¿Puede la sonrisa hacerte mejor corredor?

La ciencia respalda que ejercitar los músculos faciales puede favorecer tu rendimiento.
Stav Dimitropoulos -
¿Puede la sonrisa hacerte mejor corredor?
Eliud Kipchoge en el Maratón de Berlín 2017 | NN Running Team

El año pasado, el gran maratoniano keniano Eliud Kipchoge (reciente recordman mundial de maratón) cubrió la prueba en apenas 2 horas y 25 segundos en el circuito de Monza, en Italia, como parte del proyecto de Nike ‘Breaking2’. Pese a no computar como récord, su tiempo fue el más rápido de la historia en maratón y el esfuerzo que implicó fue absolutamente agotador.

Pero Kipchoge no lo exteriorizó. De hecho, por momentos parecía estar riéndose. No intentaba burlarse de sus competidores; tal y como contó después a los periodistas, sonreía para relajarse y sobrellevar el dolor, empleando una estrategia que algunos corredores llevan largo tiempo creyendo cierta: que sonreír mientras corres puede ayudarte a correr de manera más eficiente.

Considerando el tiempo y el esfuerzo que dedicamos a entrenar y centrarnos en la postura, cuesta creer que algo tan simple como una sonrisita de satisfacción pueda surtir mucho efecto en nuestro rendimiento. Pero la ciencia lo corrobora. Los estudios muestran que cuando enriquecemos el entrenamiento con una sonrisa, sentimos que el esfuerzo aplicado (el que percibimos) es mucho menor que el esfuerzo que dedicamos cuando fruncimos el ceño mientras nos ejercitamos. Hasta ahora no había estudios que investigaran seriamente la manipulación de nuestra expresión facial mediante sonrisitas y sus efectos sobre nuestra economía de carrera o esfuerzo percibido mientras corremos.

Los corredores que sonrieron en el estudio gastaban menos oxígeno, corrían de forma más económica y tenían un menor nivel de esfuerzo.

Investigadores de la Ulster University (Irlanda del Norte) y de la Swansea University (Gales) pidieron a un grupo de 24 corredores que se pusieran una máscara para medir el consumo de oxígeno y luego completaran bloques de 4-6 minutos corriendo sobre cinta mientras sonreían. El estudio, recientemente publicado en Psychology of Sport and Exercise, halló que los corredores que sonrieron gastaban menos oxígeno, corrían de forma más económica y tenían un menor nivel de esfuerzo percibido que los del grupo de control y aquellos que fruncían el ceño.

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“Economizaban un 2,8% más cuando sonreían que cuando arrugaban el entrecejo”, dice Noel Brick, profesor de psicología del ejercicio en la University of Ulster y coautor del estudio. La razón tiene que ver con la repercusión facial. “Cuando adoptamos una expresión, se puede experimentar el estado emocional que asociamos con esa expresión”, dice Brick. “Asociamos la sonrisa con la felicidad y el disfrute, estados que nos hacen estar más relajados. Así que, cuando sonreímos, estamos conscientemente tratando de relajarnos. Por el contrario, si optamos por fruncir el ceño, experimentamos un estado emocional de tensión y menor relajación”.

Aunque una mejora del 2,8% pueda sonar intrascendente, equivale a mejorar tu marca aproximadamente un 2%, afirma Brick. Esto significa que si corres un maratón en 4:20 o 4:45 (el tiempo promedio para hombres y mujeres, respectivamente), cruzarás la línea de meta unos 5 minutos antes, mientras que si corres un 10K entre 55 y 64 minutos, puedes recortar 1 minuto entero. Y si tu tiempo en 5K es inferior a 25 minutos, el mero hecho de sonreír puede ayudarte a cubrir la distancia 30 segundos más rápido, un resultado valioso para un esfuerzo tan pequeño. “Las mejoras en la economía de carrera serán al principio pequeñas, pero un corredor relajado es un corredor eficiente”, añade Brick.

