La novela olímpica de Usain Bolt

Noches de Río (VIII). Usain Bolt, infinito, suma su tercer oro consecutivo en los 200 metros, igual que hizo en los 100 metros e igual que aspira a hacer en el relevo 4x100. Al mismo tiempo, Ashton Eaton logra su segundo oro consecutivo en decatlón, igualando el récord olímpico.
Miguel Calvo / Fotografía: Rafa Gómez (Runner´s World) -
La novela olímpica de Usain Bolt
La novela olímpica de Usain Bolt

Que sea infinito mientras dure

Vinicius de Moraes

 

En una de las fotografías más icónicas de la historia del atletismo, Daley Thompson permanece de pie tras la carrera de 1.500 metros del decatlón del Campeonato de Europa de Atenas en 1982. A su alrededor, el resto de atletas, destrozados, yacen en el suelo a su alrededor. “Alguien me dijo que le recordaba a Muhammad Ali con Sonny Liston en la lona”, dijo el propio decatleta.

Sólo puede quedar uno, como también ha debido de pensar Ashton Eaton, actual plusmarquista mundial (9.045 puntos), doble medallista de oro olímpico (como el propio Thompson en 1980 y  1984, y Robert Mathias en 1948 y 1952) y plusmarquista olímpico (8.893 puntos), tras igualar en Río el mismo registro de Roman Sebrle en Atenas 2004.

El final de los Juegos Olímpicos de Río se va acercando y, como siempre, va siendo momento de ir buscando las leyendas que dejará la competición olímpica. El viraje de Michael Phelps, tan infinito como sus medallas. La turbina de Katie Ledecky. Los vuelos de Simon Biles y Kohei Uchimura. El recuerdo que dejarán los récords mundiales de Wayden Van Niekerk y Almaz Ayana.

Y entre todos ellos, el inacabable baile de Usain Bolt, aunque la samba de Río haya tenido más invierno que el verano de Pekín.

El argentino Jorge Luis Borges fue tan grande que ni siquiera necesitó escribir una novela para ser considerado como uno de los mejores escritores de siempre. “Un cuento se puede cargar con todo lo que una novela puede contener – pensaba Borges -. Además, creo que el cuento quizás pueda vivir más allá de la novela”. Hasta el punto que sus cuentos, sin necesidad de esa obra supuestamente completa, siguen siendo ese lugar de la biblioteca al que uno vuelve siempre una y otra vez.

Lejos de Borges, Usain Bolt siempre creyó que lo suyo iba a ser una auténtica novela, sin conformarse nunca por entender cada una de sus grandes carreras por separado, tan perfectas en sí mismas como un cuento redondo, con su incertidumbre inicial, sus personajes, sus sonrisas y sus desenlaces, siempre asombrosos.

Quiero que cuando la gente me pregunte si soy una leyenda, les pueda contestar con tranquilidad que sí. Quiero ser uno de los más grandes del mundo - declaraba el propio Bolt antes de Río -. Quiero ser para el atletismo lo que Mohammad Ali es para el boxeo. Quiero dejar como recuerdo algo extraordinario”.

De momento, junto al show que siempre dejará como recuerdo, Usain Bolt ya es el único hombre capaz de acumular tres oros olímpicos en los 100 y 200 metros, tiene en su poder los récords del mundo en ambas distancias (9.58 y 19.19) y está a punto de sumar nueve oros olímpicos con tres tripletes (100, 200 y 4x100 metros) consecutivos (2008, 2012 y 2016).

Material suficiente para considerarlo como uno de los deportistas más grandes de toda la historia, tan empeñado en elevarse por encima de todas las leyendas, como si sólo pudiese quedar uno.

Noches de Río. Columnas publicadas por Miguel Calvo en Runner´s World con motivo de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

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