Isidoro Hornillos: "No he regresado al atletismo hace unos meses: yo nunca me he ido”

Entrevista exclusiva al candidato a la presidencia de la RFEA.
Maikel Gómez y Alberto Hernández -
Isidoro Hornillos: "No he regresado al atletismo hace unos meses:  yo nunca me he ido”
Isidoro Hornillos: "No he regresado al atletismo hace unos meses: yo nunca me he ido”

Isidoro Hornillos (Castronuño, Valladolid, 1957) es uno de los tres candidatos a suceder a José María Odriozola tras 27 años como Presidente de la Real Federación Española de Atletismo. Ha conocido varios de los estamentos del deporte rey: atleta (Campeón de España de 400m y olímpico en Moscú 1980), entrenador (Director Técnico de la Federación Gallega de Atletismo), organizador (propulsor de las pruebas Coruña 10, Coruña 21 y Coruña 42) y, en su última etapa, gestor (presidente de la Federación Gallega de Atletismo). Profesor universitario en la Universidad de la Coruña, comenta aliviado que este curso impartirá clases en el segundo cuatrimestre, lo que le ha permitido centrarse en la campaña electoral. La charla se produce en la redacción de Runner’s World en Madrid, a la que tuvo a bien acercarse horas antes de presentar su candidatura en la sede del INEF. Tras los saludos de cortesía ojea dos ejemplares de nuestra revista, mientras señala que el atletismo debería estar más cerca del deporte popular.

¿Por qué está tan lejos del corredor popular el atletismo?

El deporte federado, de alguna manera, vive de ese deporte para todos. Desde una perspectiva cuantitativa, sólo con lo que está pagando una entidad como Decathlon en la venta de productos vinculados a este movimiento [el running] ya origina subvenciones a diferentes federaciones. Ese vínculo económico entre el deporte popular y lo federado no se puede desunir. Es perfectamente compatible una política atlética desde la Federación Española o la Autonómica con este movimiento. Tenemos un instrumento muy valioso para afianzar hábitos saludables, y es perfectamente compatible con atender a atletas como Ruth Beitia y al alto rendimiento.

¿Por qué motivo un dirigente deportivo renunciaría a que su deporte tenga efectos educativos en los niños? ¿O en la población adulta? Es perfectamente compatible y le da una dimensión de fortaleza a la propia federación. ¿Qué federaciones pueden presumir de tener a miles de personas [practicando su deporte]? Voy a generar confianza para que estos organizadores metan sus pruebas en el calendario.

¿Cómo afrontas el último mes de campaña?

Sigo con mi compromiso de acudir a todas las comunidades, para defender mi visión y tomar nota de propuestas para que ese primer programa que hemos presentado se vea enriquecido con las aportaciones de los protagonistas del atletismo español, que son todos los estamentos. La idea fundamental es que antes de las elecciones podamos remitir el documento definitivo.

Voy a cumplir mi palabra [de visitar todas las comunidades], independientemente a la posición que hayan manifestado los que presidan esa comunidad y los que vayan a votar. Me debo al atletismo español, no sólo a los que van a votar en la asamblea. Se trata de una cuestión de sensibilidad social hacia este colectivo. Quiero presentarme en la Asamblea General de la Federación Española diciendo: “señores, yo estuve en todos los lugares para explicar mi programa, para tomar nota de su particular problemática (por ejemplo, Baleares o Canarias, que sufren mucho los problemas de los viajes, de los aviones, a veces se les comunica una convocatoria de un atleta de un martes para un sábado, o una sede de un campeonato a última hora, lo que origina problemas con los hoteles…).

Tu programa vertebra a las federaciones autonómicas como “piedra angular” del atletismo…

No quiero priorizar ningún estamento, todos son importantes. Rescato una frase de Sebastian Coe, actual presidente de la IAAF, que en su campaña electoral dijo: “los países miembros de la IAAF son las piedras angulares”. Yo digo lo mismo. Las federaciones autonómicas somos las columnas vertebrales de la Federación Española. Dicho esto, somos una integración de atletas, entrenadores, jueces, clubes, organizadores… No somos el presidente y cuatro más.

¿Qué sería del futuro del atletismo en una España autonómica, con competencias en las comunidades, sin el concurso de las federaciones autonómicas? Sería como el Vaticano, que das un paso y no tienes feligreses. Tenemos que hacer un esfuerzo para integrarlas en el sistema deportivo español que tenemos (somos el país de Europa con mayor cantidad de leyes), porque aparte de las de rango estatal, como la famosa 10/90, obsoleta y trasnochada, tenemos las leyes derivadas de las aprobaciones de los parlamentos autonómicos.

Somos un Estado muy intervencionista con el deporte, pero es el país que tenemos, y las federaciones autonómicas deben tener un papel protagonista en el futuro del atletismo español.

Hablas de visitar a todas las federaciones autonómicas, independientemente a su posición favorable o no a tu candidatura. ¿Detectas inmovilismo en este sentido?

