Aprende a controlar la fatiga

Un indicador básico para el corredor.
Rodrigo Gavela -
Aprende a controlar la fatiga
Controla la fatiga

La fatiga es buena, pues es un mecanismo de defensa necesario para mejorar en el entrenamiento. Dicho de otro modo, es una señal de nuestro cerebro que nos hace ser prudentes. El sistema nervioso se niega a hacer trabajar al 100% las fibras musculares y se adelanta a la fatiga cuando cree que puede ser peligroso. En ese caso el cerebro reduce el esfuerzo. Un importante fisiólogo como Alejandro de Lucía nos explica que “antes de comenzar un ejercicio de alta intensidad, nuestro Sistema Neurológico Central sabe cuáles son los límites y capacidades de nuestro corazón y músculos, y en consecuencia regula la tasa metabólica y el reclutamiento de fibras. El controlador central no deja que nuestros músculos se fatiguen de verdad, y los permite descansar antes de llegar al punto de fatiga”.

No sólo por las órdenes del cerebro se produce fatiga, pues los músculos en ejercicio también disminuyen su capacidad de producir fuerza a medida que se incrementa el tiempo de ejercicio y la intensidad del mismo.

OCHO NIVELES DE FATIGA

1) Debilidad; se produce al entrenar suave partiendo de un nivel bajo de preparación.

2) Ligero sofoco; después de un rodaje o unos ejercicios complementarios.

3) Cansancio; es la fatiga más común después de un entrenamiento fuerte. Propia de las series, ritmos controlados y el final de los progresivos.

4) Agotamiento; derivado de un entrenamiento demasiado fuerte. Se produce cuando nos pasamos en la intensidad de las series.

5) Sufrimiento; surge en la competición. Si aparece entrenando es que se está haciendo muy mal.

6) Agonía; aparece al sobrepasar los propios límites en la competición.

7) Extenuación; es el máximo grado de esfuerzo y fatiga dentro de la consciencia.

8) Desfallecimiento; cuando la fatiga supera todos los límites y se pierde la consciencia. 

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MÁXIMO RENDIMIENTO Y MÍNIMA FATIGA

Es evidente que el entrenamiento continuado, bien dirigido y estructurado, retrasa el nivel de fatiga. A un principiante correr cinco kilómetros en treinta minutos le puede suponer llegar al agotamiento, pero si hace diez kilómetros en una hora, es fácil que llegue al sufrimiento. Después de varios meses entrenando esa misma persona puede realizar doce kilómetros en una hora sin llegar ni siquiera al agotamiento. Esto es la magia del entrenamiento. Un corredor experimentado puede llegar a competir hasta la agonía por el afán de mejorar sus marcas, sometiéndose a ciertos riesgos. Pero si esta misma persona es capaz de entrenar de forma correcta, llegará a mejorar igualmente su marca sin pasar del sufrimiento normal.

DISMINUIR LA FATIGA

Mi filosofía es que los corredores realicen su entrenamiento empezando con paso relajado. Poco a poco empezarán a incrementar su ritmo, sin dolor o dificultad para respirar que los detenga antes de acabar. Incluso desearán que el entrenamiento fuese más largo o exigente. Los que consigan estas sensaciones estarán bien entrenados, pues serán capaces de soportar grandes esfuerzos a bajos niveles de fatiga.

 

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