¿Cómo y cuánto hay que competir?

Descubre el cómo, el cuanto y el cómo estimularte.
Rodrigo Gavela -
¿Cómo y cuánto hay que competir?
¿Cómo competir?

CÓMO COMPETIR

La competición es el examen donde cada uno puede medir sus capacidades físicas máximas. En una planificación se pueden dedicar los primeros meses a realizar competiciones para descargarse psicológicamente del entrenamiento y los siguientes para perderle el miedo a las mismas; los meses finales es cuando hay que buscar las buenas carreras y entregarse a tope.

En los dos primeros casos, son pruebas en las que no se debe llegar a machacarse y en las que ha de controlar el sufrimiento, sin llegar nunca a la agonía y sin pretensiones de buenos resultados. Los objetivos no son buscar marca, sino ganar en seguridad; controlar las sensaciones en competición;
utilizarlas como objetivos intermedios y de refuerzo del entrenamiento; ensayar tácticas y estrategias; probar a beber en carrera; aprender a ir en grupo, etc. Sin embargo, en el periodo final hay que buscar las mejores competiciones para obtener el máximo rendimiento y sacar lo mejor de uno mismo.

En las carreras en las que nos vamos a someter a un esfuerzo máximo, nos encontramos tan angustiados y nerviosos que los músculos del cuerpo se tensarán hasta casi bloquearse y la mente nos hará sufrir innecesariamente. Por lo que es recomendable evadir la mente en los días previos a la carrera hablando de temas no relacionados con ella, leyendo libros, yendo al cine o al teatro... Los músculos hay que soltarlos en el último entrenamiento previo, con un trote muy ligero y unos ejercicios de tobillo. En la salida es cuando hay que concentrarse voluntariamente para realizar el máximo esfuerzo, antes no es necesario. Una estrategia segura para la competición es realizarla en ligera progresión, pasando la primera mitad algo más lento del ritmo medio previsto.

¿CUÁNTO COMPETIR?

El rango correcto de competiciones al año sería entre 18 y 22. Menos de 10 son muy pocas y más de 30 son demasiadas. Cuando se compite muy poco se corre el riesgo de no controlar bien las sensaciones de máximo rendimiento, psicológicamente te hace más vulnerable y se puede llegar a tener miedo a competir. Cuando se compite demasiado casi no hay tiempo para entrenar de forma planificada, con lo que nunca se alcanza la mejor forma posible.

ESTÍMULO MENTAL

Los corredores poseemos una habilidad especial: la capacidad de estímulo mental, que nos permite ignorar o superar la incomodidad y el dolor en el momento de máximo esfuerzo. Este factor psicológico es el que determina la aproximación a nuestros límites de rendimiento.

LA RECOMPENSA

El esfuerzo es la esencia del ser humano. A través del mismo, de la frustración y del dolor, conseguimos armonizar cuerpo, mente y voluntad. Lo mejor es que tras el mismo, siempre viene esa calma maravillosa que sucede al final de la competición, y con ella la verdadera recompensa.

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