Más que posición contraria de las federaciones, se trata de algún presidente, pero eso no me obliga a no ir. Estoy notando interés, pero no es menos cierto que nosotros tres [los candidatos a presidente de la RFEA] tenemos que liderar el debate en España, por eso voy a todos los sitios, para que me pregunten, me pongan en problemas, me aprieten… Pero no sería justo pensar que ese debate nos corresponde sólo a nosotros. En estos momentos especialmente sensibles para el futuro de nuestro deporte todos los estamentos deben liderar ese debate.

De lo contrario, al final, hablamos sólo los candidatos, parecemos los “Mesías”, ojo, relativamente, y por ello también pido que me hagan propuestas concretas. Estoy recibiendo propuestas de todos los estamentos, lo que enriquece el debate, que creo que es lo que hay que hacer en estos momentos: debatir, reflexionar y filtrar todas las peticiones en los órganos de gobierno de la Federación Española, que finalmente tendrá que decidir.

Abogas por una renovación de cargos, por una presidencia que no se renueve más allá de dos legislaturas. ¿Te gustaría que se pudiera aplicar en las federaciones autonómicas?

Mi candidatura es reformista, regeneradora e independiente. Nadie me ha “ayudado” desde la Federación Española. Tengo experiencia: llevo unido a este deporte desde hace 40 años. Yo no he regresado hace unos meses: nunca me he ido. He pasado por todos los estamentos: atleta, entrenador, presidente y fundador de un club, director técnico de la Federación, incluso representante de atletas, lo digo porque algún candidato lo ha sido en su momento, y no salió elegido. He sido incluso del comité de atletas.

No soy partidario de cambiar los estatutos de la Federación en este momento pero a nivel personal me planteo un máximo de dos legislaturas. Yo sería productivo en el cargo desde el minuto uno. No voy a estar cuatro años a ver de qué va esto. Llevo diez años en una federación autonómica y sería el primer presidente de una federación que asumiera el cargo de presidente de la federación española de atletismo.

¿De quién hablas cuando dices que no has regresado hace unos meses?

Hay gente que ha estado fuera del atletismo. Yo he estado todo el tiempo. Desde que empecé a corretear en el colegio, llegué a ser campeón de España escolar y crecí como deportista hasta los Juegos Olímpicos. Pero siempre he estado dentro. Entiendo la crítica, pero siempre milito de manera activa: critico y propongo soluciones. Si hay cosas que no me gustan de una institución o un deporte, no sólo tengo que denunciarlo: he de poner algo más. Si no, seríamos todos demasiado pasivos.

¿Tienes la sensación de que la candidatura de Raúl Chapado es continuista, una candidatura favorecida, como señala parte de la prensa?

Yo no voy a pensar por nadie, pero esta candidatura en concreto es apoyada por una atleta importante [Ruth Beitia], que justamente ayer manifestó que espera que esta persona siga con el legado de Odriozola. Ellos mismos se contestan.

¿Y Manel González? ¿Qué te parece su candidatura?

Me parece mucho más innovadora, más productiva. Tengo mayor sintonía, por lo que he podido leer, con la candidatura de Manel que con la candidatura de Chapado, según el progama que estoy viendo.

En caso de ganar, ¿habría acercamiento a esos dos candidatos?

Ahora estamos dilucidando una campaña. He señalado que no quiero tensionarla. Hasta ahora el comportamiento de los candidatos ha sido ejemplar (aunque no siempre de aquellos que los acompañan), y espero que sigamos en esta línea porque estamos debatiendo el futuro del atletismo español.

Tengo más sintonía con el programa de Manel, que me parece menos continuista y tiene más confluencia con el mío. Pero a cualquiera de los tres, sea el que sea el elegido, no le quedará más remedio que contar con muchas personas. Estoy seguro de que el futuro presidente incorporará medidas de los otros candidatos.

¿Hay base para devolver al atletismo al lugar que estaba hace quince años?

Para recuperar el prestigio hay que generar confianza. Cuando no se genera confianza en un deporte difícilmente podemos conseguir que crezca. La relevancia de cualquier deporte se expresa mediante resultados en la esfera internacional (Juegos Olímpicos, Mundiales, Europeos) pero también en el ámbito interno de cada país, con el número de practicantes. A veces no coinciden: hay deportes que tienen pocos practicantes y buenos resultados, y al revés.

Tenemos que potenciar esas dos vertientes generando confianza. Por ejemplo: nos pide un organismo internacional, como la Agencia Mundial Antidopaje, que sancionemos a una deportista española por anomalías en su pasaporte biológico. No lo hacemos, nos denuncian y al final hay una decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo que nos pone colorados. Así no generamos confianza, ni en el concierto internacional ni a nivel interno.

