De leyenda

Eliud Kipchoge consigue redondear su palmarés con un oro olímpico forjado a partir del kilómetro 30.
Nacho Barranco | Foto: IAAF -
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Era 31 de agosto y corría el año 2003. En París, con un Stade de France repleto para disfrutar de un duelo épico entre Kenenisa Bekele y Hicham el Guerrouj, un niño de 18 años daba la sorpresa y se coronaba campeón del Mundo de 5.000m. Se llamaba Eliud Kipchoge y hoy, casi 13 años después, ese niño que ya es mayor se ha colgado la medalla de oro olímpica en la prueba que más gloria y eternidad brinda a los atletas: el maratón.

La mañana en Rio despertaba gris, lluviosa y húmeda. Cuando se daba el pistoletazo de salida el termómetro marcaba 22 grados y la humedad se situaba al 94 por ciento. Los corredores, pertrechados muchos de ellos con gorras, avanzaban durante unos primeros kilómetros sin, evidentemente, mucha historia. Los favoritos, salvo el italiano Daniele Meucci que se retiró antes del kilómetro 15, estaban en el grupo.

Al paso por el ecuador de la prueba, con un tiempo de 1h05:55, un pelotón de unas 40 unidades rodaba compacto, liderado a tramos por el prometedor británico Callum Hawkins. Los españoles, por su parte, sufrían en la parte trasera de la clasificación, esperando una segunda media que les llevase a posiciones de renombre.

Siguió el grupo compacto y, cuando llegó el kilómetro 30, Eliud Kipchoge se quitó la gorra, se puso el mono de trabajo y comenzó a cimentar la que iba a ser una victoria memorable. En cabeza, además de Kipchoge, rodaban los etíopes Feyisa Lilesa y Lemi Berhanu y el hombre que sigue demostrándole al mundo que el atletismo de fondo no solo vive de África, Galen Rupp.

Pero, ladrillo a ladrillo, metro a metro, Eliud Kipchoge seguía construyendo un muro a sus espaldas que iba a impedir a sus rivales seguir su inabarcable estela. Del kilómetro 30 al 35 este atleta, quizá el más polivalente de la historia, firmó un parcial de 14:25 y descolgaba definitivamente a sus compañeros de viaje. Primero era Berhanu, después Rupp y, finalmente, Lilesa. Ya solo estaban Eliud y el asfalto.

Las sublimes zancadas de Kipchoge se acercaban a un oro olímpico que finalmente se sellaría con 2h08:44. Su segunda media maratón, de escándalo: 1h02:49. Plata iba a ser Feyisa Lilesa a más de un minuto y pegado a él, consiguiendo su segunda medalla olímpica después de la plata en los 10.000m de Londres, Galen Rupp. Un broche genial a ocho días de competición en Rio de Janeiro.

Los españoles, lejos. Carles Castillejo, que colgaba las zapatillas en este maratón olímpico, 49° con 2h18:34. Jesús España, en una mala carrera, 65° con un crono de 2h20:08

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