Dulces y reparadores sueños

Aunque no puedes entrenar toda la noche,puedes mejorar mucho mientras duermes.
runners.es -
Dulces y reparadores sueños
Persiguiendo sueños

Los calambres que kim Jones había sufrido en los cuádriceps le obligaron a aminorar su ritmo durante el Maratón de Twin Cities (Minneapolis), pero tan sólo 5 días después, en octubre de 1989, tuvo un sueño muy real. Jones se vio a sí misma deslizándose por el recorrido del Maratón de Nueva York, flotando por encima de las cuestas, adelantando a los corredores y, lo más importante, corriendo sin dolor. Así que decidió competir en la Gran Manzana sin tiempo suficiente para una buena recuperación (sólo faltaban 4 semanas para la prueba). En la carrera terminó segunda en 2:27:54. La marca significaba una rebaja de casi cuatro minutos respecto a su tiempo en Minneapolis. “Me creí aquel sueño”, dice Kim Jones, que tiene actualmente 49 años. “Tuve una imagen de mí muy clara, en la que hacía una buena carrera, y eso me dio confianza y fortaleza”. 

Hoy, esta experta atleta trabaja como entrenadora en Fort Collins (Colorado), y siempre anima a sus clientes a que también “sigan sus sueños”. Asimismo, un número creciente de psicólogos aprueban el uso de los sueños como una herramienta para aumentar la confianza en uno mismo y mejorar la actuación en la carrera. En palabras de Deirdre Barret, profesora de Psicología de la Facultad de Medicina de Harvard, “nuestros sueños tienen un gran potencial sin explotar que puede aplicarse a muchas disciplinas, incluido el atletismo”. En su libro The Committee of Sleep (El Comité del Sueño), Barret relata cómo dos deportistas legendarios mejoraron sus actuaciones gracias a los sueños: Jack Nicklaus, el fabuloso golfista, y Floyd Patterson, el campeón de boxeo de los pesos pesados.

Mientras dormimos, nuestro cerebro procesa los pensamientos, acciones y emociones vividas durante el día y las mezcla con experiencias pasadas; esto da como resultado un cúmulo de imágenes, sonidos e interacciones que pueden parecer caóticas y sin sentido, pero que abren una puerta al subconsciente. Estos sueños pueden ayudarnos a superar obstáculos, a desarrollar una estimulante idea del éxito propio e incluso a entrenar sobre un terreno virtual.

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Visión nocturna

No se puede aprender nada de los sueños si no podemos recordarlos, así que el primer paso para que seamos capaces de beneficiarnos del poder de nuestro subconsciente es aprender a evocarlos. Verónica Tonay, psicóloga de la universidad de Santa Cruz (California) y autora de The Creative Dreamer (El Soñador Creativo), recomienda tener una libreta cerca de la cama, en la que apuntar todos los detalles de nuestro sueño nada más despertarnos. Este diario nos ayudará a identificar los temas más repetitivos que, según Tonay, pueden ser señal de algún problema que haya advertido nuestra mente.

Hace tiempo, Tonay tuvo como paciente a un atleta que tenía un sueño recurrente: corría por un sendero y encontraba una piedra que lo bloqueaba. Cada vez que en el sueño encontraba esta piedra, se rendía. El atleta concluyó que representaba su tendencia a tirar la toalla cada vez que el entrenamiento se endurecía y se ponía más difícil. Al darse cuenta de la conexión entre su sueño y su problema, se unió a un grupo de entrenamiento donde encontró el apoyo que le faltaba para no desmotivarse. Otro atleta solía soñar que algo salía mal cuando iba a un maratón; se quedaba atrapado en un atasco y no llegaba a tiempo a la carrera, perdía su chip de competición o se daba por vencido nada más comenzar. “Al soñar ese tipo de cosas uno debe preguntarse si está emocional y físicamente preparado”, opina Tonay. “Podría ocurrir que no hayas entrenado de la forma más adecuada, que el objetivo sea demasiado ambicioso o que te estés muy presionado”.

En ocasiones, ciertos sueños pueden ser tan impactantes que no necesitan de análisis para grabarse en la mente, como le sucedió a Kim Jones. Y aunque estos sueños puedan parecer aleatorios, hay maneras de “forzar” al cerebro para crearlos, según Steven Ungerleider, psicólogo del deporte en Eugene (Oregón). La investigación llevada a cabo por Ungerleider muestra que los atletas que son capaces de visualizarse realizando una buena carrera durante el día, tienden a tener sueños positivos durante la noche, principalmente porque refuerzan la idea de éxito en su cerebro. “Los atletas que realizan entrenamientos mentales y ejercicios de visualización tienen sueños muy prolíficos. Utilizan la inspiración que les dan esos sueños y la aplican a su entrenamiento del día siguiente, reiniciando el ciclo”.

