Ajusta tu GPS interno y competirás mejor

A veces puedes correr más rápido sin dispositivos.
Lisa Marshall | Fotografía: Mitch Mandel -
Ajusta tu GPS interno y competirás mejor
Ajusta tu GPS interno en carrera

Los teléfonos inteligentes y los relojes GPS han revolucionado nuestro deporte, ya que permiten que midamos nuestra distancia y ritmo en tiempo real. Según Running USA, el 52% de los corredores llevan el GPS consigo. Pero también tiene su lado negativo: “Ha habido un cambio de correr y entrenar por sensaciones a hacerlo por las cifras”, comenta Jenny Hadfield, entrenadora de corredores en Chicago. Competir mirando el reloj en tu día libre o si hace mucho calor podría hacer que acabaras muy rápido y quemándote. Si le dejas que te señale el ritmo cuando te encuentras genial, podrías bajar un poco el pistón y perdiendo la posibilidad de batir tu mejor marca. Si estás mirándolo todo el rato de manera obsesiva acabarás estresándote. Mejor hacer caso a tu “GPS interno”, comenta Hadfield. “Cuando corres por sensaciones, compites a la velocidad óptima de ese día”.

Siente tu velocidad

“Tu respiración es el mejor indicativo para saber qué está pasando en tu cuerpo”, argumenta Budd Coates, autor de Correr en el Aire. Presta atención a tus patrones de inhalación y exhalación: cuenta cinco zancadas (inhalando durante tres, exhalando durante dos) si estás corriendo despacio o suave, pero pasa a las tres zancadas (inhalando durante 2, exhalando durante una) si te estás esforzando. Hadfield tiene un código de colores para definir la intensidad: amarillo (puedes hablar sin dificultad), naranja (sólo unas palabras) o rojo (no puedes hablar).

Si te ajustas al esfuerzo percibido en los entrenamientos, puedes aprovecharlo para guiarte cuando compitas. Puedes correr distancias cortas de hasta 5K a ritmo moderado o fuerte, mientras que en un maratón deberías estar los primeros 25 kilómetros en tu zona cómoda.

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Perfecciona tus cualidades

Para empezar, haz al menos un entrenamiento por semana sin el GPS - si es una tirada larga o un rodaje de recuperación, probablemente corras al ritmo lento apropiado. Cada dos semanas, haz un entrenamiento para practicar cambiando los niveles de esfuerzo: calienta 10 minutos suave; corre tres minutos a ritmo moderado, un minuto fuerte, dos minutos suaves, repite cinco veces, y acaba con 10 minutos a ritmo suave. Para pulir tus armas de cara a la competición, haz un 5K o un 10K sin GPS antes de la competición objetivo para saber tu nivel de esfuerzo sin la adrenalina de la competición.

Echa un vistazo

Si no tener datos de ritmo te hace sentir mal, lleva un reloj normal y échale un vistazo de vez en cuando (a mitad de carrera en un 5K, cada 5 kilómetros en un maratón) y aprovecha para comparar tus sensaciones con la velocidad a la que vas. También puedes echar un vistazo a los relojes de carrera, o aguantar con un marcador de ritmo (si el ritmo es cómodo). Con ello tendrás una idea de tu velocidad sin el estrés - y los acelerones y parones - que sufres cuando miras el ritmo todo el rato. También puedes llevar tu GPS e ignorarlo hasta que acabe la carrera: “No se trata de dejar de llevar el GPS”, dice Hadfield. “Se trata de dejar que sea lo que se supone que es: una herramienta de medición, no un entrenador”.



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