Un dirigente debe generar confianza a todos los niveles. Un ejemplo: un organizador debe creer que colocando su prueba en el calendario de una federación va a verse beneficiado. No queremos que piense que somos unos especuladores, que estamos a ver qué le sacamos. Queremos incorporar este movimiento [el de las carreras populares] al patrimonio del atletismo. No pensar en un producto económico. Hay que ir más allá.

Hay organizadores que piensan que la Federación es la que más dinero gana en su carrera...

Soy consciente.

Y el atletismo es de los pocos deportes que no tienen a las grandes estrellas como referentes, pese a su cercanía, si lo comparamos con otras disciplinas…

Para mí las carreras populares también son atletismo. Un atleta que corra con zapatillas de calentamiento, o con clavos, en sintético, en asfalto… eso es atletismo. Otra cosa es que esté inmerso en el ámbito federado o no, pero es atletismo porque intentan llegar a sus límites, algunos por motivos recreativos, de salud, sociales, o incluso competitivos, pero hay que incorporarlos como un patrimonio más, generar confianza por su parte.

Muchos atletas, debido al calendario, dejan de ingresar dinero y se están planteando no federarse para poder competir en carreras que están fuera del calendario nacional y que les quieren pagar...

Conozco la problemática. En Galicia hemos hecho un esfuerzo para aproximarnos y tener presencia en este movimiento popular. Tenemos hasta un programa de televisión semanal que produce la propia televisión gallega, “Citius Altius Fortius”, que nos permite difundir y divulgar nuestro deporte y tener un retorno con el organizador, público (ayuntamiento o diputación) o privado (empresarial).

Creo que en los últimos doce meses somos la comunidad que tiene más cantidad de pruebas en el calendario, siendo la quinta de España. No somos como Madrid, Cataluña o Andalucía… Eso se debe a que hemos intentado meternos presumiendo de este movimiento popular, no intentando ver lo que sacamos a nivel económico, no recaudando.

Hay que recaudar, pero la aritmética es la que es: a veces, cuando uno quiere especular demasiado, consigue que el nivel de licencias, como ha pasado en España, vaya descendiendo. Si tenemos una Seguridad Social con menos personas como clase activa trabajando y contribuyendo, esto no se mantiene. Si en la Federación Española van descendiendo las licencias y somos menos, o encarecemos el deporte o no vamos a ningún sitio. A veces se trata de decir “vamos a pagar menos pero vamos a ser muchos más”. Más atletas, y más organizadores en el calendario. No es cuestión de recaudar más, sino de generar confianza.

Hay quien tiene la sensación de que la federación ha entrado mal en el deporte popular, y que cuando lo ha hecho, ha sido como un elefante en una cacharrería… Hay pruebas que valoran el esfuerzo económico de meter una prueba en el calendario para tener algunos atletas de élite y llegan a la conclusión de que eso no les genera ni mayores ingresos ni mayor participación. De hecho, le quita recursos, aunque la prueba pierda prestigio competitivo. ¿Cómo llegar al equilibrio?

Estoy de acuerdo. Piensa que las federaciones tenemos funciones públicas delegadas del Estado o de las comunidades autónomas. Como entidades jurídicas, somos asociaciones deportivas sin ánimo de lucro con funciones públicas delegadas, como emitir licencia (es una falta muy grave no emitirla), organización de campeonatos de España o autonómicos y organizar la representación internacional de España.

Con esta nueva realidad sociodeportiva tenemos que pedir al Estado una función más. Antes existía la ley de Tráfico: cuando alguien organizaba una carrera en la vía pública se pedía el visto bueno de la Federación. Hay que reivindicar, pero no para especular. Por ejemplo: ¿qué ocurre si en una prueba fuera del calendario de la española o de la autonómica un atleta con sanción por dopaje y sin licencia participa? ¿A quién miramos? ¿Quién controla eso? Ha pasado. ¿Las federaciones? No, yo no puedo hacer nada, no es una prueba federada. Si quiere evitarlo, meta la prueba en el calendario y, como tenemos la obligación del Estado de emitir una licencia de día, a esa persona que ha pensado que “va a colar”, no le dejaríamos participar, por estar sancionado. Por eso pedimos una función pública más, no para recaudar, sino para controlar que un niño de diez años, como ha ocurrido, no corra 20 kilómetros.

Hablando de dopaje, manifiestas en tu programa que los atletas con casos muy graves no vuelvan a competir en la selección española.

El dopaje se aborda desde la educación y de formación, dirigida a los niños, a los atletas y a su entorno. Pero cuando un atleta es sancionado por falta muy grave planteo someter a la Asamblea de la Federación Española queno pueda volver a representar a nuestro país en la selección. Hay quien dice que es una doble sanción, pero no: cuando ese atleta cumpla los cuatro años de vigencia se va a reintegrar con su licencia.

