Persiguiendo rascacielos

El Gran Hotel Bali de Benidorm celebra la XIV edición de su carrera vertical, la más antigua de todas las que se disputan en Europa.
Miguel Calvo -
Persiguiendo rascacielos
XIV Subida Vertical Gran Hotel Bali 2017

En las entrañas del edificio de hormigón visto y cristal del Bali, en mitad de la carrera que sube los 52 pisos del hotel más alto de Europa, cada uno de los 924 escalones de la prueba supone un reto contra uno mismo, desafiando al dolor muscular y las ganas de detenerse y poner fin al sufrimiento de continuar hacia arriba.

No pares, no pares. Nunca te pares y continúa como puedas, sobre todo cuando las fuerzas desaparezcan a partir del piso 30, utilizando siempre los brazos y la barandilla para seguir impulsándote”, aconsejan los veteranos de la creciente y espectacular modalidad conocida como TowerRunning que tiene en Benidorm una de las grandes citas internacionales del año, dentro de un selecto circuito mundial con edificios tan emblemáticos como el Empire State, la torre Eiffel o el Taipei 101.

Después del esfuerzo, después del sufrimiento, cuando los corredores llegan a la azotea y se tumban en el suelo en busca del aire y el descanso que tanto faltan en las escaleras, allí arriba todo es silencio, Mediterráneo y cielo. Tan azul como el mar al que se asoma la bahía de Benidorm, con su pasado de almadrabas y capitanes, con su presente dibujado alrededor de las playas de Levante y Poniente. Tan silencioso como la calma que siempre se siente al observar las ciudades desde las alturas, a tantos metros de las calles donde late el ritmo del tiempo.

Abajo, mientras los corredores toman la salida de uno en uno de forma cronometrada, la entrada del hotel es una fiesta y, como si todo tuviese cabida, en pocos lugares como en el Bali uno puede verse dentro de un ambiente tan festivo en el que, al mismo tiempo, coinciden los más de 300 participantes que han agotado las inscripciones convencidos de que es una experiencia que hay que vivir al menos una vez en la vida, acompañantes, curiosos, huéspedes camino a la piscina o a la playa totalmente ajenos a lo que ocurre, invitados a una de las múltiples bodas que se celebran allí un sábado por la tarde e, incluso, grupos de bailarines que apuran sus últimos ensayos improvisados en cualquier rincón del hotel antes de participar en el concurso nacional de danza que se disputa allí mismo.

Al fin y al cabo, “los edificios son el escenario en el que discurre el drama de la vida”, tal y como afirmó César Pelli, arquitecto de las Torres Petronas de Kuala Lumpur, la Torre Iberdrola de Bilbao o la Torre Sevilla en la capital hispalense.

Arriba, tras alcanzar la meta, algunos corredores descansan contemplando desde la barandilla el interminable paisaje inundado de mar. Otros, recién llegados, únicamente encuentran suelo sobre el que tumbarse tras el explosivo esfuerzo. Y mientras tanto, a la espera de los mejores especialistas del mundo que se disputan la victoria y los puntos del ránking mundial, la escena va pareciendo cada vez más irreal según van llegando los bomberos que, dentro de una categoría especial de exhibición, alcanzan la terraza cargando con sus pesados equipos de más de 20 kilos, mientras que, apresuradamente, los compañeros que les esperan en la azotea les quitan los cascos, las mascarillas, las bombonas de oxígeno y les abren las cremalleras de sus trajes en busca de ventilación, antes de caer al suelo agotados.

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La carrera termina con los triunfos de la corredora checa Lenka Svabikova, afianzada entre las tres primeras del mundo desde 2013, y del polaco Piotr Lobodzinski, camino de su quinto título mundial consecutivo. Tras ellos, Rosi Llorens segunda, todo un referente del TowerRunning español, María Beltrán, tercera, y Sofía García, cuarta, ambas especialistas en kilómetro vertical, completan una gran actuación española frente a muchas de las mejores del mundo.  Mientras que en hombres, el colombiano Frank Carreño y el alemán Christian Riedl, que hace un año estableció el récord de la prueba con 4:20, completan el podio masculino con los tres mejores del mundo repartiéndose los tres primeros puestos en una carrera con casi todos los grandes especialistas mundiales.

