Raúl Chapado: “En mi candidatura hay gente que ha sido crítica con Odriozola”

Entrevista exclusiva tras los resultados de las Elecciones a la Asamblea General.
Maikel Gómez y Alejandro Calabuig -
Raúl Chapado: “En mi candidatura hay gente que ha sido crítica con Odriozola”
Raúl Chapado: “En mi candidatura hay gente crítica con Odriozola”

Raúl Chapado (Ávila, 1971) ha desarrollado cargos directivos y de gestión para la empresa privada y pública, siempre en el ámbito del deporte. Formó parte del equipo que defendió las candidaturas de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos en 2016 y 2010. En su última etapa ha formado parte de la Junta Directiva de la Real Federación Española de Atletismo, entidad que aspira a presidir tras 27 años de José María Odriozola. Acude a la entrevista dos días después de conocerse los resultados, positivos para su candidatura, de las Elecciones a los miembros de la Asamblea General del organismo, en cuyos votos recae la responsabilidad de elegir al presidente. La charla se desarrolla en la redacción de Runner’s World en Madrid una soleada mañana de otoño.

¿Trasnochaste mucho el viernes?
 
Sí, porque los resultados definitivos no salieron hasta las dos de la mañana y tenía mucho interés en conocer cómo había ido la votación. Estuve despierto hasta las dos o dos y media, que fue cuando pude analizar los resultados de las más de 140 candidaturas.
 
¿Dormiste bien?
 
Dormí poco. Tenía que ir a Ávila a dar un curso en la Universidad Católica y madrugar. Pero bien, tranquilo. Valoro los resultados con mesura.
 
¿Qué balance haces de las Elecciones a la Asamblea General?
 
No voy a negar que estoy satisfecho con los resultados, pero lo entiendo como un paso más. Estoy contento de que el proceso se desarrollase con normalidad. El atletismo ha decidido quiénes son sus representantes de manera legítima y, a partir de ahí, un paso más. Ya sabemos quiénes son los que tienen la capacidad de seleccionar al presidente y toca trabajar con ellos.
 
¿Notas hoy un mayor respaldo del atletismo español a tu candidatura?
 
Noto que muchas de las personas que me han mostrado respaldo están en la Asamblea. Eso te da más tranquilidad, pero tenemos que seguir trabajando, explicando el programa a la gente. Reforzar los apoyos que nos han mostrado y tratar de explicárselo a los que todavía no lo hayan entendido. Son libres de decidir lo que decidan y yo estaré de acuerdo, siempre que se expresen dentro de la normalidad y el respeto.
 
¿Queda margen para seguir captando apoyos?
 
Hay un cambio de escenario desde hoy. Éramos tres candidatos y uno ha renunciado, y es algo a tener en cuenta por los dos que quedamos.
 
The Wang Connection publicó el sábado en exclusiva que Manel González se retiraba de la carrera a la presidencia de la RFEA, lo confirma EFE ayer con una declaración de González, que dice: “cuando voy perdiendo 8-0 el partido y quedan 15 minutos, es hora de salirse del campo”. ¿Beneficia a alguno de los dos equipos en liza?
 
Es difícil de decir. Cuando un candidato tiene sus apoyos, son fieles, como en el caso de los míos, o los de Isidoro [Hornillos, también candidato a presidente]. Es diferente cuando hay una unión de dos candidatos, porque acaban sumando (salvo alguna pequeña variación). Al salirse él, lo libera. La gente que lo ha apoyado y está en la Asamblea se planteará dos opciones, si apoyar a Raúl Chapado o a Isidoro Hornillos. O abstenerse, que es una opción viable y con la que nadie cuenta.
 
Parece que era una minoría y que pudiera estar en duda que tuviera los avales necesarios para ser proclamado candidato…

Tendríais que preguntárselo a él, que habrá hecho su análisis. Yo tengo más que suficiente con el mío, es una cuestión que debe abordar él.

El viernes se denunciaron algunas irregularidades en el proceso electoral el viernes. Álvaro Rodríguez señalaba que parte del censo había recibido las papeletas marcadas, y les agradecía irónicamente por su “buen hacer”; hubo alguna denuncia respecto a la “disciplina de voto” por parte del Unicaja de Jaén… ¿Te parecen casos puntuales o que obedecen a algo más allá?
 
Ninguno de los tres candidatos hemos inventado el sistema. Cuando hay elecciones generales, en casa recibo papeletas de los partidos políticos marcadas con sus candidatos. Tenemos que tener algo claro: hay que respetar la diversidad de pensamiento y que la gente, aunque le pongas una papeleta marcada, vote lo que quiera. Mientras eso ocurra, no hay nada ilegal en que alguien te dé una papeleta al entrar. Lo que es ilegal es que te cojan de la mano y voten por ti. Es la primera vez que me presento en este sistema, y lo mismo en el caso de Manel. Supongo que Isidoro, como presidente de una federación, habrá tenido elecciones parecidas en el ámbito autonómico.
 
Primero, respeto al sistema. Por supuesto, en total libertad, respetando la diversidad, hay gente que puede no estar de acuerdo contigo. Aunque había un caso específico muy importante de a quién apoyaban, porque muchos de los candidatos a la Asamblea se habían posicionado públicamente, hay que recordar que ahí no están eligiendo al presidente, sino a los representantes de los Estamentos, y cada uno habrá trabajado su campaña a su mejor modo. Toda estrategia es respetable siempre que esté dentro de la legalidad. Luego la ética de cada uno que lo entienda como quiera entenderlo. Yo no he llamado a nadie, ni he marcado ninguna papeleta, ni les he dicho a quién tienen que ir a votar… es más, ni les he pedido que se presenten.
 
En algunas delegaciones territoriales hay atletas que salen elegidos directamente sin votación, como en el caso de Galicia (Solange Pereira y Mauro Tras), Miguel Ángel Mostaza en el caso de representantes… ¿Es un síntoma de salud, pese a ser casos específicos y muy pequeños?
 
Son casos diferentes. En colectivos pequeños, como los representantes, creo que ellos hablan entre ellos, más o menos, y deciden quién quieren y para qué someterlo a votación… y en otras autonomías, depende. Me gustaría que la gente se presentase con libertad, pero la gente piensa en correr su carrera, su salto, gestionar su club… Hay quien tiene ganas de estar y quién no. Es difícil movilizarlo, al igual que el voto.
 
