En busca de la consolidación bajo pésimas circunstancias

¿Podrán competir las atletas rusas en los Juegos?
Sergio Hernández-Ranera / Foto: González-Cebrián -
En busca de la consolidación bajo pésimas circunstancias
Río 2016: Análisis del 3.000 obstáculos femenino

Tras su estreno en el calendario oficial de pruebas de pista en 2005, la prueba de los 3.000 metros con obstáculos gozó de un espectacular estreno olímpico en Pekín’08, donde la rusa Gulnará Samítova-Gálkina protagonizó una vibrante carrera que concluyó con la consecución del actual récord del mundo de la especialidad, unos impactantes 8:58:81. Fue la primera y, hasta el momento, única vez en que una mujer bajó de la barrera de los nueve minutos. Si bien la primera campeona mundial fue la ugandesa Dorcus Inzikuru en Helsinki’05, a partir de ese momento la carrera evidencia el dominio casi exclusivo de atletas rusas y kenianas, que ejercen un control casi tiránico en la disputa de los triunfos, tanto olímpicos como mundialistas.

Se trata de una prueba aún muy joven, a la que acceden corredoras de las distintas disciplinas del fondo y medio fondo. Es decir, es una carrera en la que suelen competir atletas polivalentes. Por ejemplo, la plusmarquista mundial Samítova-Gálkina fue también campeona de su país en 800 y 1.500 m en 2009, amén de ganar una medalla de bronce en los 1.500 metros del Mundial en pista cubierta de 2004 en Budapest.

Sin embargo, los 3.000 metros obstáculos requieren una característica de la que ni mucho menos todas las corredoras disponen: fuerza. En otras palabras, muchas atletas lo pasan mal cuando se trata de acometer el mayor obstáculo de todos –la ría–, quedándose “clavadas” en el foso y perdiendo valiosísimos segundos. Esta circunstancia obra que el número de verdaderas especialistas se reduzca ostensiblemente. Ni que decir tiene que, en este aspecto, las atletas rusas nunca han experimentado la menor de las dificultades.

En 2012 la rusa Yulia Zarípova (antes, de casada, Zarudneva) se proclamó campeona olímpica, mientras que Hyvin Kiyeng Jepkemoi, de Kenia, es la última campeona mundial (en Pekín 2015). En la actualidad Zarípova se halla sancionada por dopaje, al margen de que un veto impuesto por la IAAF impide a la totalidad del equipo nacional ruso participar en competiciones internacionales (tanto oficiales como comerciales), independientemente de si sus integrantes cumplen las normas antidopaje o no.

Esta última circunstancia, la posible ausencia forzosa de atletas rusos en los Juegos brasileños, sin duda asestaría un golpe demoledor al desarrollo de la prueba de los 3.000 metros obstáculos. Al tratarse de una competencia insertada en el calendario de manera relativamente reciente, la carrera puede sufrir un varapalo en el desarrollo de su importancia y pedigrí, cuando no de un retroceso. No en vano, su impresionante estreno olímpico en 2008 obligó en cierto modo a la consecución de marcas ganadoras por debajo de 9:12 para seguir manteniendo la calidad de una prueba de competitividad ascendente.

Apenas iniciada la temporada atlética de verano, resulta todavía complicado vislumbrar la identidad de las potenciales favoritas y outsiders de esta prueba. Corredoras como la citada keniana Cheywa (campeona mundial en Moscú en 2013 y con 9:07:14 como mejor marca) o la tunecina Habiba Ghribi (9:05:36 en 2015 y una habitual de los podios mundialistas y olímpicos) tendrían, a priori, muchas cosas que decir en la final de Río, tanto con rusas como sin ellas. Ghribi es poseedora de un físico ideal para esta carrera: alta (1,74 m), potente (no se “ahoga” en la ría) y con mucha experiencia (32 años), sin duda es una de las sempiternas favoritas. La vigente campeona mundial Jepkemoi representa un polo tal vez opuesto; mucho más joven (24 años), con peor marca pero con mucho margen de mejora (9:15:08), se alzó con el triunfo en Pekín con un tiempo discreto (9:19:11). La lista del año está encabezada por la australiana Madeline Heiner Hills con 9:34:44. La propia Jepkemoi le sigue a la zaga con un registro de 9:36:8 logrado en altitud el pasado 22 de abril.

Mientras tanto, la IAAF (erigida en juez en torno a los escándalos de dopaje en Rusia, pero también parte) presumiblemente tomará una decisión definitiva sobre el levantamiento del veto o no a la Federación Rusa el próximo 17 de junio en Viena. 

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