¿Qué datos debo tener en cuenta a la hora de correr?

Presta atención a los números que importan; ignora el resto.
Alex Hutchinson | Ilustración de Dan Woodger -
¿Qué datos debo tener en cuenta a la hora de correr?
Ignora los datos

Es un buen momento para ser un friki del running. Sólo hace algunas décadas, los relojes digitales todavía parecían geniales; ahora los monitores de frecuencia cardíaca y relojes GPS son lo normal, y los nuevos gadgets analizan tu zancada y cadencia, calculan tu potencia de despegue o miden tus niveles de lactato, todo en tiempo real al correr. Pero, ¿cómo escoger lo que es útil sin ahogarse en un mar de datos? Aquí tienes algunas pautas a tener en cuenta.

NO TE AUTOLIMITES

Jerry Schumacher, entrena a grandes atletas como la medallista en 10.000m Emily Infeld, la maratoniana olímpica Shalane Flanagan y el campeón americano de cross Chris Derrick. Pero en lugar de depender de la última tecnología, prefiere que sus atletas confíen en sus instintos sobre si están corriendo demasiado rápido, o lento. No quiere que se frenen por los datos, quiere que sientan cuando corren, porque a veces se necesita correr fuerte. Eso significa no llevar un monitor cardíaco, por ejemplo. En una competición, o en un entrenamiento duro, sólo tu cuerpo sabrá si estás listo para correr más rápido porque estás teniendo un buen día.

SÉ DESCRIPTIVO, NO PRESCRIPTIVO
 
Para evitar que tu tecnología mande, dedícale al menos dos meses con un nuevo dispositivo para monitorizar tu entrenamiento habitual. Busca patrones: ¿cuánto baja tu ritmo el día después de un entrenamiento duro? ¿De qué manera tu zancada cambia hacia el final de una tirada larga? Una vez sepas qué es lo normal en ti, puedes ver las desviaciones que pueden indicar que algo va mal, o bien también, mejoras que muestran que todo va correcto. Los datos de referencia también te ayudarán a identificar áreas para mejorar, como  conseguir la combinación adecuada para correr lento, medio o rápido.
 
ESCOGE TUS BATALLAS
 
En vez de rastrear cada salida, céntrate en esas donde los datos marquen la gran diferencia. Para muchos corredores el esfuerzo más complicado es clavar el ritmo umbral, la correcta transición entre el correr fácil aeróbico y el duro interval running. Averiguar más o menos tu ritmo cardíaco (monitoriza un tempo que repitas en unos pocos meses) para ayudar a prevenir acelerar demasiado. Si tiende a pasarte en los días que tienes que ir lento, utiliza un pulsómetro o GPS para evitar ir demasiado rápido. Para los interval más duros, deja tus dispositivos (a excepción de un reloj no GPS, cuya retroalimentación intermitente no es una distracción)
y sintoniza con tus sensaciones de esfuerzo.
 
MIRA DENTRO
 
Estudio tras estudio han demostrado que el auto análisis de tu estado de animo y situación es uno de los indicadores más relevantes de la recuperación apropiada de un entrenamiento, incluso mejor que medidas objetivas con el pulso cardíaco o test de sangre, según un reciente análisis en el British Journal of Sports Medicine. Después de cada entrenamiento, apunta cómo te sientes. Suena a poco tecnológico, pero es la lección más importante para recordar datos: lo que importa no es cómo de ingenioso es el dispositivo, pero sí la utilidad de sus datos.
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