Más rápido, Farah

Noches de Río (III). Con dos oros en los 10.000 metros olímpicos, Mo Farah une su nombre a los de Paavo Nurmi, Emil Zatopek, Lasse Virén, Haile Gebrselassie y Kenenisa Bekele
Miguel Calvo -
Más rápido, Farah
Más rápido, Farah

Tan acostumbrados nos tiene Mo Farah a su dominio en los últimos años, que cada nueva gran final se ha convertido en la búsqueda de la respuesta a una única pregunta: ¿cómo derrotarle?

Hasta el punto que, más allá de la habitual liturgia de ver a Farah corriendo en cola de grupo durante las primeras vueltas y huyendo de todos en la parte final, en cada nueva carrera todos vivimos pendientes del ritmo de cada kilómetro y de la actitud de los kenianos y los etíopes, intentando a la desesperada descubrir la solución a la eterna pregunta de si hoy será el día en que lo veremos caer derrotado.

La puesta en escena en la final olímpica de los 10.000 metros de Río ha sido la habitual, con unos primeros kilómetros lentos, un ritmo cada vez más rápido y el británico dejando hacer. Incluso por añadir un poco de épica, Mo Farah tropezó con su amigo Galen Rupp y cayó a falta de 15  vueltas para el final, pero, con la suerte que siempre acompaña a los mitos, pudo levantarse y correr para volver a sumar un nuevo oro a su imbatibilidad en las grandes finales, que dura ya desde 2012.

Y visto lo visto, mejor será no seguir perdiendo el tiempo en el futuro en busca de la tan esperada solución al problema de qué hacer frente a él.

Al paso por el kilómetro 5, el parcial de Río ha sido de 13:53.11. Desde ahí, hasta los tradicionalmente anárquicos corredores de Kenia continuaron trabajando en equipo para incrementar el ritmo, y cuando no podían más, incluso llegó el relevo a manos de los etíopes. Un poco más allá todavía, hasta en la última vuelta, el keniano Tanui se atrevió a pasar a Farah y disputarle la cabeza tras la última curva.

Pero nada de eso ha sido suficiente.

La carrera terminó con una marca final de 27:05.17, la tercera carrera olímpica más rápida de la historia - sólo superada por los 27:01.17 y 27:05.10 de Kenenisa Bekele en Pekín 2008 y Atenas 2004 respectivamente -, y la segunda gran final más rápida que nunca ha tenido que correr el británico - sólo superada por los 27:01.13 de Pekín 2015 -.

Y aun así, el último kilómetro se cubrió en 2:28.24, el segundo kilómetro final más rápido de las grandes finales de Farah - sólo superado por los 2:26.03 del mundial de Moscú en 2013 -, tan imposible para todos los demás.

En una de las escenas más recordadas de la película Whiplash, el exigente profesor Terence Fletcher le lleva al joven batería Andrew Neiman al extremo en busca de la interpretación perfecta. “No desaceleres ¡Acelera!”, le grita al joven músico que no dejará de hacer todo lo posible para ganarse un puesto en su afamada banda, aunque para ello tenga que desfallecer. “¡Más rápido! ¡Más rápido! ¡Más rápido! ¡Más rápido! ¡Más rápido! ¡Sigue tocando! ¡Sigue tocando! ¡No pares!”.

Así que no busquen más soluciones, porque como acabamos de ver en Río, no las hay: o aparece un fondista de la talla de Bekele, capaz de correr por debajo del récord olímpico, o simplemente habrá que esperar que la edad y el tiempo sigan pasando, hasta que Mo Farah deje de ser él mismo. Tan invencible.

Noches de Río. Todas las columnas publicadas por Miguel Calvo en Runner´s World con motivo de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Te recomendamos

El DS 7 Crossback es el primer coche desarrollado desde cero por la marca premium fra...

Ricochet y Bedlam se unen a la familia ...

Así es la nueva Storm Viper de Joma: una zapatilla para hacer kilómetros en carretera...

Más ajuste, más estabilidad y más amortiguación sin añadir peso. Así es lo nuevo de S...