He sido deportista y lo venía comentando antes con Olalla [Cernuda, miembro del equipo de prensa de Chapado], estos procesos siempre te quedan un poco al margen. Alguien te dice: “Oye, tienes que ir”. “Pues vale”. Alguien se quejaba de que los índices de participación eran bajos. Llevamos los sistemas federativos a la participación política nacional y no tienen nada que ver.
 
No es fácil conocer el porcentaje de participación. Hay un censo de unos 10.200 votantes, y hay poco más de 10.000 votos, pero se puede hacer voto múltiple (en algunos estamentos, hasta 11 candidatos por papeleta).
 
Yo no lo conozco. He cogido la lista de las personas elegidas, lo he analizado y ver quiénes de ellos habían demostrado su apoyo, muchos de ellos públicamente. Para mí, para Manel y para Isidoro es una radiografía de la situación, nada más, sabiendo que esto es una votación, que será secreta. Nadie me va a explicar cómo funciona cuando he trabajado en dos candidaturas, y siempre uno tiene la sensación de que esperaba más votos de los que tiene. La confianza es mala consejera.
 

Tras la precampañas, pasamos al último mes, el decisivo. ¿Cómo lo afrontas?
 
Con la misma convicción que he afrontado las anteriores. El público objetivo es mucho menor, 161 personas, pero mi proyecto ha sido explicárselo a todo el atletismo y no voy a cambiar en eso. Me queda algún sitio por ir , debido al calendario y a la agenda, pero voy a seguir yendo a los sitios a explicarlo como he hecho hasta ahora, y que luego decidan libremente, respetando las otras opciones. No me presento “contra” nadie, me presento como una opción más. Elija lo que elija el atletismo, siempre será para mí una elección buena.
 
Tu programa no es presidencialista, sino muy asambleario, de escuchar muchas voces, una diferencia sustancial para muchos respecto al anterior presidente.
 
Soy de poco mirar atrás y más mirar hacia adelante. El mundo ha cambiado. No sólo el atletismo, sino el deporte y la sociedad. La gente quiere otra cosa, tiene que ser partícipe de la discusión. No siempre se va a hacer lo que digan, pero han de formar parte del debate, especialmente los estamentos que han sido elegidos por el atletismo. No podemos venir con las decisiones tomadas. Tú vendrás con tus ideas, te sentarás con ellos y lo compartirás. Por dos cosas: una, es importante escuchar. Lo vemos cada día, no sólo en el ámbito deportivo. Dos, más importante: aunque a veces se tome una decisión que no sea la que ellos piensan, van a comprender por qué no se toma esa decisión. Creo que es una de las claves de la gestión, en cualquier ámbito.
 
Por eso, cuando la gente me pregunta por el equipo, les respondo que primero hay que trabajar en los modelos. Llevamos trabajando mucho tiempo en los modelos actuales y el atletismo se merece una reflexión sobre si lo que estamos haciendo hasta ahora es lo adecuado. Si lo es, fortalezcamos la estructura, pero si entendemos que se puede hacer otra cosa tendremos que buscar a las personas adecuadas para cada modelo.
 
Tener al mejor en cada puesto permite dejarlos que trabajen con libertad...
 
Si tienes un equipo directivo que es tu grupo de confianza tendrás que hacerlos partícipes de cada decisión. No es algo que se haya inventado Raúl Chapado, funciona en varias federaciones de atletismo de otros países y en federaciones internacionales. He tenido la suerte de haber podido estar en contacto con ellas y es el modelo que traigo. No critico los otros modelos, simplemente, éste es en el que yo creo.
 
En la presentación de tu proyecto en Madrid alguien le preguntó si era el candidato continuista de Odriozola. Lo negaste rotundamente, aclaraste que habría un antes y un después, que informaste al Presidente y a la Junta Directiva porque ese era el cauce reglamentario, pero señalaste que mirarías al pasado. Ruth Beitia el otro día señaló en una entrevista que le gustaría que “Chapado continúe, con un toque de modernidad, con el legado de Odriozola”. ¿Qué pensaste cuando lo leíste?
 
Nada. Hizo lo que ha hecho siempre. A ella le ha gustado Odriozola como presidente, entiende que ahora que se va después de casi 28 años deja un legado y lo que dice es “Me gustaría que la persona que llegue (en este caso apoya a Raúl Chapado) continúe con ese legado”. Es decir, haga crecer el atletismo. Una cosa es ser continuista y otra hacer crecer un legado, el patrimonio que deja cualquier presidente. No me meto en lo que valore cada uno, ni cómo era la gestión del anterior equipo, pero todos los candidatos estamos obligados a hacer crecer ese legado. Esa es nuestra función, no ver esto como una herencia del pasado sino como un préstamo de las generaciones futuras. Ella ha manifestado su opinión, y yo la respeto.
 
Es curioso, porque me han “acusado” de dos cosas que no tengo nada que ver. Unos oficialista y otros continuista. Puedes ser oficialista y no ser continuista y puedes ser continuista y no ser oficialista. A mí José María Odriozola no me ha pedido que me presente. Yo le informo y le pido que respete la decisión antes de que informe a la Junta Directiva y a la Comisión Delegada, que se celebraría en pocos días, le pido permiso para anunciarlo allí y me lo concede. Por eso entiendo que no soy oficialista. De hecho, en mi candidatura hay gente que me apoya que ha sido crítica con Odriozola y ha sido oposición en el último proceso electoral. Luego está la parte continuista: continuar con las políticas y las medidas que se han trabajado. Quien ha hablado conmigo y se ha leído mi programa dudo mucho que pueda hacer esa afirmación. Perder más tiempo en estigmatismos que responden a intereses electorales no me interesa. Me interesa el atletismo y las personas. Yo ya sé lo que soy.
 
Respecto al equipo federativo, hay gente que lleva muchos años trabajando dentro de la plantilla. Al producirse el cambio, ¿deberían tener algún tipo de preocupación respecto a su posición?
 
