La importancia de una buena prevención

Antes de correr, hazte un reconocimiento médico para evitar sustos.
Rodrigo Gavela -
La importancia de una buena prevención
La importancia de una buena prevención

Correr regularmente proporciona grandes satisfacciones pero también supone unos ciertos riesgos, algunos se traducen en pequeñas lesiones, pero en algunos casos se puede llegar a situaciones críticas. Prevenirlos es el mejor seguro ante ellos. La mayor parte se evitan estirando bien después de cada entrenamiento, o trabajando la fuerza en las piernas; o descansando lo necesario; o utilizando calzado adecuado; pero los más peligrosos se pueden prevenir y evitar realizandose reconocimientos médicos deportivos, con prueba de esfuerzo incluida. Es el mejor seguro, sobre todo si eres corredor habitual. Nadie está exento de riesgos. Una tara en el corazón no detectada puede convertirse en mortal años después de practicar deporte regularmente. Una fatal circunstancia que en la mayor parte de los casos viene inscrita en los genes. No avisa, no hay caída previa, no se nota que llega hasta que se padece. Es un ataque fatídico y mortal que llega sin avisar. 

En varios países europeos ya se exige un certificado médico al inscribirse en el maratón. Y esta exigencia se extenderá progresivamente a todos los países de Europa y a la mayor parte de las competiciones populares. Lo ideal sería que el corredor entendiese que en un entrenamiento global y completo lo más importante no son los planes, ni las zapatillas, si no un completo reconocimiento médico, y si superas los 50 años o empiezas a entrenar a partir de los 30, sin base deportiva previa, que sea una vez al año como mínimo. No hay mejor inversión, ni más efectiva, que la realizada con uno mismo. Recordad que para nosotros no hay recambios.

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Los mayores riesgos

Lesiones como las tendinitis de todo tipo, derivadas de sobrecargas o descompensaciones musculares, calzado inadecuado o terrenos duros. Lesiones de espalda y zona pélvica que pueden provocar hernias discales. Riesgo de sobreentrenamiento. De deficiencias orgánicas, como las anemias. De fatiga crónica, cuando no se escuchan las señales del cuerpo que piden descanso. Los desfallecimientos por hipoglucemias o deshidrataciones severas. Y los peores de todos son los derivados de los fallos cardiacos, como la muerte súbita. Es un riesgo muy bajo, en menores de 35 años se da en 1 deportista cada 200.000, al año; sin embargo en mayores de 35 se estima que es de 1 corredor cada 18.000.

Muerte súbita

Hay riesgo cuando ha habido familiares fallecidos por cardiopatías o infartos de corazón; cuando se padece un soplo no funcional en el corazón; si estás diagnosticado de hipertensión arterial. En este casos requiere acudir a un buen cardiólogo para que te haga un seguimiento y te diga si puedes seguir corriendo o no.

Cómo evitarlo

Si eres corredor habitual y has superado los 35 años es más que aconsejable realizarte una completa exploración clínica, un electrocardiograma en reposo de 12 derivaciones y una prueba de esfuerzo sobre tapiz rodante. Y por supuesto un análisis clínico con especial atención a la llamada “serie roja”.

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