El uso del pulsómetro

Conoce sus ventajas, limitaciones y otro modo de averiguar el pulso máximo.
Rodrigo Gavela -
El uso del pulsómetro
¿Cómo te puede ayudar un pulsómetro?
Estamos ante una herramienta muy útil para el corredor de fondo, pero sólo si sabe usarla, lo que no es fácil si carece de datos fundamentales. Lo primero que se necesita saber para su buen uso es el pulso máximo del que lo va a utilizar, y luego el de los dos umbrales. Sin estos datos nunca se podrá entrenar por pulsaciones para mejorar la potencia aeróbica. La “famosa” fórmula de 220 menos la edad está denostada, pues hace más de dos décadas, precisamente coincidiendo con la aparición de los pulsómetros, se demostró que no acierta en prácticamente ningún caso.
 
El mayor rendimiento se obtiene con las recuperaciones y en situaciones que el corredor puede considerar críticas; para comprobar al instante si debe parar, aminorar su ritmo o seguir tal como va. Con el pulsómetro se sabe al instante el ritmo cardiaco al que acabas una serie o un entrenamiento,
y a los dos minutos la recuperación cardiaca real. Esto es importantísimo para entrenar bien, es la clave de cualquier entrenamiento. La recuperación determina el nivel de forma física real del corredor, si entrena o no correctamente, y ayuda a reajustar la intensidad de los ritmos si vas demasiado
deprisa.
El pulsómetro es muy útil para chequear el nivel de forma y la evolución, sobre todo en los ritmos controlados, los cambios de ritmos, las series y las repeticiones. Pero siempre a posteriori, nunca a priori. Aporta datos muy concretos que aclaran y facilitan la tarea de control del entrenador. Pero pierde
gran parte de su utilidad cuando se entrena por recorridos muy duros y rompepiernas, en condiciones meteorológicas extremas (viento, humedad, calor, etc.) o cuando el corredor ha tomado medicamentos.
 
LIMITACIONES
 
Es un gran error querer determinar el entrenamiento en función de unas pulsaciones predeterminadas y correr continuamente mirando al pulsómetro.
No se puede planificar el ritmo en función de las pulsaciones por minuto, pues son muchos los agentes externos que influyen en el pulso (tipo de terreno, hora del día, preocupaciones, cansancio, catarros, mala digestión...). Entrenar siempre por pulsaciones es no disfrutar de la carrera, es no conocerse a sí mismo, es perder la oportunidad de dominar las sensaciones.
 
EL PULSO MÁXIMO
 
La prueba más fiable y segura para conocerlo es la de esfuerzo sobre tapiz rodante con análisis de gases. Otra es el conocido Test de Cooper, y una tercera es hacer dos miles en cuesta. El Test de Cooper consiste en correr 12’ con el objetivo de cubrir la máxima distancia posible. Sobre la distancia recorrida, aplicando la ecuación VO2 max (ml/kg/ min) = (metros recorridos x 0,02 ) – 5,4, se puede obtener una estimación. La opción más sencilla consiste en realizar 2 x 1.000 en cuesta. El primero a medio gas, recuperando bajando al trote 90’’, después 90’’ fuertes en la misma bajada, otros 90’’ al trote y repetir el mil en subida, esta vez a tope. Al finalizar el segundo mil se obtiene el pulso máximo.
 
RECUPERACIÓN
 
Se ha comprobado que la resistencia cardiovascular influye en el tiempo de recuperación tras un esfuerzo. El registro de tus pulsaciones durante el tiempo de recuperación te informará indirectamente del grado de resistencia que tienes en ese momento. Se consideran corredores con una resistencia muy buena los que pueden recuperar 50 pulsaciones en menos de 1 minuto; buena los que pueden recuperar 40, y regular los que recuperan 30.
Te recomendamos

El nuevo Peugeot 508 apuesta por cambiar tu concepto de berlina...

Análisis con cifras y datos en busca de la hidratación perfecta para el corredor...

Ricochet y Bedlam se unen a la familia ...

Así es la nueva Storm Viper de Joma: una zapatilla para hacer kilómetros en carretera...

Más ajuste, más estabilidad y más amortiguación sin añadir peso. Así es lo nuevo de S...