Dos pioneras que se dan la mano: Kathrine Switzer y la Behobia-San Sebastián

La primera mujer que rompió con lo establecido y corrió un maratón con dorsal participará a sus 71 años en la 54ª edición de la carrera guipuzcoana.
Álvaro Rodríguez | Foto: Behobia-San Sebastián -
Dos pioneras que se dan la mano: Kathrine Switzer y la Behobia-San Sebastián
Dos pioneras que se dan la mano: Kathrine Switzer y la Behobia-San Sebastián

La carrera Behobia-San Sebastián continúa demostrando año a año sus ganas de superarse a sí misma y de ofrecer los mayores atractivos a sus miles de participantes. A la conocida conjunción de deporte, cultura y gastronomía que completan la experiencia del corredor que tenga a bien acercarse hasta Guipúzcoa para participar en esta clásica entre las clásicas, se suma el compromiso solidario y social que desde el C.D. Fortuna llevan abanderando desde que en 1919 organizaran su primera edición.

El próximo reto de la entidad donostiarra es potenciar la participación femenina gracias al proyecto 50/50/25, mediante el cual tratarán de elevar el porcentaje de mujeres inscritas hasta alcanzar el 50% en el año 2025, cifras a las que la prueba ya se aproxima en sus carreras paralelas a la tradicional de 20 km: la Behobia Txiki y la Behobia Gaztea.

El objetivo de este proyecto 50/50/25 no estará únicamente enfocado a aumentar la participación femenina, sino que pondrá mucho énfasis en el cambio social necesario para que ello se produzca. Serán los cambios en los hábitos sociales y en la visibilidad de las mujeres donde se cimentará un proyecto que es pionero en nuestro país.

Para estimular a las corredoras adultas a ponerse el dorsal y seguir haciendo del deporte un modo de vida, convertiéndose también así en una referencia en este sentido, la decana de las carreras pedestres celebradas en nuestro país contará en su 54ª edición con una invitada excepcional en todos los sentidos. Una mujer valiente que rompió las reglas establecidas en beneficio de una sociedad más justa e inclusiva, de la cual el deporte es fiel reflejo, y convertida en un icono feminista. Ella es Kathrine Switzer.

Una corredora con mayúsculas, cuyo célebre gesto subversivo sirvió para reivindicar la igualdad de género y el papel de la mujer en una época en la que éstas aún tenían demasiados muros que derribar en casi todos los ámbitos, los mismos que la Behobia quiere terminar de triturar.

Para todos aquellos que aún no asocien este nombre de origen alemán con la gesta que protagonizó, hemos de trasladarnos al año 1967 cuando nuestra protagonista -nacionalizada estadounidense- obtuvo el dorsal 261 para participar en el maratón de Boston -algo autorizado únicamente a los hombres por aquel entonces, y que pudo burlar al usar sus iniciales en la inscripción- y se convirtió en la primera mujer que lograba completar la mítica distancia, no sin la oposición de los organizadores que trataron de detenerla durante la carrera al comprobar su identidad. A pesar de todas aquellas dificultades, terminó en 4 horas y 20 minutos. 

Su revolucionaria acción ayudó de manera definitiva a que cinco años después se permitiera, ya de manera oficial, participar a las mujeres en los 42 kilómetros y 195 metros, consiguiendo la victoria precisamente en el mismo escenario en el año 1974, el segundo puesto en el maratón de Nueva York, y llevar su marca personal al año siguiente de nuevo en Boston hasta las 2h51:37.

Poco más tarde, en 1979, la Behobia-San Sebastián retomaba de la mano de Pancho Gómez y Remigio Tellería una carrera que desde 1936 sólo había celebrado seis ediciones, todas ellas en la modalidad de relevos, y que estuvo a punto de desaparecer. Este nuevo impulso vino acompañado precisamente de la primera participación femenina de su historia, y marcó el punto de partida que casi 40 años después continúa su crecimiento imparable y que la organización conserva entre sus prioridades.

Algunos nombres propios femeninos sin los que desde entonces no podría entenderse la historia de la Behobia son los de Begoña Zúñiga, vencedora en aquella primera edición abierta a la participación de ambos sexos, María Luisa Irizar, apodada con todo merecimiento como "reina de la Behobia" gracias a sus 7 triunfos entre 1980 y 1995, o Rocío Ríos, que estableció al año siguiente un sensacional récord de 1:08:54 que sólo pudo superar en 2011 la etíope de nacimiento Trihas Gebre con un tiempo de 1:08:07 que es la actual plusmarca de la prueba.

Kathrine Switzer es la nueva incorporación a esta lista de damas ilustres que confieren a la carrera una dimensión tan reivindicativa como necesaria. Carrera y corredora formarán el próximo 11 de noviembre un binomio perfecto de precursoras que han marcado época en un mismo ámbito, pero cuyo compromiso y trascendencia han superado lo estrictamente deportivo. Será un lujo recíproco destinado a cundir con su ejemplo.

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