¿Qué ocurre cuando este debate sale de la disciplina deportiva? En la justicia ordinaria, con un caso penal, tras cumplir la condena se reintegra en la sociedad, como el atleta, pero ¿y si quiere acceder a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado? No puede, ni tampoco a la judicatura, porque tiene algo que se llama antecedentes penales, que no acaban el día que acaba la condena. Pasa lo mismo con un sancionado por dopaje. Tiene antecedentes que manchan la imagen de la selección española.

Nosotros planteamos que cumplan su condena, se reinserten, pero no van a integrar el equipo nacional. Así evitamos el bochorno de algunos atletas que han sido sancionados 3 o 4 veces y la imagen que damos, que no genera confianza. Difícilmente lograremos que los niños practiquen atletismo.

Algunos de esos casos vienen de atletas nacionalizados. Es una realidad de un país cada vez más multicultural, y existen muchos atletas asimilados, pero también hay críticas ante casos concretos de atletas nacionalizados “de urgencia” mes y medio antes de la competición, o de quienes entrenan fuera del país. ¿Qué opinas?

Creo que tiene que haber el libre tránsito de ciudadanos por todo el mundo, pero con matices. Si yo soy presidente, la Federación Española no va a hacer gestiones para llamar a nadie de la internacional ni para acelerar un expediente. Si ese deportista ha llegado a España por el conducto normal establecido, y somos uno de los países de Europa que más nacionalizan (creo que en 2014 duplicamos la cifra de Alemania y Francia juntas), y en ese proceso entran deportistas, lo entiendo. Mismos derechos, mismas obligaciones.

Pero hay que poner un límite, a través de una propuesta para que la Asamblea General la eleve a la IAAF y que en cada competición haya un límite de nacionalizados por país. Si no, pasa lo que ocurre en Catar, que se convierte en un club de fichajes y provocan una asimetría internacional enorme.

Es peligroso. La gente no distingue el caso de un nacionalizado “ex profeso” para ganar una medalla de chavales que llevan desde los cinco años en este país, que son españoles. Cuando se metían con Fifa, o Mechaal, algunos medios de derechas llegaban a dudar de su nacionalidad española. Es una cuestión social: tienes que asimilar que en tu país hay negros, caucasianos, árabes...

Hay que diferenciar entre esos casos y los que vienen a última hora. Son estos casos puntuales, para ganar una medalla en Juegos Olímpicos, los que desfavorecen al resto.

Has sido entrenador y atleta. ¿Qué opinas de la obsesión con el trasvase a los centros de alto rendimiento, de los que muchos atletas reniegan? Hay deportistas que abogan por estar en su entorno, con su familia, que consideran la residencia Blume como un lugar en el que echarse a perder… Un entrenador mima a un atleta durante su infancia, lo cuida y en vez de darle recursos para seguir haciendo crecer su “cuadra”, se los llevan a Madrid como si fuera la panacea...

Estuve becado en la Residencia Blume durante once años. Fui la persona que estuvo más tiempo allí, el “decano”, desde el 75 al 87, así que no seré sospechoso de tener un discurso en contra. Dentro del sistema deportivo español los centros de alto rendimiento tienen que cumplir su función. No diré en un futuro (si tuviera el poder para ello) “que se quiten”. Pero la sociedad española ha cambiado: hemos pagado impuestos, tenemos autopistas, mejor formación de entrenadores, mejores instalaciones, más conocimientos… La justificación que teníamos hace 30 años, como es mi caso, de ir de un pequeño ayuntamiento de Galicia a Madrid no es la misma.

Un ejemplo: en Galicia hemos tenido hace unos años a una campeona del mundo júnior de triple salto llamada Ana Peleteiro, en un pequeño ayuntamiento con los problemas típicos de convivencia de las pistas con el fútbol, como le pasó a Abel Antón cuando fue campeón del mundo, como a Fermín Cacho cuando fue campeón olímpico de 1.500, como a Antonio Peñalver cuando fue plata en Barcelona. Los mejores éxitos del atletismo español están diversificados. Ruth Beitia fue campeona olímpica entrenando en Santander. Yo soy partidario de potenciar los núcleos en las comunidades.

Sin embargo, en algunos casos, por cuestiones académicas, como un atleta gallego viene a Madrid a estudiar, está justificado. En el caso de Ana Peleteiro, que se fue a Madrid, con el periplo que está teniendo, hicimos un esfuerzo con el director técnico de la Federación Española, Ramón Cid, para que no se fuera de Galicia. Soy partidario de, en la medida de lo posible, que el atleta se mantenga en sus condiciones. Creo que así el rendimiento deportivo del atleta está acompañado por el crecimiento deportivo de su entrenador, que va a generar que ayude a más atletas. No tenemos que diversificar sólo en Madrid y Barcelona.

Y quiero recordar que la designación de los entrenadores responsables de núcleos no está siguiendo unos criterios aprobados. Tienen que ser criterios objetivos, públicos y para que todo el mundo tenga las mismas oportunidades. La distinción debe ser el mérito y la experiencia: los resultados. Tenemos que ponerlo en valor para evitar discrepancias sobre por qué unos están elegidos y otros no.