Los corredores tienden a tensarse cuando mantienen ritmos altos, concretamente apretando la mandíbula.

Este pequeño truco es sobre todo útil para corredores que necesitan preservar toda la energía posible durante un rodaje largo. “Los corredores tienden a tensarse cuando mantienen ritmos altos, concretamente apretando la mandíbula, lo cual puede impedir que el corredor se beneficie de una vía de aire abierta y relajada”, explica Meghan Takacs, entrenadora del Road Runners Club of America. “Y cuando un corredor va muy rígido, se cansará mucho más rápido”. Takacs dice que la experiencia le ha mostrado que sonreír es clave, pues conlleva una mentalidad positiva. Y correr implica tanto un juego físico como mental.

Por otra parte, ni siquiera importa cuán genuina sea esa sonrisa. Omar Sultan Haque, psiquiatra y sociólogo en la Harvard Medical School que estudia cómo las fuerzas biológicas, psicológicas y sociales interactúan en la salud y en las curas, sugiere su impostación hasta que se pueda esgrimir. “La preocupación por fingirla implica asumir que las emociones siempre acontecen antes que las expresiones faciales. Pero si la expresión muscular de sonreír puede influenciar o, incluso, causar la sensación de relajación, planear sonreír para sentirse relajado no es más falso que sonreír como resultado de sentirse primero relajado”.

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Takacs recuerda a los corredores con los que trabaja que desconecten: mantener relajados los músculos de la cara, dejar de apretar los dientes y sonreír. “Imagínate que es como brindar una fiesta de endorfinas a tu cerebro cuando lo necesite”, ejemplifica. “Una sonrisa estimula de inmediato la positividad, relaja al cuerpo y, a su vez, te hace más consciente de ti mismo. Y cuando se trata de correr, la mentalidad y la conciencia de sí mismo te llevan muy lejos. Literalmente.”

Aunque el estudio es pequeño, investigaciones previas también apoyan la idea de sonreír para hacer que los esfuerzos parezcan más fáciles. Una de ellas, conducida por la School of Sport, Health and Exercise Science de la Bangor University de Gales, reveló que activar una sonrisa o arrugar el entrecejo es un buen indicador del nivel de dureza de un esfuerzo. Así que si un esfuerzo duro te hace fruncir el ceño, lo contrario también es cierto: arrugar las cejas hace que un esfuerzo se perciba como más duro, pero sonreír hace que parezca más fácil.

Finalmente, esgrimir una sonrisa aun cuando no te apetezca es sólo cuestión de entrenamiento, igual que cultivar cualquier otro hábito. E incluso podría ser más fácil que seguir corriendo con un calambre, dice Haque. Él sugiere, simplemente, reconsiderar nuestras suposiciones sobre la relación de un solo sentido entre sentir y sonreír. En vez de creer que necesitamos canalizar una emoción como la felicidad antes de sonreír, recordad que sonreír en sí mismo puede suscitar una emoción o sentimiento, de manera que no es necesaria ninguna canalización, tal y como sostiene la hipótesis de la repercusión facial. Además, no hay mucho que perder en dar una oportunidad a las sonrisitas. Como mínimo, acabarás con mejores fotos de la carrera.

OTROS ESTÍMULOS OBVIOS

La ciencia indica que estos simples trucos alternativos también pueden ayudarte a alcanzar tu pico de rendimiento.

  • Redefine tu diálogo interior cambiando el “Yo” por el “Tú”, pues las frases en primera persona pueden ser agobiantes.
  • Cuando empieces a fatigarte, recita tu mantra de referencia en voz alta para conferirle más fuerza.
  • Anima a otros corredores de tu alrededor para mejorar tus propios ánimos y resultados.

¿Puede la sonrisa hacerte mejor corredor?

Es como ofrecer una fiesta de endorfinas a tu cerebro cuando lo necesite | iStock
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