Es lógico que surja la duda. No sólo en la parte administrativa, sino en la parte técnica. Hay que hablar con ellos, y, si estas medidas son respaldadas por los órganos de gobierno, estudiemos también el modelo de gestión administrativa: cómo lo estamos haciendo, si estamos aprovechando todas estas piezas que tenemos de la manera óptima. Aparte de las visiones que pueda tener cualquiera, están los derechos laborales. Pero lo primero es preguntar a cada uno cómo se ve. No se pueden tomar decisiones sin saber si la gente que está quiere seguir o no, especialmente los que asumen más responsabilidad. Sin olvidarnos de las posibilidades presupuestarias: uno puede venir con mil ideas pero al final no puede implementarlas.
 
Por eso digo que el objetivo número uno es incrementar los recursos. No sólo para la parte técnica, sino para todo. Y no sólo para la Federación, sino para el atletismo. No vengo con una idea prescrita. Sé cómo me gustan los modelos de gestión: muy horizontales, donde las áreas asumen mucha responsabilidad, y encima el presidente asume la función de auditar que eso se está haciendo bien en base a un plan estratégico aprobado por la Junta Directiva. No voy a entrar como un elefante en una cacharrería. En la parte técnica, imaginaos cambiar en mitad de una temporada. La clave está en hacer las cosas adecuadas en los momentos adecuados y con las personas adecuadas.
 
Al hilo de los recursos: has comentado que hay que obtener ingresos del capital privado porque las subvenciones públicas van bajando. Hablas de convertir el atletismo en un espectáculo que atraiga a las masas y, por consiguiente, a las empresas…
 
No sólo a las empresas. El modelo de administración deportiva respecto a los 80 y 90 ha cambiado y tenemos que generar más recursos para hacer más actividad. Nosotros no somos como una empresa que generamos recursos para obtener beneficios, sino para tener más actividad. Y no hablo de recursos sólo para la Federación Española, que no es más que la representación de todo el atletismo. Hay que trabajar para tener más atletismo. ¿Cómo? Incrementando la participación: si hay más fichas, hay más ingresos para los clubes, para las federaciones autonómicas, competiciones, mayores posibilidades para los entrenadores teniendo recursos de los atletas, sea cual sea su nivel, o de los clubes, porque ha crecido su actividad… Es una medida clara. Si tienes un banco, quieres más cuentas corrientes. Si hacemos atletismo, tenemos que tener más atletas, más entrenadores, más jueces… Hay que tener, como en otros países de los que tengo referencia, un plan de participación. Y ha de ser constante, no podemos pararnos.
 
Hay que seguir haciéndolo incluso en un momento como éste, con una coyuntura económica y social que te permite estar arriba, como en el caso de las carreras de ámbito popular, que se han hecho toda la vida, pero ahora ha habido un boom: se han vendido muy bien y la experiencia asociada es muy diferente a la que había hace cuarenta años. Ha calado en la sociedad. Es una forma de aumentar la participación. Hay nuevas especialidades que se han incorporado, ayer tuvimos dos grandes resultados en el trail, y que a día de hoy, aunque está dentro del amparo del atletismo por la IAAF [Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo], todavía no hemos captado a sus practicantes dentro de nuestra estructura. Sí el Campeonato del Mundo, pero no a nivel de carreras…
 
Y la parte empresarial. Nuestra ley general ha de ser conseguir más recursos de manera permanente. De las instituciones, de los patrocinadores o socios comerciales, entendiendo el producto que quieren, dando un mejor servicio, siendo mejores que los otros deportes… buscar más participación, que nuestras competiciones sean mucho más atractivas para las instituciones y los ayuntamientos. ¿Cómo se hace eso? Diciéndole todos los beneficios que puede generar ese acuerdo, pero por escrito. Si usted pone tanto dinero y yo le devuelvo un impacto en la ciudad mayor es mucho más sencillo justificarlo para una administración pública, y he trabajado al lado de muchas. Todo eso es una obligación. Sentémonos a determinar ese “Plan de Negocio” para ver dónde puede crecer el atletismo económicamente.
 
La segunda cosa que tenemos que hacer es analizar cuál es el negocio global del atletismo, que no lo sabe nadie. En España podemos decir que el atletismo va bien o mal por intuición. Nadie sabe responder cuánto suma la actividad económica que genera en España el atletismo. Es cómo podemos decir si un área va bien o mal. Las federaciones tienen un presupuesto, los clubes otro, los organizadores otro, los atletas, con sus patrocinadores, éste, las carreras populares, éste… al final la suma te da un dato aproximado, digamos, por ejemplo, 50 millones. Si al año siguiente tenemos 55 el atletismo puede ir bien y puede que la federación vaya mal porque ha bajado su presupuesto, pero será un trozo del “quesito” el que irá mal, no todo. Tenemos que hacer un análisis responsable para identificar qué está fallando. Hay ámbitos del atletismo que se han desarrollado espectacularmente en los últimos diez años, vosotros sois parte de ello.
 
Hemos tenido una falta de recursos por parte de la administración pública, no sólo a nivel federativo, sino de clubes, porque muchos se financiaban con patrocinio de entidades públicas, y también de la organización de competiciones por la coyuntura económica. Tenemos que reinventarnos para volver a tener posicionamiento en ese sector.
 
Teniendo en cuenta que hay que trabajar ese plan de negocio, y reinventarse para salir a vender…
 
Yo creo que hay que trabajar por objetivos. Mantener una visión, a medio largo plazo, de dónde queremos estar, y diseñar ese camino, ese plan estratégico que para nosotros es como nuestro GPS. En el coche, un GPS te avisa cuando te sales del camino y te pide que des la vuelta. Eso es lo que tenemos que tener. Marcar el camino, después de haber elegido el mejor posible, para eso hay que reflexionar mucho y después identificar con mediciones que te digan si te has salido del camino. Pero si cambiamos el camino, no tendremos vía y estaremos dando vueltas sin saber alrededor de dónde.
 
Marcando objetivos, como aumentar la captación e ingresos de empresas, de aumentar las competiciones, aumentar las fichas, al igual que un atleta se marca objetivos con su entrenador (ir a unos Juegos, conseguir una medalla), lo consiga o no. Hay que marcárselo y trabajar en esa gestión estratégica analizando en qué estamos fallando. En la parte técnica y en la parte administrativa. No auditemos sólo las finanzas, auditemos  también las operaciones.
 
Hablamos de de resultados a medio-largo plazo, esta revolución no se puede hacer de la noche a la mañana…
 
En mi programa yo no hablo de revolución, hablo de evolución. Creo que no estamos en un sistema. Hay fundamentos y estructuras bien hechas que tenemos que aprovechar y tenemos que encontrar vías en las que podamos mejorar, y ser valientes en aquello que nos haga mejorar sin arriesgar en ningún momento el patrimonio ni el futuro de este deporte.
 
