El cambio radical de Javi Martínez

El hermano del atleta Chema Martínez es capaz de ganar carreras cada fin de semana del año. Pero su gran éxito fue dejar atrás los malos hábitos de forma tajante.
Álex Calabuig -
El cambio radical de Javi Martínez
El cambio radical de Javier Martínez. A la izquierda, en 2011. A la derecha, en la actualidad | Foto de Bárbara Sánchez

Es uno de los jefes del atletismo popular en Madrid, aunque durante mucho tiempo le conocieran como “el hermano de Chema Martínez”. A sus 41 años ha conseguido labrarse un nombre dentro del mundo de las carreras populares, un reconocimiento forjado a base de sacrificio, trabajo, humildad, ilusión y, por qué no decirlo, talento. Cada fin se semana se calza las zapatillas, se pone su camiseta amarilla del Club Atletismo San Sebastián de los Reyes - Clínica Menorca, y se coloca en la salida de una o varias carreras con el firme objetivo de disfrutar y pelear por la victoria.

En 2017 subió al podio en 47 pruebas populares, ganando en 29 ocasiones, logrando 13 segundos puestos y cinco terceros. Ya no sabe qué hacer con las medallas y los trofeos y no suele quedarse con los regalos, porque su generosidad innata hace que estos acaben en manos de amigos, familiares o conocidos. “Aunque estoy contento con todo lo que he conseguido, no vivo de recuerdos. La historia no me vale de nada. ¿Para qué voy a decir que el año pasado bajé de 30 minutos en un 10.000 en ruta, en un recorrido favorable, si lo que importa es en cuánto puedo correr hoy? Yo ya estoy pensando en la carrera del próximo sábado”.

Nuestro protagonista, hace unas semanas, ejerció de liebre de su hermano Chema en una prueba de 50 kilómetros, en la que corrió hasta el kilómetro 42 disfrutando de ayudar a su ídolo: “Es que la gente no se hace a la idea del sacrificio que ha tenido que hacer mi hermano durante toda su vida para llegar a lo más alto. Para mí es un referente. He vivido de cerca lo que ha sufrido y con él aprendí que sin esfuerzo no hay éxito. A Chema no le han regalado nada. Es un crack y además una persona muy solidaria”.

Llegué a fumarme un paquete de tabaco al día

A pesar de tener tan cerca a un campeón de Europa de 10.000 metros, Javi tardó muchos años en seguir su ejemplo. “Dormíamos en la misma habitación y a veces cuando yo llegaba de marcha mi hermano se estaba levantando para ir a entrenar”. Lo cierto es que Javier, que se había puesto a trabajar a los doce años recogiendo bolas en un campo de golf, abandonando los estudios, se dejó influir por compañeros con escasa vocación deportiva.

El cambio radical de Javi Martínez | Bárbara Sánchez Palomero

El cambio radical de Javi Martínez | Bárbara Sánchez Palomero
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“Recogía bolas en el campo de golf y las 70.000 pesetas que ganaba se las entregaba íntegras cada mes a mi madre, porque en casa éramos siete y a ella le costaba mucho poder mantenernos. Al salir de trabajar me juntaba con los colegas y empecé a fumar algún cigarrito y a tomar alguna cerveza. Desde los 13 años hasta los 30 no llevé una vida muy sana. Jamás he probado las drogas ni he sido alcohólico, pero reconozco que llegué a fumarme un paquete de tabaco diario y que los fines de semana era un bebedor social. Tomaba copas, aunque no me gustaran, para desinhibirme y relacionarme más con las chicas en las discotecas. Si no bebía, era demasiado tímido”.

Con el paso de los años, Javi se convierte en profesor de golf y entre 2000 y 2006 compite en torneos por Europa y Sudamérica. “Era el equivalente a la Segunda División del fútbol. Se ganaba dinero, pero también tenías que afrontar muchos gastos de viajes y hoteles. Incluso estuve seis meses de caddie de un golfista argentino, pero lo dejé”.

Pasados los 30 años, y con 80 kilos de peso, Javi comienza a correr algún día esporádicamente, con el grupo de Run to Chema, asustado por su alarmante estado físico. “Recuerdo que con 12 años había corrido un 3.000 por debajo de 9:40 y que en la mili me llamaban ‘el tirillas’. ¡Quién me iba a decir que me iba a poner gordo! Lo bueno fue que conocí a Paloma, mi actual pareja, y abandoné los malos hábitos. Incluso me apunté a una carrera popular con ella y estaba tan mal físicamente que fui último casi todo el tiempo. Al final creo que quedé antepenúltimo. No podía con mi alma”.

Contraté una nutricionista para comer adecuadamente cinco veces al día y la verdad es que estoy muy contento

A partir de ahí, con mucho esfuerzo, comienza a entrenar más con su hermano y ficha por “el Clínica Menorca”, donde es recibido con mucho cariño por su querido Ramiro Matamoros. El paso de correr el 10.000 en 42 minutos a hacerlo en 34 es vertiginoso y en 2012 ya corre pruebas de 10 km en 32 minutos y se da cuenta de que puede pelear por el podio en la mayor parte de los eventos. Un cambio radical que en 2015 va aún más allá, ya que comienza a entrenar a las órdenes de Antonio Serrano y además se convierte en padre de una preciosa niña.

“Ahora estoy en 62 kilos y suelo correr en 30 o 31 las pruebas de 10.000. Contraté una nutricionista para comer adecuadamente cinco veces al día y la verdad es que estoy muy contento de haber logrado ser varias veces campeón de España máster, medallista de oro europeo en 10 km en ruta M40 y este año he quedado segundo español en el Medio Maratón de Madrid, con 1:06:43, así que quizá me decida a preparar por primera vez un maratón. Este año he corrido el de Sevilla solo por hacer de liebre a Clara Simal, junto a Asier Cuevas. Y me hizo más feliz correr en 2:33 y vivir su emoción que si yo hubiera hecho 2:20. Me siento más feliz ayudando”.

ASÍ ES JAVI MARTÍNEZ

UN TIPO QUE VIVE EL PRESENTE, CONVENCIDO DE QUE LOS LOGROS DEL PASADO SIRVEN DE POCO SI LOS COMPARAMOS CON LA ADRENALINA QUE SUPONE COLOCARSE UN NUEVO DORSAL.

Esfuerzo y trabajo: “He crecido en una familia humilde. En casa éramos siete y nunca olvidaré el esfuerzo que hacía mi madre para poder pagarnos los libros del colegio a todos y que no nos faltara de nada. Mi hermano Chema ha sido otro ejemplo de sacrificio para mí. Sin esfuerzo no hay éxito”.

Ante todo, disfrutar: “Cuando me dicen que no participe en tantas carreras, porque puedo quemarme o romperme, siempre contesto que no me importa lesionarme porque no estoy obsesionado con esto. Yo corro por disfrutar, no por hacer unas marcas determinadas. En el próximo Mundial, en Málaga, haré todas las pruebas que pueda. Me encanta competir”.

Una nueva vida: La foto que ilustra el artículo es de 2011. Javier pesaba 80 kilos y estaba a punto de cumplir 34 primaveras. Desde los 13 años había cometido muchos excesos, fumando un paquete de tabaco al día, bebiendo los fines de semana cervezas y copas con los amigos, hasta que conoció a su actual pareja, Paloma. Abandonó los malos hábitos y perdió casi 20 kilos. Sabia decisión.

El cambio radical de Javi Martínez | Bárbara Sánchez Palomero

El cambio radical de Javi Martínez | Bárbara Sánchez Palomero
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