43.000 corazones en la ciudad del amor

Runner’s World en el Maratón de París.
Javier Lázaro -
43.000 corazones en la ciudad del amor
43.000 corazones en la ciudad del amor

43.317 atletas han tomado la salida en la edición número 40 del Maratón de París, una cifra que le convierte en el segundo más multitudinario del mundo, sólo por detrás de Nueva York. Una fiesta del deporte popular que ha incluido a deportistas de 160 nacionalidades y en el que los vencedores han sido dos atletas keniatas, Cybrian Kotut en 2:07:11 y Visiline Jepkesho en 2:25:53. Un español ha ganado la modalidad de handbikers: Rafael Botello, en 1:32:01.

Correr en la ciudad más bonita del mundo es el lema y la oferta que nos hacen desde la organización de la prueba, orgullosos de apostar por el corredor popular más que por llevar a la ciudad del amor a los mejores maratonianos del momento. Hace 40 años 72 deportistas aventureros con deseos de nuevas experiencias se presentaron en la línea de salida de la primera edición de la prueba. Para este cumpleaños tan especial (4 décadas de vida) se han inscrito 57.000 personas, de las que 46.000 recogieron el dorsal en la feria del corredor (25.000 metros cuadrados con más de 200 stands, igual de grande que dos campos y medio de fútbol) y más de 43.000 tomaron la salida. De ellos, algo más de mil eran españoles.

El circuito del Maratón de París recorre la ciudad de oeste a este, y la divide en dos mitades. Cuando los primeros clasificados, un grupo de una decena de atletas africanos, superaba el medio maratón en menos de una hora y 3 minutos, en los Campos Elíseos todavía no habían terminado de salir todos los participantes. La imagen del circuito casi lleno de corredores desde el helicóptero debía ser espectacular.

La seguridad ha sido una de las preocupaciones de la organización. Eran visibles grupos de policías en salida, meta y zonas con mayor concentración de público, algunos de ellos con unos fusiles apuntando hacia el suelo que daban miedo sólo por el tamaño. Más lo que no veíamos. El director del maratón, EdouardCassignol, nos contaba el día previo que las medidas de seguridad para los atletas eran extremas.

A las 8.45 de la mañana, con el pistoletazo de salida, se ha desatado la emoción y han desparecido los nervios. Era precioso ver los Campos Elíseos abarrotados de atletas, con el Arco del Triunfo de fondo. La calle Rivoli, larguísima, nos ha hecho disfrutar de un precioso recorrido turístico que incluía la Plaza de la Concordia, el museo del Louvre, la Bastilla, por supuesto la Torre Eiffel y 6 kilómetros junto a las tranquilas aguas del Sena.

Sin embargo, siempre se espera más belleza de un recorrido por París. Hay 10 kilómetros del circuito en el bosque de Vincennes (del 9 al 19) y otros 10 en el bosque de Boulogne (los 10 últimos, en un duro recorrido rompepiernas que incluye algunas pequeñas zonas de adoquinado en los últimos kilómetros y tres túneles, el primero muy largo –más de un kilómetro- oscuro y frío. No se pueden evitar porque eso separaría París en dos mitades, norte y sur, que quedarían incomunicadas la una de la otra.

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La falta de un público más numeroso, aunque muy animoso, se trata de superar con un más de medio centenar de bandas musicales, desde batucadas y grupos de samba brasileña hasta orquestas con partituras (la banda militar de las trompas), grupos de rock and roll y hasta chicos y chicas disfrazad@s de cheerleaders y animadoras con una simpatía, un buen humor y una sonrisa que se les salía del rostro. En la zona final de la carrera hay grupos musicales animando cada 200 metros; es una locura, si te centras en ellos el cansancio y el muro hacen menos mella.

La humedad parisina es otro de los factores a tener en cuenta. Los españoles que han llegado o han sufrido una pájara o desfallecimiento lo han sido por no beber desde el principio o por falta de sales, ya que en los avituallamientos, repletos de manzanas, naranjas, bananas, frutos secos, pasas, había agua, pero poca bebida isotónica. Para los que llegan desde zonas secas eso hay que tenerlo muy en cuenta para no quedarse deshidratado por no beber.

Podría ser más bonito, es cierto, pero París es un sitio especial para hacer turismo deportivo, para acudir con pareja y/o familia y destrozar las piernas el sábado conociendo la ciudad. Así el domingo tendrás excusa si no has hecho la marca deseada. Los primeros diez kilómetros por los Campos Elíseos y la calle Rivolison espectaculares, el paso por el primer bosque sin apenas público desgasta la cabeza poco a poco, los túneles paralelos al río Sena se hacen duros y también difíciles de sobrellevar por la mente, y los adoquines y pequeñas rampas del final del circuito, lo convierten en una prueba dura, cuyo récord data de 2015, esos 2:05:04 del etíope Kenenisa Bekele, ganador de casi todo lo ganable en el fondo mundial.

No queremos dejar de citar la París Breakfast Run, una de las carreras más divertidas que conocemos. Son 5 kilómetros el sábado por la mañana, en los que el pelotón no puede superar nunca a la primera fila (atletas con sus banderas para marcar el tiempo en el maratón del día siguiente, un concepto éste de marcar ritmos de carrera que dicen que inventaron ellos allí en París). No hay clasificaciones ni cronometraje, es el  mero hecho de correr por correr, disfrutar sin ninguna otra preocupación. Y delante de los corredores un camión con un par de divertidos speakers con traje al estilo Blues Brothers y música animadísima y motivante para hacer de la prueba un ejercicio de buen humor y de un buen desayuno, porque en meta hay bollos de chocolate, plátanos, café, té…lo que viene siendo un buen desayuno.

El amor se respira en cada rincón de París, una ciudad monumental con una historia revolucionaria como la que protagonizan cada año los atletas que han convertido este maratón en el segundo más numeroso del mundo. El miércoles 6 de abril se abren las inscripciones para 2017 (se celebra el domingo 9 de abril), cuando alcanzarán ya la edición número 41, justo la edad media de los participantes en la edición 2016, que ha contado aproximadamente con el mismo número de extranjeros sobre el asfalto que debutantes en la distancia, alrededor de 16.000. Les encanta recordar que correr en París es hacerlo en la ciudad más bonita del mundo, y allí queda ella, esperando un nuevo record de participación en 2017, orgullosa esos 40 años de historia y de acoger a atletas de 160 países. Ah, por cierto, vamos a recordar a Rubén Caballero, de Benidorm, el primera atleta español en cruzar la línea de meta.

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