Pero hay que esperar para los resultados consolidados, porque toda esta línea tarda en implantarse...
 
Uno de los grandes retos que tiene el próximo presidente es el cambio de mentalidad en el atletismo. Uno puede tener unas ideas pero la mayoría de la gente te pregunta por cómo ha funcionado hasta ahora. Todos hacen su quiniela de cómo va a funcionar, pero con la visión actual. Paremos: el atletismo va a vivir un cambio después de una etapa histórica de tanto tiempo. Afrontemos el futuro con visión y con determinación. Analicemos si lo que estamos haciendo es lo mejor, y si lo es, reforcémoslo. Si no lo es, y hay otros caminos, discutámoslos. Una persona no puede decidir sobre todo el atletismo.
 
Después, observemos y aprendamos de otras entidades de nuestro entorno: federaciones nacionales y federación internacional, otras federaciones de otros deportes que están implementando esas medidas…. esto nos puede funcionar. Igual que hacéis vosotros con vuestras revistas: veis otros modelos, esto está muy bien, esto funciona fuera, esto es imposible porque nuestra cultura no lo permite… y en base a eso determinar ese plan, que debe ser dinámico. Los cambios sociales van a tal velocidad que tenemos que tener capacidad de adaptación. Si no, nos perdemos.
 
Hablas en tu programa de recuperar la credibilidad del atletismo.
 
Sí, pero no del atletismo español, sino del atletismo mundial.
 
¿Dónde está dañado el atletismo mundial?
 
Es muy evidente. Ha habido un problema de dopaje a nivel general que ha afectado al atletismo español y al atletismo mundial, perdiendo la credibilidad, incluso con escándalos sobre la anterior gestión de la IAAF. Tenemos que trabajar con las instituciones con las que tenemos que trabajar. Uno, dentro de lo que te marca la ley que puedes hacer como federación. Aquí queda claro lo que se puede hacer y lo que no. Dos, trabajar con los organismos internacionales en la misma línea de la IAAF de generar esa confianza alrededor de un deporte que la ha perdido. Y tres, dejar claro de qué parte está la federación. No puede haber duda. Nosotros no somos quien juzgamos, ni siquiera los que hacemos los controles, ni los que determinan la sanción de un atleta. Nuestra labor es acatar, aplicar y estar siempre del parte de los atletas que compite de forma justa y limpia.
 
A partir de ahí, colaborar con la Agencia Española para la Protección de la Salud en el Deporte], con la WADA [Agencia Mundial Antidopaje] y la IAAF a nivel internacional, cumplir estrictamente las sanciones… y una cosa que me parece muy importante: nosotros no tenemos que juzgar, sino implementar unas sanciones en base a unos resultados que nos llegan. Y vamos a tener conflictos, especialmente con la Ley de Protección de Datos: se nos va a seguir exigiendo, sea quien sea el presidente, que se hagan públicos los sancionados, y probablemente se va a crear ante los medios de comunicación una mala opinión. Si pensamos que el dopaje puede estar solucionado, será un problema. El dopaje es como las epidemias: siempre van a estar ahí. Tenemos que vacunar a nuestra población, especialmente a los más jóvenes, para que no lleguen.
 
Y, aunque no compete a la federación, que las sanciones sean, especialmente en casos graves, más duras, para cumplir una función disuasoria clara. Siempre va a haber alguien que tenga la tentación, como en todos los ámbitos de la vida. Quien piense eso debe saber que el castigo es mucho más grande del beneficio que va a tener. Pero sólo podemos hacer la voz y mostrar nuestra preocupación.
 
En los últimos Juegos hemos visto dos casos de velocistas españoles destacados. Bruno Hortelano tiene una comunión increíble con el público. Orlando Ortega consigue un exitazo, pero engancha menos a la opinión general… la nacionalización ocasiona discrepancias, incluso en atletas totalmente asimilados que llevan viviendo aquí desde muy pequeñitos. Genera una controversia. ¿Qué opinas?
 
Por encima de cualquier normativa deportiva están los derechos humanos y las normas de cada país para nacionalizarse. Hay que ver con objetividad lo que representan las nacionalizaciones en nuestro deporte y en otros deportes. En nuestra selección y en otras selecciones de nuestro país. Y entender lo que estos atletas nos han proporcionado a lo largo de la historia. Desde Sandra Myers, que vino de un país económicamente mucho más avanzado en ese momento, hasta aquellas personas que buscan unas condiciones sociales para ellos y para su familia.
 
Hemos tenido unos resultados de estos atletas nacionalizados que nos han ayudado a crecer porque han sacado medallas: Sandra Myers, Niurka Montalvo, Joan Lino, Luis Felipe Méliz, Orlando Ortega… en muchos casos se nos otorgan las subvenciones en función de las medallas que tenemos. Los patrocinadores van a entrar en función de los resultados: los atletas son los que mejor visualizan el deporte: la gente se engancha a los resultados de los atletas, no a las gestiones de los dirigentes.
 
Pero creo que es necesaria una normativa internacional, que es muy difícil de aplicar. Es muy complejo, y más cuando en los últimos años hemos tenido movimientos migratorios. ¿Pongo un cupo y dejo fuera a los chavales que han llegado aquí y que no se han nacionalizado hasta los veintiuno, que los hay? Es una solución compleja que corresponde a la IAAF y no puede ir en contra de las leyes internacionales respecto a los derechos de las personas.
 
El fútbol lo ha encontrado bien: aquella persona que compite con un equipo nacional absoluto no puede competir por otro, pero aquí tenemos un problema, porque hay países que están incentivando y pagando para que otros vayan. La nueva ley de la FIFA [Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol] a nosotros no nos valdría. Puedes ir a por el número 10, o el 12, de esos países donde se están buscando atletas, y seguirían siendo buenísimos, aunque no hubieran competido con el equipo nacional absoluto. Si pones un cupo, ¿en base a qué? Si no hay una normativa clara es porque no se ha encontrado una solución. Y ojo, sé que es desconcertante ver a atletas que han competido con tres y hasta cuatro nacionalidades.
 
