Simplemente Go

Víctor Go: ¿Qué pasaría si correr fuera un deporte de equipo?
Fran Chico -
Simplemente Go
Victor Go

Yo siempre había pensado que las carreras de fondo eran un deporte individual. Pero después de ver cómo funciona la movida Víctor Go creo que estaba equivocado. Puede ser un deporte de equipo. Y así es más divertido. Es mejor.

La primera vez que oí hablar de “víctor go” fue porque el que fuera futbolista internacional del barça quería bajar de tres horas en maratón y se había apuntado a un grupo de entrenamientos. Cuando pude conocer más de la historia me di cuenta que aquí Luis Enrique (que dentro de unos días va a hacer su asalto al Ironman) no era la estrella. El protagonista, aunque es un tío serio (iba a decir triste pero sí le conoces en profundidad te das cuenta que no van por ahí los tiros), es Víctor Gonzalo. Él es Víctor Go. Pero, ¿y quién es Víctor Go?

Pues un nombre que nos debería sonar a todos los amantes del deporte. Lo tenía todo para ser una estrella del ciclismo: “Mi hermano, que es 11 años mayor que yo, era ciclista. A mí al principio no me gustaba nada lo de ir a las carreras, pero como me iba a quedar sólo en casa con 8 años, pues iba con mi padre a verle. Y al final me enganché. A esa edad corrí mi primera carrera, me doblaron y me dije a mí mismo que la siguiente vez sería diferente”. Y lo fue. Hasta el punto de que con 18 años fue el mejor ciclista aficionado de España y con 21 pasaba a profesionales para ser compañero de Miguel Indurain y Pedro Delgado en Banesto. Sin embargo, su carrera fue corta. A los 26 años lo dejaba desanimado: “Apuntaba muy alto, los directores me decían que iba a ser uno de los grandes, pero la cosa se torció”. Y todavía se torcería más, porque quiso volver a empezar, compitiendo en aficionados, y tuvo un atropello con un coche que le produjo la fractura de la cabeza del femur. “Estuve dos meses en casa sin moverme de la cama, pero ni para hacer mis necesidades”.

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LOS 19 SEGUNDOS DE LUIS ENRIQUE

Víctor también hace de liebre de los grupos. En Amsterdam acompañó al de 3 horas y vió como Luis Enrique aguantó allí casi hasta el kilómetro 40. “Fue una pena, porque tuvo un virus la semana antes del maratón. Pese a todo salió y, con ese carácter que tiene y apretando los dientes, lo rozó. Le sobraron 19 segundos”. El primer grupo Víctor Go fue un gran éxito. Gracias en buena parte al foro que pone en contacto a todos los componentes se creó un ambiente de amigos (“al final se hace una piña, y si el maratón es fuerte el grupo lo es más”, me explica Víctor) en el que uno ayuda al otro a salir a entrenar cuando el ánimo se viene un poco abajo.

Cuando las cosas molan el boca a boca funciona de cine. Para el segundo proyecto eran 60, y no pudo atender a mucha gente que quiso estar en el grupo. “Para coger a alguien busco que pueda integrarse en el grupo, y para esto es importante que no sea víctima de “marquitis”. Para mí es una de las peores enfermedades del running. La gente es víctima del reloj y se olvidan de las sensaciones. Y lo que que sientes cuando corres es muy grande. Hay mucha gente a la que parece que le va la vida en la marca y cuando la hacen se dan cuenta de que no era tan importante”.

LA CAMISETA DEL EQUIPO

Os decía al principio que con esta fórmula el running es un deporte de equipo. Por eso en la espalda de las camisetas de Víctor Go van los nombres de los 60 personas que forman el grupo. “Quiero aclarar que no es un club. La gente está conmigo las 14-15 semanas que dura el proyecto de entrenar un maratón y luego se disuelve hasta que unos meses más tarde ponemos otro en marcha. Es como una formación.

Aprendes a entrenar a la vez que te pones en forma. Es el tiempo perfecto para mantener la motivación y que el grupo esté muy unido sin sufrir desgaste”. Para el segundo proyecto se podía elegir entre correr en Barcelona o Roma, y luego repetir en París (“Había mes y medio entre ambos, tiempo para recuperarse e incluso mejorar marca”). Víctor está encima de cada detalle cuando llega el maratón. Repartiendo geles para los últimos kilómetros, coordinando quién va a hacer de liebre de quién (es soprendente hasta dónde llega el espíritu de equipo; hay gente que corrió en Barcelona y se fue a Roma pagándolo de su bolsillo para tirarle la segunda media a otro del grupo) y recordando la noche antes, en una reunión con todos en una habitación a rebosar de gente, la marca que cada uno está en disposición de hacer de acuerdo a lo que ha entrenado.