Hay algo especial en perseguir alturas.

Sin duda, es fácil adivinarlo imaginando los entrenamientos de estos corredores, curtidos en la montaña y especializados en las escaleras de los edificios más altos de las grandes ciudades, como si fuesen un producto urbano más de los vertiginosos siglos XX y XXI, mezcla de tradición, modernidad, naturaleza y hormigón por partes iguales.

La mayor parte de mis entrenamientos los realizo en la montaña, con una inclinación bastante pronunciada en busca de la dificultad. También hago trabajo de velocidad en calle, para ganar agilidad, velocidad y amortiguación. Y dentro de la preparación más específica, intento hacer entrenamientos similares al tipo de competición que tenga, trabajando sobre los tiempos de ascenso de cada prueba: por ejemplo, para la subida al Bali he trabajado con series de dos minutos y repeticiones continuas de cinco minutos”, cuenta Frank Carreño, colombiano procedente del barrio de Santa Inés de Bogotá, donde se convirtió en todo un referente tras dejar el ciclismo profesional de ruta para dedicarse a esta especialidad y ganar la carrera vertical de la famosa torre Colpatria, lugar de muchos de sus entrenamientos.

Por una parte, la fuerza de los cuádriceps ayuda mucho a la potencia y la velocidad que necesitas en las escaleras. Por otra parte, el movimiento de la carrera en ascensión es muy similar al pedaleo que haces en la bicicleta. Y en términos generales, la respiración y la potencia en las piernas son lo más importante”, concluye el colombiano describiendo una prueba cada vez más en auge y en la que la popularización del deporte aficionado ha hecho que el principal perfil que encontremos entre los cientos de participantes sea el de corredores de trail y ciclistas de montaña, junto a los corredores de asfalto que buscan nuevas experiencias.

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En Ciudad de México tengo mi propio templo de entrenamiento – apunta María Elisa López -, un edificio de 14 pisos donde puedo entrenar la velocidad y los ascensos rápidos durante el día a día. Luego, los domingos suelo tener facilidades para entrenar en la torre Latino y en el World Trade Center del D.F.”, afirma con devoción por la verticalidad la corredora mexicana, uno de los últimos productos del potente circuito nacional mexicano de la especialidad, donde conviven prestigiosas carreras como la de la propia torre Latino, el Pabellón de Monterrey y los grandes edificios de Acalpulco.

Es una experiencia totalmente recomendable para todo el mundo – declara la conquense Rosi Llorens -, siendo un entrenamiento de fuerza muy específico para cualquier corredor y una modalidad muy completa, que permite fortalecer tanto el tren inferior como el tren superior. En mi caso, por ejemplo, la época del año en la que hago escaleras es cuando más fuerte me encuentro”, afirma la corredora de montaña que, junto a su hermano Ángel Llorens, ciclista MTB y corredor de trail, llevan años siendo los referentes de esta disciplina en España, demostrando las ventajas del entrenamiento vertical y la posibilidad de llevarlo a cabo tanto en la montaña como en cualquier escalera, con su cuartel general establecido en la ciudad de Benidorm, donde entre los dos suman cinco títulos y numerosos podios, y donde acuden a entrenar de forma más específica cada vez que tienen que preparar una de sus habituales e importantes salidas a competiciones en el extranjero.

 

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Hay algo especial en coleccionar alturas.

Eso rápidamente lo comprenden los corredores populares que alcanzan la terraza del hotel, mientras buscan una cámara para inmortalizar el momento con todo el horizonte de fondo. Eso mismo bien lo saben los grandes especialistas de la disciplina, quienes nos cuentan sus mejores recuerdos dentro de esta modalidad vertical.