Sin olvidar que cualquier persona tiene el derecho de competir como español, siempre bajo el marco legal de la IAAF, la Federación Europa de Atletismo y el Comité Olímpico Internacional. He sido compañero de un atleta que se nacionalizó, ganó una medalla olímpica y tardó siete años en nacionalizarse, más que si hubiera ido por el trámite normal, y  tenía mujer y una hija española. En dos-tres años, por el origen, siendo sudamericano y con una hija española hubiera tardado menos. No todos los casos son iguales.
 

Respecto a la comunicación, señalas que la Federación actual informa, pero que no comunica. Incorporas también un Congreso Bienal del Atletismo a tu programa. ¿Sería un modo de acercar el atletismo a la gente?
 
Son dos cosas diferentes. He detectado en muchas asambleas que la capacidad de debate está muy limitada a lo que señalan los estatutos. Pasa en todas las federaciones, también las internacionales. En las asambleas se aprueban presupuestos, modificaciones estatutarias, aprobación de calendarios… pero debatir sobre el futuro no está dentro del amparo de esos estatutos. ¿Cómo solucionarlo? Por la mañana haces la asamblea y haces la tarde útil. Aprovechando que todos están allí y limitando los costes organizas un congreso en el que la gente puede participar y el atletismo es escuchado.
 
La otra parte es la comunicación: el atletismo necesita volver a captar a los chavales, a la población. Informamos muy bien para “chalados” como yo, con todos los datos y todos los resultados, pero nos falta una línea de comunicación en todo. Desde el mismo look corporativo en todos los documentos que promocionamos, de cómo lanzar mensajes y que lleguen por un lado a los jóvenes, a los veteranos, a los atletas de élite… No son, y lo sabéis mejor que nadie, el mismo público objetivo, con lo cual hay que tener una estrategia integrada con la comercialización, algo básico, para que nuestro deporte sus atletas y sus éxitos sean mucho más conocidos. Que los entrenadores sean mucho más conocidos. Que los jueces, dentro de su ámbito, se puedan comunicar mejor. Así he visto trabajar en muchos ámbitos del deporte: nosotros no lo tenemos. No tenemos esa visión global, esos mensajes que hablen directamente a cada público objetivo.
 
Tenemos contenidos, pero a día de hoy hay que entender el mensaje que se puede lanzar a cada uno de los medios. Hay que sentarse con los medios de comunicación que tienen interés en cada deporte y establecer estrategias. En qué os podemos ayudar y en qué podemos ayudarnos nosotros. Esto es parte de la gestión moderna. Me interesa que mi deporte sea más conocido, que tengamos más espacio. Eso genera más recursos, más audiencias. Sin ello, no existes.
 
¿Qué se puede hacer en los colegios para que los niños no quieran ser tan Messi y quieran ser más Beitia?
 
Lo bueno del atletismo es que es un deporte, como yo digo, genético. De pequeño, en la calle, te mides en una carrera a ver quién es el más rápido, a ver quién salta más, a ver quién lanza más lejos. Parte de la esencia de nuestro deporte se recoge en los genes. ¿Qué ha pasado? Nuestra estructura ha esperado en las pistas a que llegasen los chavales. Ahí sólo va el que está interesado en el atletismo. Otros deportes se han adaptado mucho más a estar dentro de los colegios desde el principio. Tenemos que estudiar nuestros calendarios para categorías menores. Un niño que empieza en septiembre compite desde el principio en cualquier actividad deportiva. Nosotros adaptamos los calendarios a los absolutos y están casi tres meses hasta empezar a competir. Eso no incentiva.
 
Estudiemos cómo podemos atraer a esta gente. Hablemos con la comunidad educativa: antes el atletismo formaba gran parte del diseño curricular, porque era un deporte base y no había tanta oferta de otros deportes. Ahora ha desaparecido. No pienso como objetivo en que generemos más campeones con ello, sino más gente que conozca el atletismo. Nuestro deporte es muy complejo: si la gente no conoce el atletismo no consume atletismo. Ahora hay mucha competencia. Si un niño no sabe lo que es lanzar, correr, saltar… es muy difícil que se ponga delante de la tele y quiera entender todo lo que hay allí. ¿Que haya una nueva generación de campeones? Sí. Y de entrenadores, y de gestores…. y sobre todo, aficionados. Todos vemos fútbol porque de pequeño todos lo hemos jugado, y quizá no al hockey sobre patines. Puede ser igual de atractivo, pero no lo hemos jugado.
 
Hay colegios que han empezado con la promoción de atletismo y han creado un club, además de buen nivel, como el Gredos San Diego en Madrid, o el Base… dentro del colegio son los propios profesores quienes generan la actividad deportiva y se han incorporado al ámbito federativo. El objetivo debe ser que más niños se acerquen a nuestro deporte.
 
Otro pilar es la mujer. No es un secreto que cada vez se suma más al ámbito del deporte. Nosotros hasta tenemos una edición especial para ellas. ¿Quieres incentivarlo en los estamentos?
 
Me llama mucho la atención que los países que tienen políticas paritarias son los que más trabajan. Canadá, Reino Unido, Australia, Estados Unidos… todos ellos han trabajado en la potenciación del ámbito femenino en distintos ámbitos. Primero, que haya más participación. Voy a las pistas con mi hijo y mi hija, que practican atletismo, y ves muchas niñas, pero es cierto que el índice de abandono, por cuestiones lógicas, es mayor. Trabajemos en ello. El papel de la mujer debe ser protagonista en todos los ámbitos. Que haya más participantes, pero también aprovechar ese cincuenta por ciento de la población que tiene el mismo talento que los hombres y que ocupen cargos de dirigentes, entrenadoras, en los clubes, gestionando las escuelas o sean presidentes de una federación española. ¿Por qué no? Que se visualice igual el deporte en femenino y el masculino. Y eso que el atletismo es de los deportes que trata con mayor igualdad, en premios y en becas. Es un deporte mixto: se compite a la vez en hombres y mujeres.
 