Le da mucha importancia al tejido del deporte a nivel regional.

Yo hablo mucho de la “atención primaria” del atletismo. ¿Qué quiere decir? Que cualquier persona con licencia que quiera practicar atletismo tenga un entorno adecuado. ¿Cúal es el más básico? Que tenga un entrenador cualificado a su lado, un club próximo, y ese triángulo crezca y genere la necesidad de pedir instalaciones, competiciones… Eso nace como consecuencia de la “atención primaria”.

Cuando el atleta crece y llega a un cierto nivel necesita una atención especializada: hay que enriquecer las condiciones de entrenamiento. Convenios entre federación y universidades para que uno de los azotes más grandes que sufrimos, el abandono, se suavice al máximo, rebajar las marcas mínimas para que la base pueda acudir a los Campeonatos de España…

Y, al máximo nivel, recuperar la idea del Gran Premio RFEA...

Hay cosas que han funcionado bien. Que sean del pasado no quiere decir que sean negativas. Cuando corría participé en un circuito a nivel nacional (llamado Gran Premio RFEA), que gané varios años en 200 y 400. Queremos recuperarlo para la clase media del atletismo español que no es Ruth Beitia y necesita una oferta más amplia. Con la crisis han desaparecido grandes mítines y tenemos que volver a intentar confrontar a nuestros mejores atletas en competición.

Hablemos de entrenadores. Propones asociarlos más a los clubes y rebajar el precio de la licencia a aquellos que cuenten con entrenadores cualificados.

Los clubes han sido uno de los estamentos más perjudicados. Cuando la Federación intenta tener protagonismo en el movimiento popular con poco acierto y origina un déficit de prácticamente 1 millón de euros con la famosa apuesta de la licencia del corredor, eso hubo que pagarlo. Hubo que tomar decisiones drásticas. Hubo un descenso del apoyo a las federaciones autonómicas, a los clubes, menor número de entrenadores subvencionados, menos becas a los atletas… una espiral en base a una decisión equivocada.

Incluso llevó a que los clubes que tenían atletas con mínima para los Nacionales pagaran 10 euros. Si tienes a 20 atletas que van a participar en el Campeonato de España, pagas 200 euros… Una vez pasan las circunstancias que originaron esta decisión tenemos que restaurar la condición original.

Soy partidario de eliminar esa tasa. Cuando alguien decide hacer su licencia y tiene nivel deportivo para participar en el Campeonato de España no tiene por qué pagar más. Para eso el Estado nos subvenciona, y una de las funciones es organizar esos campeonatos, ¿por qué recaudar más si ya está subvencionado? Al final puede pasar que el Ministro de Cultura le diga a su Secretario de Estado para el Deporte “mira, si le damos 300.000 euros a la Federación Española, como ya cobra a los atletas, quítaselos y dáselos a la federación de tenis de mesa, que nos les cobra”.

Planteo aliviar la economía de los clubes. Aquellos que hagan un mayor esfuerzo y crezcan en licencias, lo que supone el crecimiento del tejido atlético, más entrenadores (ahora tenemos un entrenador por cada veinte atletas, muy poco)... Hay que tener con ellos una contraprestación: si usted consigue X licencias, pague usted menos, proporcionalmente. Ellos estarán recompensados por el esfuerzo, la federación tendrá muchos más atletas y aumentarán las subvenciones. Pero sólo es posible generando sinergias, no machacando a los clubes. Si un club subvenciona a entrenadores, tendremos con él una delicadeza.

¿Te has planteado establecer sinergias con algún otro deporte? Aauri Bokesa viene del baloncesto y la descubre un entrenador. En el fútbol pasa: Jesús España nos dijo: “no os engañéis, la gente más talentosa está en el fútbol”. Es el deporte más grande. Ves a un defensa central torpón, grandote con 14 años, que podría ser un excelente lanzador… ¿hay modo de rescatarlos para el atletismo antes de que dejen el deporte?

En el año 95, cuando era Director Técnico de la Federación Gallega, hice una prospección de talentos de 7.000 niños en Galicia. Me equipé con tecnología puntera: células fotoeléctricas, plataformas de contacto para medir tiempos de vuelo, de alturas, capacidad acelerativa, velocidad máxima… pero cometí un error del que tengo que presumir. Tenía todos los datos, eran válidos científicamente, pero no les pregunté a los niños si querían practicar atletismo.

Cuando detectaba a un talento, y hubo varios, especialmente en lanzamientos: gente altísima, con una capacidad de fuerza explosiva y de aceleración brutales, les decía: “tienes un perfil de campeón olímpico en disco” y me contestaban “sí, pero no me gusta el atletismo”. Hice un gran estudio estadístico, un gran trabajo, pero me faltó preguntarles antes. La prospección tiene que hacerse con un colectivo que previamente haya mostrado su interés: si no, tendremos un gran estudio científico para publicar, pero nada más.

