¡Si te va el entrenamiento cruzado, haz Aquarunning!

Eliminar el impacto, quemar más calorías o tonificarte de forma más equilibrada, te explicamos algunas de las muchas ventajas de correr dentro del agua.
Ezequiel Bellido Verdú / Foto: Sportivic -
¡Si te va el entrenamiento cruzado, haz Aquarunning!
Seis beneficios de practicar Aquarunning

Tal como dice la canción del Dúo Dinámico: ‘El final del verano, llegó..’ pero tranquilo, esto no debería ser un impedimento para practicar una modalidad deportiva a la que el verano le va que ni pintada, el aquarunning. Sí, hablamos de correr en el agua, algo placentero con los calores del verano aunque también interesante si queremos introducirlo dentro de nuestro entrenamiento cruzado de invierno, eso sí que sea en una piscinita climatizada.

La puesta en marcha del aquarunning es sencilla, sólo necesitamos una buena superficie de agua que nos llegue a la rodilla, cintura o pecho, unas zapatillas especiales con las que no resbalemos y motivación para correr durante un rato como si lo hiciéramos lastrados con peso. Cuanta menos altura de agua tengamos encima de nuestros pies más trabajo de resistencia haremos. Por contra, si queremos intentarlo con agua hasta el pecho, el trabajo de fuerza es el que será necesario para podernos mover.

Posiblemente el aquarunning pueda parecer algo aburrido, pero como compensación nos beneficiaremos de un acentuado descenso en el porcentaje de riesgo de lesión. Esto bien lo saben varios perfiles de deportistas, los que van desde los de alto rendimiento, pasando por los amateurs y finalizando por los que practican el ‘deporte salud’.

En general estos son algunos de los muchos beneficios que se pueden obtener practicando aquarunning:

Eliminar el impacto: El medio acuático disminuye el impacto con el suelo y con esto las tensiones sobre las articulaciones. Favorece la relajación de la musculatura, la descarga del peso en la espalda, facilita los movimientos por la liberación de peso y propicia un mayor radio de acción en las articulaciones, por lo que es un excelente recurso de recuperación.

Tonificación muscular equilibrada: La resistencia ofrecida por el agua es una carga uniforme y equilibrada muy adecuada para el desarrollo muscular. La realización de tareas de mediana y baja intensidad y de cierta duración también proporciona una mejora de la resistencia.

Aumento de la intensidad del ejercicio: Cuanto más fuerte se ejecuten los movimientos dentro del agua más resistencia a ellos encontraremos, aunque como contrapartida, éstos serán más veloces.

Aumento del consumo de calorías: Andar en el agua podría llegar a duplicar nuestro consumo calórico. Si caminando durante una hora en tierra podemos quemar unas 200-250 calorías, en el agua hablamos de entre 400 y 500.

Equilibrio muscular: Para hacer cualquier movimiento en el agua, se deben trabajar los músculos agonistas “a la ida del movimiento” y los antagonistas “a la vuelta”, facilitando un trabajo muscular equilibrado. Al estar sumergidos se favorece la ejercitación simultánea de la zona superior e inferior del cuerpo y su equilibrio.

Mejora aeróbica: Al tratarse de un trabajo global, el entrenamiento acuático proporciona una mejora significativa de la capacidad aeróbica, puesto que la cantidad de oxígeno solicitada es superior.

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