Entrena al mismo ritmo que tu compañero

Sigue los consejos de nuestro entrenador más experto.
Jeff Galloway -
Entrena al mismo ritmo que tu compañero
Compañeros al compás

Correr con un compañero de entrenamientos es una de las mejores formas de garantizar que completas todos tus entrenos, aunque éstos pueden alterarse si (A) habláis tanto que vuestro ritmo baja o (B) competís entre vosotros hasta que uno de los dos explota. A continuación, os ofrecemos dos entrenamientos para intentar evitar esto. Antes y después de cada entrenamiento, tenéis que correr a ritmo lento durante 10’ para calentar y descalentar. 

Para que el ritmo no decaiga

Fragmentad una sesión de 30-40’ de carrera en segmentos de 5’, con 1-3 pausas entre ellos andando. Durante cada segmento, uno de vosotros lleva el ritmo sin hablar. El otro va detrás y hace de entrenador, dando consejos para ayudar a mantener un nivel de esfuerzo adecuado. Después de cada pausa andando, debéis intercambiar los papeles. 

Para que no compitáis

Tenéis que ser capaces de medir la distancia recorrida. Después de calentar, uno se encarga de determinar las distancias y va anunciando cada paso de 500 m más o menos. El otro se ocupa de asimilar esta información y ajustar el ritmo(más rápido o más lento) según la velocidad que hayáis acordado para ese día. Se pueden hacer las pausas que sean necesarias para comentar los aspectos relativos a los ajustes del ritmo. Una vez establecido este ritmo, el corredor que se ocupa de controlar la distancia puede llevar la cuenta anunciando cada 1.000 m que completáis.

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Ahora vamos con una de ¿realidad o ficción? 

“CORRER ES PERJUDICIAL PARA LOS HUESOS Y LAS ARTICULACIONES”. 

Ficción. Muchas personas piensan que como correr es un deporte de alto impacto, supone una carga negativa para los huesos y las articulaciones. No obstante, las evidencias científicas sugieren lo contrario: las actividades de alto impacto, como correr, pueden incrementar la masa ósea, lo que mejora la salud de los huesos. Además, muchos estudios han concluido que correr no aumenta el riesgo de enfermedades articulares ni de artrosis. Los fisiólogos coinciden en que el ser humano está diseñado para correr, por lo que cuando lo hacemos de una forma adecuada (y con un buen par de zapatillas), fortalecemos nuestro cuerpo (en lugar de deteriorarlo) a medida que devoramos kilómetros.

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