Entrevistas gastando suela

El Running Show llega a las pantallas, solo en Movistar+.
L. Arribas -
Entrevistas gastando suela
Entrevistas gastando suela

Estuve atento al debut de El Running Show. Movistar+ sigue apostando por el mundo que encarna el presentador de los pelos alborotados y la sonrisa eterna. Raúl Gómez está desarrollando ya la siguiente temporada de Maraton Man, en la misma cadena. Después de tres temporadas contando cómo se corre por el mundo, el proyecto debía moverse en los parámetros del deporte del correr pero sin llegar a saturar. Tengamos en cuenta que, aunque sobre una plataforma de pago, Maraton Man ya está asentado en el ideario de los practicantes del running; es la casi perfecta mezcla entre un programa de viajes y de esa pasión global de las carreras, y que mezcla “aventura, emoción, locura, risas, improvisación y más vida”, como insiste el presentador. Y son dos programas absolutamente distintos. No tienen mucho que ver.

Pero el salto a un talkshow sobre zapatillas era poco menos que un salto al vacío. Apenas existía el proyecto a nivel de una productora israelí. ¿Israelí? Ya veis. La vida está llena de sorpresas sobre zapatillas. Y Zanskar Producciones, continuando el reconocido curro del otro estandarte del correr en la televisión, cogió el toro por los cuernos. Cazando endorfinas.

En síntesis, El Running Show (ese programa que te estás perdiendo) consta de tres entrevistas que se hacen al trote. El entrevistado puede que corra mucho, poco o solamente camine —la producción se encargará de que todo vaya sobre ruedas, si es necesario— y Gómez saca a relucir esas preguntas que habitualmente pueblan nuestros entrenamientos habituales. Es uno de los grandes puntos a favor que el programa, consciente o inconscientemente, emite: el trote es uno de los más sencillos confesionarios y mesas de tertulia que existen. Por establecer una comparativa con el grito de guerra de Raúl Gómez, además de que “correr, mola”, correr nos quita toda la tontería y nos convierte en seres jadeantes que se desnudan con las pulsaciones altas.

Por bloques y obviando detalles de friki total como ir subido al diseño particularizado de unas Nike Oregon amarillas absolutamente ochenteras, desmenuzamos los demás pilares que nos interesan. Va:

La puesta en escena está llena de frescura.

Se grabó en un templo del correteo madrileño: la Casa de Campo, y en sus carreteras discurren las entrevistas al trote. Además grabado con la sensación de que la vida discurre a su alrededor sin cortar tráfico. Dice un colega mío que correr es más aburrido de ver que de hacer. Me juego a que lo han tenido presentes porque se mezclan en edición la toma de cámara y el ‘making of’. Hay frescura en el personaje invitado y en el anfitrión (eso queda fuera de toda duda). Hay quizá demasiada en el hecho de correr con las tarjetas de las preguntas en la mano pero podría ser un guiño a los presentadores late night shows, de los que Movistar+ se nutre con éxito. Hasta donde llegan nuestras fuentes, Raúl goza de una excelente memoria.

Vivimos tiempos reguleros para los programas de entrevistas, para los artículos de entrevistas. Para las entrevistas en general. Encima los más moñas del mundo pedimos entrevistas largas, páginas y páginas de párrafos, mientras que los medios piden las famosas pildoritas, disparos minimalistas. En el primer programa se agrupa tres entrevistados. Como los últimos Chester, pero sin sofá y con más sudores. El riesgo es siempre el mismo: uno se queda con ganas de que le cuenten más, sobre todo en un programa donde el invitado, de quien nunca sospecharías que corre, empieza a parecerte más cercano. Habrá que esperar la evolución de los demás episodios y la distribución de los invitados.

Hay un trabajo de edición muy novedoso.

Podríamos pensar que tener un tipo corriendo en pantalla mientras parlotea incomoda al espectador. En este caso hay mil rupturas y pequeños guiños que relajan la entrevista. Si habéis acudido al teatro a ver esa atosigante La Maratón de Nueva York, este programa sería todo lo contrario. Unas imágenes casacamperas muy cuidadas, un camión en movimiento sobre el que toca una estupenda banda rocanrolera estilo años 50 (The Ladies), y todo sin fogonazos psicodélicos ni desvaríos de edición digital.

Pocos peros se pueden poner a El Running Show. Podrán gustar o no los nuevos bríos del mundo del correr. Unos dirán que todo esto acabará quemando la percepción de la gente de nuestro nobilísimo deporte. Otros, que por fin salimos del vestuario y del sendero y que nos lanzamos a conquistar el mundo. Hay un buen trabajo desde el diseño hasta el remate. En Zanskar Producciones le han cogido el pulso a trabajar con Raúl Gómez y sus “esto es gloria bendita” y a cómo espanta los pájaros con su expansiva y constante voz. Pero, si alguna vez has salido a correr acompañado antes de que amanezca y te sorprendes del alboroto que causa la charla, entenderás que el show ya lo traíamos puesto.

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