y Joshua Cheptegei) y los nacionalizados Ali Kaya (Turquía) o El Hassan El-Abbassi (Baréin).

Entre medias, el estadounidense Galen Rupp no solo lleva demostrando desde los Juegos Olímpicos de Londres que es, en la actualidad, el único blanco de correr con los mejores africanos, sino que en Pekín (quinto), fue el único capaz de aguantar a Farah y los kenianos. Pero este año sorprendió disputando y ganando los trials olímpicos de maratón en su país, lo que hace que, a falta de confirmar si doblará distancias o no en Río, todo apunte a que su verdadera carrera estará en el maratón. Junto a él, el canadiense Cameron Levins (posición 14 en Pekín y capaz de correr en 27:07.51), también entrenado por Alberto Salazar, se configura como el fondista blanco sobre el que más mirada hay puestas.

Nuestro país, sin representantes en la distancia en el pasado Campeonato del Mundo, mira el joven e ilusionante ránking español, donde todos soñamos con la mínima del gran Toni Abadía (28:07.14, tan cerca de 28:00.00).

Volviendo a la cuestión principal de la final que espera en Río y a uno de los principales puntos de interés de los próximos Juegos Olímpicos, ¿es imbatible Mo Farah? ¿Cómo derrotarlo?

Tal y como ocurre en el dilema cortazariano de la isla de Pascua, Kamworor y el resto de rivales llevan mucho tiempo intentando encontrar el punto de equilibrio exacto. La final de los diez mil metros de Río será apasionante y nos resolverá todas las dudas. Antes seguiremos disfrutando de esa ciencia tan inexacta que es el atletismo, tan bello como todas las cosas tan impredecibles, y mientras, sin poder asegurar si la solución pasa por volver a repetir la carrera de Pekín o por simplemente esperar a que Mo Farah deje de ser él mismo, la única certeza que tendremos es que, tal y como escribía Cortázar de sus espejos, “el punto que sirve para ese espejo no es garantía de que sirva para otro, pues los espejos adolecen de distintos materiales y reaccionan según les da la real gana”.

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