Y hay que estar en el deporte escolar. En las fases locales, las federaciones autonómicas somos “agentes colaboradores”. Hay que establecer sinergias con otras federaciones deportivas. Soy presidente de la UFEDEGA (Unión de Federaciones Deportivas de Galicia), y tengo un convenio con la federación de halterofilia. Hay un niño, Martín, que ha sido campeón de España de disco y ahora va al Europeo de halterofilia. Ese trasvase es normal, aunque llegado a un punto hay que decidir. Si en el fútbol te pagan más, la presión del entorno es brutal: “no te vayas al atletismo, aquí acabas en el Real Madrid”.

Soy partidario de que intentemos seleccionar a atletas. Existen dos modelos: el famoso “de la cantidad sale la calidad”, con una gran base de la pirámide de la que, con el paso de los años, se supone que surge la calidad. Con ese modelo los recursos existentes (medios, entrenadores, instalaciones) llegan a pocos. ¿Qué hicieron para contrarrestarlo los países del Este? Dijeron: “de esta base de niños, vamos a seleccionar a los que tengan talento”. De esa manera los recursos llegan mucho más, pero minas la base. ¿Qué planteamos? Primero tenemos que tener una gran base, lo que no es incompatible con tener un departamento en la Federación Española de captación para que los niños con más talento tengan mejores medios.

Hay que crecer como deporte a nivel de cantidad, y también de un modo más consolidado a nivel de éxitos internacionales, pero en España hay una corriente a veces negativa contra la competición. Otros países no tienen este complejo: en Alemania tienen más de novecientas mil licencias de gimnasia. Si no generamos confianza en el ámbito federado pasan estas cosas, y existe divorcio. Para eso hay que apoyar la base. Si, como alguien dijo, “la Federación Española sólo se preocupa de la selección española”, mal vamos.

Habiéndote dedicado a la docencia, y habiendo visto desde escolares de primaria a universitarios, ¿qué se puede hacer para que en la vida académica elijan el atletismo por delante de otros deportes?

Hay que tener un mayor esfuerzo para acercarse a los colegios de licenciados de Educación Física. La persona más próxima al 100% de la población escolar española se llama profesor de Educación Física. Estamos de acuerdo en eso. Una anécdota: cuando Jesús Hermida era Secretario de Estado para el Deporte en la UCD y se conquista que los profesores de Educación Física tengan el mismo estatus laboral que los de Geografía, Inglés o Matemáticas, en la transición española, fue a una conferencia a Lugo y entre el público estaba un amigo suyo, Pableras, que fue delegado de la federación. Hermida les dice: “quiero que sepáis que esta conquista de los profesores va a suponer que a partir de ahora el deporte escolar en España dé un salto cualitativo muy importante”. Esta persona, amigo suyo, levantó la mano, y le dijo en gallego: “no estoy de acuerdo, es más, te digo una cosa, Jesús, no sólo no va a mejorar, sino que va a empeorar. ¿Por qué? El profesor de Educación Física dirá: ‘yo ahora tengo mis 10 horas, mis 14 horas, y el fin de semana no me pidas’.” Hasta ese momento el profesor tenía que justificar su presencia en un claustro: “el fin de semana me voy al fútbol, al baloncesto, al campo a través, a la pista. Y a partir de ahora, no voy a ir”. Y pasó eso.

Salvo casos muy honrosos, que van, o que tienen un compromiso, la gran mayoría no se involucra. ¿Qué hacer ante eso? Intentar tener presencia de los clubes. Si no, estos niños se pierden, para el fútbol y para el resto de deportes. Tenemos que estar más próximos a ellos a través de las federaciones autonómicas y hablar con los licenciados de Educación Física para poder tener una mayor presencia con los profesores. Es determinante tener personas aliadas en los colegios. Cabe pedírselo incluso al propio Gobierno, como hice en su día cuando lideré un movimiento contra la licencia única nacional. Me puse al frente con la pasividad de la propia Federación Española.

Vayamos a los jueces. En las pruebas de ruta masivas, con el sistema de cronometraje electrónico, hay organizadores que los perciben como una intromisión que solo viene a poner problemas y a entorpecer el espectáculo. ¿Qué hacemos?

Tenemos que ser mucho más sensibles a la problemática. Hay que dar rigurosidad y constancia tecnológica de que un señor ha hecho 1:01 en medio maratón, y seguridad en el control, pero eso no es incompatible con que tengamos una presencia consecuente al ámbito en el que nos movemos. En la Media Maratón de Vigo, siendo Álvarez Salgado organizador, un juez descalificó a ciento cuarenta personas por ir con auriculares. Como presidente de la Federación Gallega, se lo pasé al Comité de Disciplina (cualquier decisión del juez puede ser recurrida), y los recalificaron. Tras ello, el Comité Nacional de Jueces envió a todos los jueces una recomendación indicando que fueran sensibles a que el movimiento popular pueda correr con auriculares. Otra cosa es que un señor haga 58:34 en medio maratón, que vaya a hacer un récord nacional, europeo o mundial, y que compita con auriculares, a ese sí se le descalificaría, pero no me sea tan purista con el resto, que estamos perjudicando a mucha gente. No estoy a favor de que un corredor popular ataje o haga trampas, pero hay casos y casos.

