El pulsómetro: tu fiel escudero de zancadas

Aprovecha al máximo los nuevos, y viejos, gadgets para corredores.
Javier Fonseca -
El pulsómetro: tu fiel escudero de zancadas
El pulsómetro: tu fiel escudero de zancadas

Cada vez son más los runners que salen a acumular kilómetros en sus piernas con un pulsómetro como compañero de zancadas. Pero, ¿sabemos qué es exactamente este tipo de dispositivos? Este fiel escudero del corredor es un instrumento de precisión que es capaz de detectar, contabilizar y registrar las pulsaciones mediante una serie de avanzados sensores que se acoplan a una cinta elástica al pecho (algunos ya no necesitan esta banda, como es el caso del TomTom Runner Cardio o el nuevo Apple Watch)

Este tipo de dispositivos permiten registrar el pulso por minuto prácticamente de forma instantánea reflejado en la pantalla del reloj, tiempo de entrenamiento, distancia recorrida y, en los más avanzados, llegan incluso a aglutinar información como el circuito realizado, la creación de planes de entrenamiento, comparativa de las sesiones completadas, alarmas para entrenamientos de intervalo, y una multitud de funciones para que tus entrenamientos sean lo más llevaderos posible.  

Asimismo, en muchos pulsómetros los datos pueden registrarse directamente a un ordenador para establecer gráficas y analizar la evolución, o involución, que has experimentado en tus entrenamientos. No obstante, para exprimir al máximo a tu pulsómetro, y beneficiarte de todas las opciones que te brinda, deberías someterte previamente a una prueba de esfuerzo con análisis de gases, que te permitirá conocer tus umbrales aeróbico y anaeróbico y planificar mejor tus entrenamientos.

Además, si eres de los que sale a quemar el asfalto con su pulsómetro en la muñeca y el pecho, deberías leer estos consejos para sacarle partido a tu nuevo amigo, o viejo si ya lo usabas, de zancadas:

  • El transmisor debe estar colocado  bajo el pecho, anclado en la banda que te atas al tronco.
  • Humedece los electrodos de la banda antes de colocártela.
  •  Si no te sometes a una prueba de esfuerzo al menos deberías establecer tu frecuencia cardiaca máxima con esta fórmula antes de entrenar: mide tus pulsaciones nada más levantarte (ejemplo: 60 pulsaciones al minuto). Resta tu edad a 220 (ejemplo: 220 – 30 (años) = 190 pulsaciones por minuto).  Esa sería tu frecuencia cardiaca máxima. Ahora, para establecer los porcentajes sobre la frecuencia cardiaca debes hacer lo siguiente: 60% | frecuencia cardiaca máxima (190) – frecuencia cardiaca en reposo (60) = 130. A esta cifra le aplicamos el 60%, lo que daría una cifra de 78 (130 X 0,6) y si le sumamos de nuevo la frecuencia en reposo (60) nos daría la frecuencia cardiaca para un entrenamiento al 60% = 138 (78 + 60).
  • Entrenamiento suave: 60% de la frecuencia cardiaca.
  • Entrenamiento quema grasas: 60-70% de la frecuencia cardiaca.
  • Entrenamiento de intensidad moderada: 70-80% de la frecuencia cardiaca.
  • Entrenamiento intenso: 80-90% de la frecuencia cardiaca.

El consejo: "no te agobies si un día no llegas al objetivo, a veces un paso atrás sirve para darte un impulso mayor al día siguiente".

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