Dicho esto: si no somos capaces de que nuestras líderes a nivel deportivo o de gestión generen referentes, va a ser muy difícil. Una política paritaria, que iguala a hombres y mujeres, no deja de ser el reconocimiento de un fracaso, pero hay que pasar por ahí para llegar al objetivo con normalidad. Cuando empecé había menos niñas, ahora hay más. Consigamos que haya más mujeres que hagan atletismo, igual dentro de algunos años hay que ir a por los hombres. Creo que las políticas paritarias son buenas. somos un deporte global y queremos llegar a la sociedad en todos los ámbitos: participación, gestión, entrenamiento…
 
En la presentación del EDP Medio Maratón de la Mujer de Madrid Aurora Pérez señalaba que el día que efectivamente estemos al 50% no hará falta realizar estas políticas
 
Normalmente todas las políticas de carácter social son un reconocimiento del fracaso del propio sistema social, pero hay que pasar por ahí para hacerlo. No hay mejor vehículo para transmitir esto a la sociedad que el deporte. Llega muy bien.
 
Hablas de acercar más a las Federaciones Autonómicas, con un mínimo de tres reuniones al año con presencia del presidente. ¿Notas falta de integración y de comunicación entre ellas?
 
No exactamente. Creo que cualquier cambio que se haga solamente arriba no tendrá impacto. Sólo lo tendrá si todas las estructuras que lo rodean forman parte de ese cambio. De nada sirve que hagamos un programa de participación como el que decíamos antes si no involucro a las federaciones territoriales y a los clubes. Está muy bien observar un árbol bonito con su fruta, pero lo que da la fruta está en la raíz, lo que no se ve.
 
Trabajemos conjuntamente a tres niveles: político, con los presidentes puestos de acuerdo en las juntas; estratégico, con todos los aspectos de gestión; y uno mucho más operativo en el día a día: contacto entre los entrenadores de aquí y de allí. La federación es la casa del atletismo, y tienen que verse representados todos en ella. Pero no hay que tratarles por igual: son muy singulares. Las necesidades de una federación autonómica pequeña no tienen nada que ver con las de una grande, ni las de una isla con las de una peninsular. No hay que darlas por hecho.
 
Y ayudarles en la captación de recursos. Cuando hablo de una necesidad de captación subsidiaria hablo de todo el atletismo: federaciones, clubes, atletas… y por supuesto, de la Federación Española.
 
Hablabas de la fruta del árbol. Los que riegan el árbol y consiguen madurar la fruta son los entrenadores. Odriozola comentaba a MARCA que era una de sus espinas clavadas. ¿Qué podemos hacer para integrarlos más?
 
Creo que hay que escucharlos. Tras las Elecciones a la Asamblea hay unos representantes, con dos estamentos no diferenciados, pero con una singularidad: están los entrenadores de élite y el resto del colectivo, y tendremos que sentarnos con ellos a trabajar estos temas. Cómo trabajar la estructura técnica, los programas de desarrollo de atletas a largo plazo, cómo está la Escuela de Entrenadores… una vez tengamos la visión clara, trabajemos en cómo hacerlo con los recursos actuales. Y démosles las mejores condiciones posibles para que hagan su trabajo. De ellos dependen los resultados.
 
También han de entender que, siendo profesionales que han invertido mucho dinero en su formación, hay que tratar de rentabilizar esa inversión. Por cuenta ajena, con las limitaciones que tienen las federaciones autonómicas, los clubes o  la propia Federación Española; o por cuenta propia, algo que existe en el ámbito profesional en otros deportes, donde directamente los recursos vienen de los propios deportistas, no sólo de élite, sino a nivel popular. ¿Cómo ayudarles? Dándoles la promoción necesaria, luchando contra el intrusismo y la falta de formación, que la hay, y escuchándolos. Invertir en desarrollo es invertir en deporte. Ellos son los profesores de los atletas. Nuestro foco está en los atletas, pero con una importancia clave del entrenador, porque sin ellos no hay atletas.
 
Utilizando tu metáfora: cuando a un profesor de un colegio de barrio detecta a un talento descomunal, ¿es mejor que siga bajo el entorno de su descubridor o llevarlo al entorno del alto rendimiento? Puede que haya que estudiar cada caso, sin soluciones categóricas…
 
En esas categorías jóvenes la diferencia de desarrollo físico puede dar la sensación errónea. Hay que tener muy coordinado con el resto de federaciones. La gran tarea es esta: el plan de desarrollo de entrenadores y de atletas para tener claro el estándar de trabajo, como se hace en todos los lados: de hecho, podéis verlos publicados. No estamos aprovechando bien las estructuras técnicas de las autonomías. Las estructuras técnicas tienen contacto con el entrenador de barrio y de pista en un ámbito muy grande. Es un reto grande, pero una vez lo tengamos hecho trabajando en un proyecto común es más fácil identificar quiénes son los grandes talentos, cómo desarrollar su parte técnica, la parte competitiva, la parte psicológica, la formación, el comportamiento, los ámbitos de vida… Les enseñamos a correr, a lanzar, a marchar, a saltar, pero también todo este tipo de cosas. El deporte americano nos lleva gran ventaja.
 
Aparte del alto nivel hay una gran clase media y atletas veteranos. ¿Qué les podemos ofrecer para que sigan enganchados?
 
Un deporte activo. Primero, que tengan los servicios adecuados a la ficha que pagan. Segundo, que se den servicios adicionales para que se sientan parte de este sistema. Tercero, que las competiciones sean atractivas para ellos. No me refiero a convertir esto en un buffet libre, con platos para todos y que cada uno se sirva lo que quiera: tenemos que tener un producto para cada uno de ellos. Trabajamos para gente que quiere mejorar, sea cual sea su nivel, y ese es el deporte que tenemos que darle.
 
A mí no me gusta la palabra veteranos, porque no es verdad que sean todos veteranos. Hay gente que se ha incorporado tarde a este deporte y hay que tratarlo como una demanda de deportistas que quieren practicar nuestro deporte en cualquier especialidad: el trail, la pista, el cross o la ruta. Es una de las competiciones más atractivas de cara a venderle a un ayuntamiento por el impacto que genera: son gente mayor, suele movilizarse con familia o amigos, consumen porque salen a cenar… Hay que potenciarlo. ¿Cómo? Si conseguimos más recursos, que ese campeonato sea más atractivo para ellos, no sólo en la pista, sino alrededor de la pista. Algo que hacen muchos deportes.
 
Un ejemplo relativo al atletismo popular. Lo primero que hay que hacer es entender que el éxito de las carreras populares, aunque hay algún síntoma de saturación, se debe a que el corredor tiene una experiencia más allá de la carrera. Eso no lo hemos trasladado a la pista, y hay ejemplos de cómo hacerlo: en el mitin de Berlín de pista cubierta, el Campeonato de Europa de Ámsterdam… tengo que dar el mejor producto, pero también a la gente de fuera.
 