El colombiano Frank Carreño habla de la suerte de poder contemplar todos los países del mundo desde la cima de sus edificios más altos, a los que en muchas ocasiones suben a través de escaleras que normalmente están cerradas al público. La mexicana Elisa López se emociona al pensar en su próximo viaje a los más de 100 pisos de la Canton Tower de Guangzhou, en China, final del circuito mundial. Ángel Llorens, feliz con sus cuatro triunfos en el Bali y el récord de la prueba que en su día llegó a establecer, y David Robles, bombero de Zaragoza especializado en carreras de escaleras, recuerdan sus viajes a las alturas de Hong Kong, desde donde tanto cambia la perspectiva. Y cuestión de familia, la propia Rosi Llorens habla con emoción de lo que supuso ganar aquí, en el hotel Bali, en 2013 y compartir podio con su hermano, así como la oportunidad que tuvo de participar en la primera subida a la torre Eiffel, todo un icono en el que quedó cuarta, tan cerca de las mejores del mundo.

Junto a todos ellos, muestra de los prometedores corredores españoles que poco a poco van aterrizando en la disciplina con todo el futuro por delante, Ángel López Amor, con solo 23 años y convertido en un especialista en kilómetros verticales y carreras de escaleras, es ya todo un veterano en sueños y amaneceres.

En su casa situada en la cercana localidad de Altea, donde el joven espera cada visita a Benidorm de su referente y amigo Ángel Llorens para compartir entrenamientos y aprender técnica junto a él, cada madrugada suena el despertador antes de las cinco de la mañana, reflejo de la dura vida del ayudante de panadería. Después, cuando termina la jornada de trabajo, busca tiempo como puede para entrenar y descansar, mientras sueña con poder correr dentro de muy poco hasta la cima de la torre Eiffel o de la espectacular escalinata del tubo de Valtellina, en Italia.

Es un reto personal – nos confiesa describiendo lo que para él constituye toda una filosofía de vida trazada en vertical -.  Me encanta el esfuerzo que supone ir siempre hacia arriba y, tanto al final de cada carrera como en cada entrenamiento, las vistas que se contemplan desde lo más alto son la mejor recompensa. Sobre todo aquí en Benidorm, donde tenemos la suerte de tener un clima fantástico y de vivir rodeados de grandes edificios y de una sierra maravillosa”.

Los domingos son mi día libre en el trabajo y mis amigos no entienden que aun así me levante a las cuatro o las cinco de la mañana, pero no hay nada mejor que disfrutar de la montaña, ver los amaneceres desde las alturas y continuar siempre hacia arriba”, afirma el joven corredor alicantino, quinto en la edición de 2015 y muy satisfecho de haber batido este año su propia marca personal rodeado de los mejores especialistas del mundo.

Conquistado el cielo del hotel Bali, donde todo es vértigo, mar y silencio, es fácil entender por qué estos corredores no se cansan de perseguir azoteas. Allí arriba, en medio de la poética de vanguardia que siempre rodea a los rascacielos, los versos de Alfredo Marquerie ayudan a comprenderlo: “Ya pocos escalones me separan del sueño (…) Y por el vano azul de una ventana, los ojos se me derraman en el cielo, olvidados de ayer y de mañana”. 

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COBERTURA RUNNER´S WORLD XIV SUBIDA VERTICAL GRAN HOTEL BALI DE BENIDORM:

REPORTAJE (PREVIA) | Del maratón de Nueva York a la subida del Empire State. Repasamos la historia del TowerRunning y de la carrera vertical del Gran Hotel Bali.

AUDIO | Entrevista al colombiano Frank Carreño, tercero del ránking mundial y segundo en el Bali 2017:

AUDIO | Entrevista a Ángel Llorens, referente español TowerRunning y ganador 4 veces carrera Bali (2011-2014):


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AUDIO | Entrevista a Rosi Llorens, referente española TowerRunning (ganadora en el Bali en 2013 y segunda Bali 2017):

AUDIO | Entrevista a David Robles, bombero de Zaragoza y especialista TowerRunning:

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VÍDEO | Rosi y Ángel Llorens, referentes españoles del TowerRunning, animan a los corredores populares a practicar esta modalidad:

VÍDEO | Salida XIV Carrera Vertical Gran Hotel Bali:

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VÍDEO | Llegada de Piotr Lobodzinski, ganador Bali 2017, líder mundial del ránking anual y cuatro veces campeón del mundo (2013-2016):

VÍDEO | Llegada de Christian Riedl, ganador Bali 2016 con récord de la prueba (4:20), subcampeónd el mundo y tercero Bali 2017:

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