A veces se da una imagen al organizador que no genera confianza. Bien porque se descalifique a cien personas, o porque los jueces lleguen tarde... Tenemos que adaptarnos y ser flexibles para dotar de valor a los jueces. También hay que ser flexibles en el caso de la publicidad de los atletas.

Otro tema interesante. Hay atletas de provincias, con mayor facilidad para conseguir patrocinios de empresas locales, a los que esos mecenazgos le pueden solucionar la vida. Volviendo a los jueces: a veces los sistemas de cronometraje y grabación en vídeo que ha pagado el organizador son los que solucionan incidencias, como de un chip de mujer que lleva un hombre, y son los propios jueces los que tiran de ellos para resolverlas, en vez de hacerlo con sus propios medios.

El nexo es la homologación de los aparatos de medición. Las federaciones, al estar exentos de IVA, tenemos que facilitar económicamente que paguen menos. Pero para actuar en carreras del calendario esos sistemas tienen que estar homologados. Es el propio juez árbitro quien finalmente determina quién fue primero y quién segundo. Hay un juez responsable de transpondedores, pero en una carrera de diez mil personas puede haber picaresca. Tenemos que ir con los jueces necesarios, sin abusar, y que vayan a trabajar, no a dar problemas.

Da la sensación de ser un estamento algo desmotivado. Hay quien opina en el mundillo que quien se mete a juez es porque no vale para otra cosa…

En absoluto. Los colectivos de jueces son los más activos. Recibo muchas propuestas en el correo de la candidatura. Tenemos grandes jueces a nivel internacional. Hay de todo, como en cualquier colectivo de miles de personas, pero es muy prestigioso fuera de España.

Se ven muchas medidas concretas en su programa. Pero falta el equipo.

Todavía no puedo decir nada, pero hay personas que me están apoyando públicamente. Abel Antón, Víctor García, Enrique Pascual, jueces internacionales… la mayoría de presidentes de las federaciones autonómicas están conmigo. Hace cuatro años me propusieron presentarme como candidato, y volvieron a hacerlo este año. Les dije que sólo lo haría si contaba con la mayoría de apoyos de presidentes de federaciones autonómicas. Si alguien entre nosotros hubiera tenido interés en ser candidato entre nosotros, nos habríamos sometido a unas primarias. Y si hubiera tenido más apoyo que yo, desde el minuto uno me habría puesto a trabajar con él. Tuve más adhesiones de las necesarias, por lo que di el paso para presentarme.

Dicho esto, creo que tengo un equipo muy bueno, pero no quiero hipotecar al atletismo español. No quiero ir ofreciendo, como a veces se me comenta, cargos a nadie, porque creo que el futuro director o directora técnica de la Federación Española tiene que tener independencia para elegir a su propio equipo de responsables. No voy a imponer a nadie por muchos votos que quiera conseguir ahora. Aunque consiga veinte votos más o dinamizar las redes a mi favor, haría un flaco favor al atletismo. El Director Técnico ha de elegir a su equipo, con una dependencia de tipo presupuestaria, pero nada más. Estamos escribiendo el guión y luego vendrán los responsables. He señalado que si soy elegido presidente habrá una reforma en la oficina federativa y desaparecerá la figura del Director General, que no está reflejada en los estatutos.

Antes no terminamos de hablar de la licencia única.

La licencia única fue un gran peligro y una gran oportunidad. Recuerdo que vine a Madrid y le pregunté a Odriozola en una Junta de Gobierno, un viernes o un sábado, “Oye, ¿cómo está el tema de la licencia única?”. Me respondió: “Tranquilo, el Consejo Superior de Deportes ha visto que no tiene respaldo” y lo deja así. El sábado tuvimos la Gala del Atletismo Español aquí en Madrid y el domingo estábamos en los autobuses para irnos a la Asamblea y me viene alguien: “Oye Isidoro, fíjate, el Consejo de Ministros ha aprobado un anteproyecto para presentar en el Parlamento la licencia única…” lo leí y me quedé de piedra. Esa misma Asamblea aproveché el turno de ruegos y preguntas para preguntarle a Odriozola: “Definamos nuestra posición. Aprovechemos esta coyuntura al menos para señalar que estamos en contra”.

Se pretendía que esa reducción importante de las subvenciones que recibía la Federación Española a través de los Presupuestos Generales del Estado se minimizara con la implantación de la licencia deportiva única. Se pretendía que todos los atletas autonómicos, que son el 80% del atletismo español, pagaran una cuota, en torno a veinte euros. Cuando detecto cierta inanición por parte de la Federación Española convoco una reunión en Madrid con todas las federaciones autonómicas de todos los deportes. Me acaban nombrando portavoz de una representación de más de 2 millones de deportistas, más de doscientos mil clubes, y al final combatimos para que el Gobierno tuviera que modificar el texto, cosa que hizo. En el atletismo no se implantó.