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Hay otra manera de influenciar el contenido de los sueños a través de los sueños lúcidos, una práctica que requiere de cierto entrenamiento para que el sujeto pueda percatarse de que está soñando sin despertarse. Una vez que aprendes esta técnica (ver “La vida es sueño”) puedes moldear el sueño, porque ser consciente de que estás soñando te permite dictar lo que ocurrirá. Dominick Attisani trabaja en el Instituto de Lucidez de Palo Alto (California), una organización que enseña el uso de esta técnica; Attisani piensa que “si quieres trabajar en la prolongación de tu zancada, deberías soñar que saltas por encima de vallas o, para mejorar tu velocidad, soñar que te conviertes en la mujer biónica”.

Puede que los sueños lúcidos nos suenen demasiado fantasiosos, pero Attisani afirma que los atletas que entrenan sus habilidades en sueños pueden utilizarlas mejor al despertarse, porque mientras duermen refuerzan las conexiones neuronales entre el cerebro y los músculos. Incluso aunque los músculos permanezcan inmóviles durante el sueño, experimentos realizados al respecto muestran que el cerebro lanza mensajes a los que los músculos responden.

En uno de estos experimentos los investigadores del Instituto de Lucidez solicitan a algunos sujetos que, en sueños, peguen un puñetazo. Aunque no realizan el movimiento al completo, se registra movimiento eléctrico en sus brazos, lo que indica que los músculos han respondido.

Los sueños lúcidos también pueden darnos un empujón mental. Los atletas pueden evocar imágenes en las que superan a sus competidores, y eso les da la confianza para poder hacerlo realmente. Dice Attisani que “nos ayudan a acallar esa voz que todos tenemos en la cabeza que nos dice que no podemos hacerlo”. Pero hay más. Cuando los atletas tienen sueños lúcidos tienden a sentirse más felices y ese bienestar puede ser canalizado en el entrenamiento. En 2001, Barret realizó un estudio en nadadores universitarios que tenían sueños lúcidos. Todos ellos se mostraron eufóricos al despertarse y, posteriormente, consiguieron mejores marcas.

Martin Spies-Sweetland, un atleta de 43 años cuenta que “me dejan una sensación de libertad y entusiasmo” y que toda esta carga positiva más tarde le es útil para correr más rápido. Este atleta afirma que incluso esto le ha ayudado a mejorar su salto de longitud. “Durante un sueño lúcido me di cuenta de lo importante que es levantar las caderas. Lo apliqué a mi entrenamiento y mejoré mucho”. Spies-Sweetland es ahora padre de 3 niños y por ello no puede entrenar tanto como antes. Pero cree que los sueños lúcidos le dan una posición ventajosa: “Lo considero mi entrenamiento secreto”.

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LA VIDA ES SUEÑO

DIARIO DE SUEÑOS

Dominick Attisani, experto en sueños lúcidos, afirma que antes de poder aprender cómo controlar tu comportamiento mientras estás dormido, cada mañana deberías ser capaz de recordar al menos uno de tus sueños.

Esto te enseñará a reconocer los “rasgos del sueño”, las cosas que suelen ocurrirte cuando estás soñando, como volar o intentar escapar de algo sin éxito. La próxima vez que experimentes alguno de estos sueños, estarás en camino de ser consciente de que estás soñando.

COMPRUEBA LA REALIDAD DEL SUEÑO

Preguntarse a uno mismo si está despierto o dormido durante el día puede parecer algo tonto, pero hacerlo te hará preguntártelo cuando estés durmiendo. Cuando hagas una comprobación de la realidad, serás capaz de darte cuenta de que estás soñando.

INTERRUPCIÓN DEL SUEÑO

Programa el despertador entre 15 y 60 minutos antes de lo habitual (cuanto antes mejor, porque tendrás más tiempo). Vuelve a quedarte dormido, repitiendo un “mantra”, por ejemplo “recordaré mi sueño cuando despierte”. Así aumentas la probabilidad de tener un sueño lúcido durante este periodo.

ANALIZA TUS SUEÑOS

Lee el diario antes de ir a la cama para entrar en una dinámica que propicie los sueños. Cuanto más familiares sean para ti los temas y las señales de tus sueños, más fácilmente podrás reconocerlos, y por tanto explorar y controlar ese mundo.

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