Excusas y recuerdos, fuera del running

Los famosos "y si...", "es que..." y el "cuando...".
Fran Torralba -
Excusas y recuerdos, fuera del running
Excusas y recuerdos, fuera del running

Voy a tratar de un tema que comúnmente se da mucho entre atletas, ya sean populares o de élite. Yo lo llamo “El y si… El es que... y el cuando…”. Muchos corredores siempre estamos con alguna de esas coletillas, del “y si hubiera parado a tiempo no me hubiera lesionado”; “y si hubiera salido más lento seguro que hubiera hecho marca”; “y si hubiera empezado antes, hubiera sido campeón del mundo”; “y si no tuviera que trabajar seguro que podría entrenar mejor”. O la tan recurrida del “es que cuando yo era joven tenía una marca…”; “y es que el otro año por estas fechas andaba…”; “y es que yo ganaba carreras…”; “y es que si entrenara a otras horas”… Y qué decir del cuando; todos recordamos el pasado mejor de lo que fue, “cuando yo gané, cuando yo corría, cuando yo competía…”

Seguro que todo esto que os estoy contando os suena muy cercano. Siempre cualquier “cuadra” de corredores, en multitud de sesiones de entrenamiento, se habrá nutrido de espectaculares anécdotas. A veces parece como si todos los corredores tuviéramos alguna excusa o viviéramos de recuerdos pasados, de viejos días gloriosos, de esa anhelada juventud eterna, y es más, creo que a veces esas viejas batallas y heridas de guerra las vestimos de fiesta y las engalanamos y adornamos con guirnaldas y espumillón, en toda esa vorágine de excitación y entusiasmo. Cada vez nos metemos más en el fragor de la batalla que se esté contando en ese momento y el adorno desvirtúa la realidad que, es la que es, el hoy y el ahora.

Bien cierto es que en este maravilloso mundo que es el de los runners, cualquier carrera, rodaje en progresión, series, etc., se puede convertir y de hecho se convierten en historias que perduran durante mucho tiempo. En todos los grupos de entreno, y en el nuestro también, tenemos un sin fin de anécdotas y experiencias que no nos cansamos de contar, así están las “Rodrigadas” (de Rodrigo Gavela), las “Torralbadas” (mías), o las de otros; y es que los que formamos parte de la “Old School” (vieja escuela) tenemos mil y una batallas que contar y cada vez las narramos de una manera y siempre con ese tinte idílico y especial, a la vez que exagerado que le solemos dar. Y si no conseguimos un objetivo, o no ganamos una carrera o por lo que sea no llegamos a lo que queríamos, entonces tenemos el comodín del y si, el es que, y el cuando, con lo que nos quedamos (por lo menos, nuestra conciencia) tranquilos.

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Si la marca no fue muy buena, a veces cuando pasan los meses no se sabe por qué razón mágica ese registro se convierte en una marca mejor que la originaria y real, ya que cada vez que lo contamos suele salir un tiempo diferente y, que casualidad, mejor. Así que la carrera que originariamente no nos salió muy bien, con el paso del tiempo la contamos como un carrerón donde todo el mundo corría mucho, y vuelta a la carga a por más batallitas que contar, y lo bien que lo pasamos. Pero ojo, debemos ser prudentes y saber dónde pisamos, ya que si no podemos caer en un espejismo de lo que fuimos, o de lo que nuestra mente quiere ser, y eso puede resultar un juego muy peligroso ya que al desvirtuar lo vivido, los objetivos no son reales y a veces están muy lejos de la realidad, es decir, nos creemos mejor de lo que somos y eso nos va a llevar a no disfrutar de este mundo.

Los objetivos siempre deben de ser sencillos y a corto plazo, para que esto nos anime a seguir con más moral y más fuerza, y a ir poco a poco progresando. Si a veces empezamos a creer que somos unos fenómenos, los mejores, y si no salen las cosas ponemos excusas del “y si, el es que y el cuando”, mal vamos. Debemos siempre realizar un examen de conciencia y saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. Cuando entreno a alguien lo primero que hago es llevarle a la pista de atletismo o lugar donde solemos entrenar y le digo: “Hoy empezamos un nuevo camino partiendo de cero, no se dónde llegaremos, muy lejos, no tan lejos, pero por muy bueno que puedas llegar a ser dentro de este mundillo del atletismo ten claro que al final de toda tu vida atlética volveremos a este punto de partida y lo único importante que te quedará serán los buenos amigos que has hecho en estos años, tus vivencias y tu cuadra de entrenamiento y volverás al punto de partida, es decir, al mundo del corredor popular. Y si has nacido corredor, volverás a ser un popular divirtiéndote de lo lindo mientras entrenas, picándote en las series, pasando el mejor rato del día con tus amigos, etc. Al final seguirás corriendo menos rápido por circunstancias de la vida (edad, trabajo, familia, etc.), pero posiblemente disfrutarás más. Lo único que tienes que tener en cuenta es saber dónde pisas y quién eres en ese momento, y no caer en “el y si, el es que y el cuando”, y aprender a disfrutar de este mundillo con las circunstancias que se den en cada momento.

No obstante, siempre seguirán existiendo los corredores clásicos del “y si, el es que y el cuando”. Sin ellos los duros días de entrenamiento no serían los mismos, todas esas batallas caerían en el olvido y el ostracismo, y creo desde lo más interno de mi corazón que tanto esos corredores con sus abundantes batallitas y sus sueños irreales, pasados, presentes y futuros, son imprescindibles dentro del mundo del running, por ello les dedico este artículo y mi más sincera admiración. 

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