GPS, datos y esencia del running

Una breve reflexión sobre las ventajas y desventajas del uso de la tecnología de muñeca.
Ezequiel Bellido Verdú / Foto: Suunto -
GPS, datos y esencia del running
El GPS, sus datos y esencia del running

Raro es que hoy día un runner como tú solo se conforme con saborear las sensaciones y saber el tiempo total que ha durado la sesión de entrenamiento. Apostaría a que estas dentro de ese 95% de corredores que buscan saber más parámetros de su esfuerzo, esos datos que aportan algo más que tiempo y ‘feelings’,  y que confirman que van por buen camino en su preparación de cara a algún objetivo atlético.

Distancia total, velocidad media, cadencia de zancada, pulsaciones, calorías, desnivel en subida y bajada, entre otros. Estos son sólo algunos de los datos que podemos saber fácilmente con cualquiera de los dispositivos de muñeca que hoy día hay en el mercado y que seguro estoy que te acompaña cada día en tu hacer con los kilómetros.

Lejos están estos artilugios de los por ejemplo, antiguos Lap memory 30 de la marca Casio. Sí, unos relojes que con muy poquito daban muchísimo. Y es que además de marcar la hora y llevar un crono, te permitían recoger hasta 30 parciales y programar un pitido que podía servirte como guía en los tiempos de paso el día de una competición o series. Un sencillo aparatillo gracias al cual -y si te acompañaban las buenas sensaciones- podías llegar a finalizar un brillante día de calidad o una carrera con marca personal. Por aquel entonces –hablo de hace cerca de 20 años, en el siglo pasado- lo normal era llevar uno de estos, aunque algunos runners ya se atrevían con otros aparatos más sofisticados, los que marcaban tu ritmo cardiaco, tus pulsaciones. Es aquí donde la archiconocida marca Polar tuvo mucho que decir con sus relojes, entre ellos el recordado modelo Protrainer, aquel ideal para ciclistas que también usaban corredores. En este sentido, la evolución de ha vuelto involución y poco queda ya de aquellas fantásticas bandas de pecho de la marca finlandesa, que aunque rígidas, eran 100% fiables en cuanto al envío de la señal así como indestructibles y duraderas. Antes moría el elástico que dejaba de funcionar la banda.

Hoy día vivimos en otra época, estamos en la onda donde ordenadores, redes sociales, tablets, móvil o música mientras entrenamos, forman parte directa o indirecta de nuestros entrenamientos. Los dispositivos de muñeca nos aportan todos los datos que podamos desear, y los aparatos y tecnología anterior se encargan de facilitar que los comuniquemos al mundo con soberana inmediatez en las distintas redes sociales.

No seré yo quien diga que tantos datos no valen para nada y que el hecho de estar literalmente ‘enganchados’ a informar en redes sociales de nuestra actividad es un acto meramente egoísta, pero bien es cierto que: por un lado, y en muchas ocasiones, el uso, la interpretación, la fijación o dependencia de las cifras puede llevarnos a perder la esencia de nuestro deporte, y por el otro, la obsesión por comunicarlo inmediatamente a los demás deja entrever que lo que buscamos es la rápida aprobación de los demás, algo que no se sostiene como fuente de motivación para seguir practicando el running.

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La obsesión por lo anterior podría hacer que pierdas la onda de escuchar tus sensaciones, o lo que es lo mismo, aprender algo más de ti tras correr unos kilómetros. Como en todo lo que hacemos, la evolución tecnológica mal gestionada puede hacer que esta se convierta en una involución a la hora de saber cuáles son y dónde están tus límites –ir conociéndote más cada día- al menos para mí principal argumento que me mantiene enganchado a correr desde hace dos décadas.

Volviendo a los artilugios, Polar, Garmin, Tom Tom o Suunto, son ahora mismo las marcas más destacadas de dispositivos GPS de muñeca que nos pueden aportan infinitos datos a los fanáticos de los deportes de resistencia. Luego tenemos a la recién llegada y ya más que famosa, Strava, la red social para deportistas. En ella, además de poder plasmar en pantalla y mapa por dónde has corrido –además de otros muchos datos-  puedes comunicar y comparar tus tiempos y recorridos con cualquier persona del mundo, así como ponerte a prueba en los millones de ‘segmentos’ registrados. Eso sí, para esto no te valdrá el antiguo Lap memory de Casio, solo te valdrá alguno de los dispositivos anteriores.

Hace 20 años era impensable que a día de hoy casi cada corredor llevara consigo un dispositivo GPS o bien un app en el móvil que le informe con pelos y señales de su entrenamiento, y menos que le avise de cada kilómetro completado. Sin duda alguna que recoger todo tipo de datos, comparar si ha habido mejora, ver la ruta por la que has corrido o si has corrido más rápido que tu vecino en la vuelta al parque del barrio, son interesantes y atractivos alicientes que nos pueden aportar mucho, pero por favor, no te obsesiones con ellos ni te sirvas de estos datos para ‘posturear’ de forma continua en redes sociales. Estoy seguro que tienes una mejor razón por la que estás atrapado al running y que esta se alberga dentro de ti.

 

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