¿Qué hubiera supuesto? Primero, encarecemos la práctica del atletismo en España. Segundo, generamos desconfianza. Tercero, las federaciones autonómicas tenemos menos recursos porque perdemos afiliados. Fue un gran peligro y sigue siendo una gran oportunidad para no poner fronteras entre el ámbito autonómico y el estatal. Cualquier deportista estatal con licencia debería poder transitar libremente, con los filtros lógicos (marcas mínimas, residencia…), pero no sólo hablo atletas, sino de jueces y entrenadores... y en un escenario legal válido.

Al final la elección de un presidente con tantas licencias y tantos practicantes, como casi todas las federaciones, queda en manos de 162 asamblearios, con nombres y apellidos, que se conocerán el viernes… Algunos ya se saben de antemano. Hay quien piensa que el “lobby” existe, como en el caso de los miembros del COI. ¿Se podría llegar a pensar en “una licencia, un voto”?

El proceso de las elecciones a las federaciones deportivas autonómicas y españolas tiene que ser mucho más basado en principios democráticos. Como profesor durante 25 años de la Universidad de la Coruña me gusta el modelo de elección universitaria. Cuando se elige al rector que, por cierto, se presenta con su equipo de vicerectores, no como en el atletismo, todos participan. Estudiantes, profesores, PAS, doctores, contratados… Luego asignan unas proporciones determinadas, pero me parece más justo que una elección directa, con proporciones en función de los estamentos, que es lo que pasa ahora.

Muchas personas conceden el apoyo a un candidato, a un representante de atletas, de clubes, de organizadores… y finalmente su opinión con respecto a quién tiene que presidir la Federación Española no es tenida en cuenta. Hay un divorcio. Estamos haciendo una especie de fraude representativo entre las personas que han votado. Otra cosa distinta es que digas: “señores, me presento como representante de atletas, pero que sepan que si soy elegido voy a votar al señor Chapado, al señor Hornillos, o a Manel”. Bien, así la gente que te vota ya sabe lo que está haciendo, pero como eso no ocurre se está traficando con una cierta adulteración.

Parece que si sumas presidentes, más clubes, más unos poquitos más, tienes mayoría… Puedes ir puerta a puerta. Al final son 162…

Como candidato quiero hacer una buena campaña y llegar al atletismo y a todas las bases. Para mí sería fácil esperar al próximo lunes, pedir los teléfonos de todo el mundo (algunos los tengo desde hace mucho tiempo), y llamarles, pero tenemos que ir más allá de eso. Si sólo nos preocupa ganar unas elecciones y no el aprovechar un momento sensible para restablecer nuestro rumbo en los próximos años, difícilmente seremos buenos candidatos. Mi preocupación es que la gente se active, que proponga cosas, independientemente de sus intereses…

¿Podría cambiarlo la propia Asamblea?

No. Tenemos un sistema muy intervencionista, todavía regido por la Ley 10/90, la Ley Nacional del Deporte, que regula a través del Consejo Superior de Deportes el proceso electoral. Por cierto, este año lo han cambiado, han puesto a deportistas de alto nivel y a entrenadores de alto nivel, lo que me parece bien, pero ¿por qué motivo no ponemos también a clubes de base o entrenadores de base? Es como si en el Parlamento de España decimos: “tiene que haber doctores, ingenieros, catedráticos y jueces”. Ahí puede haber un obrero también. Ruth Beitia, por ejemplo, no salió elegida representante de atletas en Cantabria hace cuatro años. Raúl Chapado no salió elegido representante de atletas en su comunidad hace cuatro años. Son datos que están ahí.

Yo soy partidario de democratizar y de que las personas, independientemente de su nivel deportivo, de que salten 1,98 o 1,44, se puedan presentar. Y que en el Parlamento de España haya representación de la sociedad: si un obrero de la construcción tiene apoyo porque la gente cree que va a representarle y no le va a temblar el brazo al levantar la mano, fantástico. En ese sentido no soy clasista. No estoy en contra de que el deporte de alto nivel español esté en la Asamblea de la Federación, pero reivindico que otros sectores que no son alto nivel estén representados en la Asamblea General.

Recuerda a la situación política en el PSOE, con el divorcio entre militancia y Comité Federal.

Si te presentas como representante de un estamento y dices “voy a votar a Isidoro Hornillos”, y tus bases no te quieren votar porque quieren apoyar a Manel, por ejemplo, pues no saldrás elegido. Pero no podemos tener esa ambigüedad. No dices nada, sales elegido y negocias con tu voto, “a ver qué saco ahora de la Española”. Eso es triste.

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