Hablabas del atletismo popular, quizá la parte que más nos compete. Notamos que los corredores están muy alejados de la federación. ¿Cómo acercarlos?
 
Es importante reunirse con los organizadores. Tenemos que trabajar para mejorar ese sistema y que les favorezca. Ser amigos, no enemigos. No sólo en lo relativo a que la gente se federe, algo importante por cuestiones médicas, sino por regular un sistema que, como es lógico cuando crece, está desordenado. Y legislar de manera adecuada: estamos utilizando normativas de hace cuarenta años para algo que se ha producido en la última década. Hay que adaptarse, contando con la administración pública. Los dueños de las carreras son ellos: si no te dan el permiso no haces la carrera.
 
Pero me interesa muchísimo que los deportistas populares se vuelvan aficionados al resto de modalidades y pongan la televisión para ver el Campeonato del mundo o quieran saber los resultados de un campeonato de trail o de cross… e incluso lo practiquen. Yo lo llamo la venta cruzada: que un señor que corre en asfalto descubra que correr en un entorno natural con distintas pendientes es muy atractivo, y también un cross. Creo que puede potenciarlo mucho, y también a los organizadores. Hablo de no trabajar en el sistema de “Yo soy runner”, con la controversia que genera. Eres un corredor, y tienes las mismas necesidades que un atleta. Tienes que entrenar, tienes que formarte, tienes que tener ayudas… a tu nivel. Pero además que consuman nuestro deporte en las revistas, en las televisiones, en el propio estadio, que digan “yo quiero ver este deporte, que es el mío”.
 
El popular está muy desenganchado del élite. Llega al punto en el que Nike utiliza como embajadores de la San Silvestre Vallecana a una monitora de fitness, un actor, Raúl Gómez, y un chef, David Muñoz, en lugar de Roberto Alaiz o alguno de sus atletas…
 
La propia Liga de Fútbol Profesional se ha dado cuenta de que, comparándose con las majors estadounidenses, no estaban rentabilizarlo el patrimonio de sus estrellas retiradas. Quizá es algo que nos falta. Utilizar mucho más a tus grandes embajadores, los que mejor han representado tu deporte, lo que todo el mundo conoce aunque no estén en activo y pueden llegar a más gente al no estar sometidos al calendario deportivo. Y no sólo dar a conocer tu deporte, sino tu mensaje. ¿Qué mensaje hemos tenido con los corredores urbanos? Ninguno. ¿Cómo hemos trabajado con los organizadores? A veces hasta hemos sido su competencia. Eres el sistema que quieres regular pero a la vez eres su competencia. El regulador acaba siendo competencia del regulado… no pasa en ningún otro ámbito.
 
Los organizadores siguen sin ver la ventaja de la licencia de día. Hay gente que deja de lado la parte élite, o hace dos salidas independientes… 

La licencia de día existe en otros países y funciona muy bien, pero se ha entendido como un impuesto revolucionario y no como un servicio. No se ha explicado bien. Siempre pongo como ejemplo a la federación de triatlón estadounidense, que tiene un programa con dos licencias: una de día y una anual muy barata, 45 dólares, en un deporte popular y en Estados Unidos minoritario, pero que explica muy bien dónde va su dinero y los servicios que hay. Una revista que te llega, descuentos en material, en las entradas de los campeonatos que organizo… o si tengo colaboración con un circuito de carreras te puedo ayudar.

Es como cuando comes en un restaurante: si lo que pago es acorde a lo que como me voy contento. Otra cosa es que pueda ir más de una vez al año, pero me gusta. No es mi nivel de vida, pero estoy cómodo. Pero si vas a un restaurante barato, pagas diez euros y te dan mal de comer y no vuelves. No es una cuestión de dinero: lo habéis visto con las carreras. Todos los dorsales no valen lo mismo. Pero nadie ha entendido para qué valen los tres euros: en qué se revierte ese dinero. Esto no deja de ser un interés común de organizaciones y federaciones. Trabajemos en ello. Si la gente entiende que hay un retorno directo en promocionar la actividad deportiva de los deportistas que ganan nuestras medallas… a lo mejor es mucho más fácil.

¿Qué políticas podemos hacer para integrar mucho más al atletismo paralímpico?

A día de hoy no está bajo el amparo de la federación y hay que respetar las estructuras. En este caso, está bajo el amparo del Comité Olímpico. Hay federaciones internacionales que sí trabajan ambos sectores, pero no es el caso de la IAAF. Lo conozco bien y es complejo. Además de todo el trabajo de concienciación, de la discapacidad y cómo el deporte ayuda a, y esta palabra me la enseñaron ellos, a normalizar, a tratar a un deportista con normalidad independientemente de sus condiciones. Debemos trabajar para hacer esas competiciones desde el ámbito olímpico y paralímpico desde chavales, para que se acostumbren a que eso es lo normal. Desde el ámbito regulador a día de hoy no se puede cambiar de un día para otro. Espero que en el futuro probablemente cambie. 

Volvemos a la Asamblea. 10.200 cansados eligen a 161 miembros que eligen a una única persona. ¿Hay gente que está esperando una llamada hasta el último momento?

Yo voy a seguir explicando mi proyecto, pero no voy a cambiar de estrategia. Seguiré en esta línea, que me está dando buenos resultados. Me alegra que mucha de la gente que me ha apoyado lo ha hecho sin que yo haya podido llegar directamente a ellos. Llevo cincuenta o cincuenta y cinco mil kilómetros recorridos pero aún así no puedes llegar a todo el mundo. Hay quien te escribe y te cuenta sus ideas. Es una gozada. Pero si alguien tiene una inquietud, que se ponga en contacto conmigo, pero que no espere más de lo que yo le voy a dar.
 
La obligación de cualquier candidato es explicar sus ideas. El hecho de que los tres candidatos hayan subido sus programas, colgado sus webs… es un cambio de lo que venía pidiendo la sociedad. Enriquece el proceso. La única verdad la tendremos el día 26, cuando conozcamos el nuevo presidente. Si salgo yo, desde el minuto uno trabajaré 100% porque es mi pasión, y si no, le desearé lo mejor a la persona que lo lleve y a su equipo, con toda la libertad para utilizar alguna de mis ideas si le parece bien.