“Normalmente me hacen caso. Si logran la marca no es por salir más a lo loco, sino porque se pasan de conservadores”. Víctor, que corrió en Barcelona y en Roma a gran nivel (2:27 y 2:23), está en meta hasta que llega el último de sus discípulos (en más de cinco horas). Con el mismo cariño con el que antes de cada entrenamiento del sábado mide el recorrido para que se puedan tomar tiempos y envía a alguien para que monte un avituallamiento sorpresa en medio del campo.

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HASTA SU MUJER SE ENGANCHÓ

Es muy difícil conseguir que Víctor destaque a alguno de los que han estado en el proyecto. Tras dar veinte vueltas a la pregunta nos habla de David Vall: “Se ha recuperado de un cáncer, ha perdido 15 kilos y se ha puesto otra vez como un toro. En la próxima bajara de cuatro”. Y de Montserrat Piñol: “Se unió al grupo viviendo en Frankfurt. Empezó de cero y fue una satisfacción especial ver su cara, mezcla de euforia y sacrificio, en los últimos pasos del maratón”.

Y de Rafa Jofresa, el que fuera base del Joventut y del Barça: “Es una persona muy especial y que hace grupo como si fuera novato en el deporte y no un hombre que ha ganado ligas. En París salí con él para bajar de 3:30 y no pudo ser, pero lo tiene en las piernas”.

Hasta su mujer, Ana, acabó siendo “una chica Go”. “En su familia nunca se había hecho deporte y cayó por su propio peso. Empezó a comprobar el buen ambiente que había en el grupo y siguió el ejemplo de otras chicas que empezaron desde cero y lo consiguieron. Un buen día empezó a correr…¡Y este año terminó en Barcelona y París! Que esté dentro el proyecto significa mucho para mí”.

LO QUE HAY DETRÁS DE VÍCTOR

En las 14 semanas que dura, en las que pagan unos 60 € al mes, los Víctor Go no sólo pueden recurrir al “jefe” casi en plan “7 Eleven”, o sea, siempre abierto. Él también pone a su disposición una fisio (que a través del foro va a atendiendo dudas y recibe también a los que quieren sesiones), una dietista, un psicólogo y recientemente también a Jordi González, que se dedica a ayudar a los ejecutivos a conjuntar su vida laboral y su vida profesional, y que en Víctor Go se encarga de ayudar a recordar a los corredores algo tan importante como que el running no puede dejar de lado a la familia: “Es lo típico que todos decimos, esto ya lo sabía yo, pero él te da la chispa para ponerlo en práctica”.

Además, los corredores se hacen una prueba de esfuerzo: “Yo sólo la pido para ver su estado de salud, pero los que económicante pueden permitírselo lo hacen ya con lactatos para conocer con exactitud umbrales y poder ajustar mejor los entrenos”.

Ahora mismo Víctor trabaja en el tercer proyecto. “Para no descuidar el trato personal esta vez he hecho dos grupos de 25, uno para Berlín y otro para Florencia, en el que Luis Enrique intentará bajar de 3 horas finalmente”. Y pese a estar preocupado por otros, este año ha hecho -a los 40 años- su marca personal (2:22:52). Y sigue en la tienda, claro.

¿Cuál será el futuro de Víctor Go?, le preguntamos. “No sé, para dedicarte sólo a esto no da, claro, y son un montón de horas de dedicación…” Cualquiera sabe como acabará esta historia, si habrá un día miles de “Go´s” por todos lados, pero mientras es una historia que merece ser contada para ver si hay más gente como Víctor a la que un día se le encienda la chispa y comience a “envenenar” de running a la gente con la que se cruza en la vida.

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LA FÓRMULA GO

Victor sólo entrena para maratones. “Para mí es la distancia perfecta, sobre todo porque sólo el hecho de terminar es un gran premio, un gran éxito cada vez que cruzas la línea de meta; en cambio en la distancias más cortas hay más obsesión por ser más rápido. Puede que al cruzar la llegada no, pero en un maratón una hora después de terminar todo el mundo está satisfecho.”

Respecto a sus entrenamientos, prefiere trabajar más con cambios de ritmo que con series: “Hacemos muchos rodajes con cambios de ritmo. Les obligo a llevar pulsómetro para que aprendan a conocer mejor su cuerpo y vamos variando entre el 70 y el 85% de su capacidad. Series pongo pocas, así evitamos lesiones. Lo que perdemos de mejora, de poder afinar más, lo ganamos en evitar parones, que son los que rompen un plan de maratón”.

En cuanto a las tiradas largas, “ahora hemos empezado con 90 minutos a ritmos bajos. Yo siempre voy con el grupo para ver como va la gente. La más larga que hemos hecho fue antes del Medio Maratón de Barcelona. Montamos una previa de 10 km, marcada cada kilómetro y con avituallamientos, en un parque cercano a la salida. Luego hicimos los 21,097 km y al acabar les volví a mandar al parque a soltar 3 ó 4 km más. Fueron unos 34 km”.

Para entrar en contacto con los grupos Víctor Go teclea www.victorgo.com

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