Aumenta tu rendimiento ¡ya!

¿Aún no conoces a la señora propiocepción?
Hernán Silván -
Aumenta tu rendimiento ¡ya!
Aumenta tu rendimiento ¡ya!

De entre todos los tipos de ejercicio que utilizamos para entrenar (fortalecimiento, movilidad articular, estiramientos) hay algún tipo de ellos menos conocido pero no por ello poco importante. Iniciamos con este artículo una revisión de los ejercicios que nos comunican directamente con el Sistema Nervioso Central. Será, por tanto, un trabajo específi camente dirigido a mantener “más despiertas” nuestras terminaciones nerviosas en articulaciones, ligamentos y músculos. Con ello aumentaremos nuestro rendimiento deportivo y evitaremos las siempre inoportunas lesiones. 

¿A qué llamamos “propiocepción”? 

Podríamos decir que es la comunicación que se transfi ere a través del Sistema Nervioso Central (que está dentro del cráneo pero también a lo largo de toda nuestra columna como “médula espinal”) dando instrucciones al músculo de cómo contraerse, al ligamento de cómo hacer un buen sostén entre huesos y a toda la cápsula articular para resistir cualquier tracción, torsión, vibración o golpe. De este modo nuestro movimiento es más coherente y efi caz. Si no es así todo este entramado nervioso nos va a avisar de que algo no anda bien cuando corremos o hacemos cualquier movimiento. Y el aviso suele ser en forma de dolor, con una respuesta por parte de los mecanorreceptores “nociceptivos” que son los que transmiten esta “sensación desagradable”. 

Objetivos de los ejercicios propioceptivos 

Entrenar las situaciones que puedan conducir a mayor solicitación ligamentosa o muscular para que, cuando nos sucedan en carrera o en cualquier otro ejercicio físico, elaboremos una respuesta adecuada sin ningún movimiento exagerado que pueda dañarnos más que la propia torsión, golpe o vibración. 

Un ejemplo sería el siguiente:

Vamos corriendo y metemos tímidamente el pie en un hoyo. Hay un “mal paso” que puede repercutir lateral o frontalmente en el tobillo. Si nuestros ligamentos están fuertes no habrán sido sorprendidos fatalmente y el cuerpo (a través de la información propioceptiva de los captores que tiene en el tobillo) responde adecuadamente equilibrando todo nuestro peso y posicionándonos para no lastimar la articulación. Nosotros no nos enteramos a penas, pero se ha llevado a cabo una respuesta nerviosa rápida y correcta. Por ello podemos seguir corriendo sin molestias, ni en ligamentos ni en músculos.

 

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