 
Vayamos a un punto un poco más personal. ¿Cuál es el momento de la historia del atletismo español que más te ha emocionado?
 
Es una pregunta trampa. Me he emocionado mucho con muchos momentos, pero tengo muy reciente el de Ruth Beitia. Además estaba allí, públicamente [Raúl comentó los Juegos Olímpicos para Televisión Española]. Valorando con objetividad: Ruth Beitia, la medalla olímpica de Fermín Cacho y aquí somos muy injustos con Dani Plaza. En Barcelona valoré mucho lo que era tener una medalla de plata en una disciplina como el decatlón, o que un pertiguista como Javier García Chico ganase en su casa. Barcelona fue un impacto gordo dentro del atletismo con cuatro medallas, dos de oro, una de plata y una de bronce.
 
Ver ganar a Bruno Hortelano en Ámsterdam en una especialidad en la que nunca habíamos tenido ese éxito fue un bombazo. O ver entrar primero y segundo a Abel Antón y Martín Fiz en Atenas, siendo yo compañero suyo de equipo. Si tuviera que repasar ahora habría momentos muy impactantes. Recuerdo un invierno a las siete de la mañana en casa, ver a un tipo llamado Yago Lamela que deslumbra haciendo 8,56 y poniendo contra las cuerdas a uno de los grandes saltadores de la historia, Iván Pedroso. Probablemente se me queden muchos en el tintero… aquella entrada del maratón en Helsinki, primero, segundo y tercero… Hay muchos. Pablo Torrijos, en mi especialidad… Mi amiga Carlota Castrejana, queda Campeona de Europa… por cierto, casi no pasa la calificación el viernes, pasaban ocho y en el último salto, en ese momento la octava era Patricia Sarrapio, la joven promesa, y en ese último salto pasa por uno o dos centímetros, y a los dos días, y probablemente no habría estado en la final, lo que habría cuestionado su carrera deportiva, y a los dos días se proclama Campeona de Europa con casi un metro más. Puro atletismo, no hay otra.
 
Luego hay gente que sin haber conseguido grandes resultados me emociona en una pista. La actitud de la última generación, con Sergio Fernández, Esther Guerrero, David Bustos, Bruno Hortelano, Miguel Ángel López y alguno más… yo les envidio. Tengo la sensación de que como atleta me ha faltado su actitud. Yo me consideraba un buen competidor, empecé mal pero aprendí a competir, pero esa sensación que transmiten no sólo en la pista, sino hablando, sin respeto a la lógica, sin buscar el límite, reconociendo el talento de sus rivales pero obligándoles a demostrarles que son mejores… Eso ha faltado en el atletismo español. Ha habido casos clarísimos que lo tenían, como Fermín Cacho o Abel Antón, o Beitia, pero en general tenemos que trabajar para que nuestros chavales compitan con esa liberación. Me dan mucha envidia.
 
¿Cuáles son los atletas que más te han impresionado a nivel internacional, independientemente del palmarés? 

No he sido muy fetichista. Tengo un marco especial, por haber sido compañero, con Jonathan Edwards, más que por lo que consiguió, por cómo lo hizo. Al igual que Dick Fosbury en el salto de altura, supuso una revolución. Transformó una especialidad de fuerza y algo violenta en una armonía perfecta. A mí me vino muy bien porque venía de trabajar de otra madera. He disfrutado mucho, no siendo Jonathan Edwards, porque no podría, ni siquiera intentándolo, pero sí entendiendo que el triple iba por otro lado.

No se me olvidará nunca Carl Lewis en la pista. Nii tampoco cuando vi en directo, aunque coincidí cuando él estaba en sus últimos coletazos, pero para mí fue un borbotón de clase, a Sebastian Coe. Fue en una Copa de Europa, si no recuerdo mal, en Belgrado, con el club Larios, me seleccionaron a última hora. No sé si hizo 1:47 o 1:48, pero era verle y decir “qué clase tiene corriendo”. ¿Y Rudisha no? ¿Y Kipketer? ¿Y Mike Powell haciendo longitud? Ha habido muchísima gente y grandes hazañas que con el tiempo se van perdiendo… Pero por supuesto, lo que ha hecho Usain Bolt, que lo he visto en Pekín y en Berlín, batir récords del mundo... Está dentro de lo que se te queda en la cabeza. Ellos me mueven los pasiones, pero el corazón me lo mueven los atletas españoles.

Acabamos ya. ¿Cómo es la persona que se van a encontrar si eres elegido presidente? ¿Cómo te defines tú? Es importante, porque la gente se queda sólo en lo que explicas, pero también debería conocer tus gustos…

Por orden de importancia, primero una persona muy apasionada por esto. Con mucha responsabilidad sobre lo que tengo. La sensación, un poquito de vértigo, si sales elegido, no por las decisiones que hay que tomar, ni los posibles cambios ejecutivos que hay que hacer, sino que enfrente está la gente que me ha arropado durante toda mi carrera deportiva, me ha enseñado a hacer atletismo. Yo no vengo a enseñar a nadie a hacer atletismo, son ellos los que me han enseñado y tengo la sensación de que no les puedo fallar. Por un lado tengo esa sensación de responsabilidad y de compromiso con ellos, no con la federación, sino con el atletismo.
 
Soy una persona dialogante, me gusta mucho el diálogo, pero no por quedar bien, sino porque aprendo mucho de mucha gente, soy como una esponja. Tengo pocas virtudes, pero esa es una: la capacidad de querer aprender. Llego con la madurez suficiente como para aprender que la perfección no existe. No vamos a buscar la perfección pero nuestra obligación es trabajar para dar el mejor rendimiento posible. Soy incansable en eso: si podemos sacar un ocho, saquemos un ocho, no nos conformemos con el siete. Aunque no lleguemos al diez, eso ya lo tengo superado. Pero creo que la perfección está en el esfuerzo y lo entiendo así, como atleta y como profesional. 

Soy una persona que llegaría a un puesto sabiendo que vengo con vocación pura y dura de servicio. Tengo que hacer lo mejor que sea para defender los intereses comunes y buscar soluciones a lo que necesita el atletismo, no a lo que yo creo que necesita el atletismo. El diálogo, la transparencia y que la gente se sienta partícipe de este proyecto son mis mayores empeños.

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