Alfredo Heras, de la inmovilidad al running

Y una pérdida de más de 30kg.
Álex Calabuig -
Alfredo Heras, de la inmovilidad al running
Alfredo Heras, de la inmovilidad al running

En febrero de 2005 Alfredo Heras pesaba 128 kilos y su vida podría calificarse de excesivamente sedentaria para una persona de sólo 26 años. Fue entonces cuando, según sus castizas palabras, le dio “el chungo”. Un grave problema de espalda le obligó a permanecer postrado durante un mes en la cama. “Me movía nada y menos. Sólo me levantaba para ir a la taza del wáter y a la consulta de los médicos. Poco más”. 

Su odisea particular visitando a los supuestos especialistas en la materia la inició escuchando a un neurocirujano que, nada más y nada menos, le quería fijar la columna. Otro “lumbreras”, esta vez un traumatólogo especializado en lesiones de espalda, pretendía ponerle una prótesis, quitándole el disco dañado y sustituyéndolo por otro. Ante semejantes barbaridades, que iban minando su moral, Alfredo se decidió a escuchar la opinión de otro neurocirujano, que le comentó que lo mejor es que no hiciera nada, que aguantara un poco, porque aún era muy joven, y que tratara de perder peso y comenzara a practicar natación.

Lógicamente, nuestro protagonista, un hombre muy inteligente, optó por hacer caso a este último galeno para hacer frente a su hernia discal en L5-S1 con protrusión en L4-L5 y comenzó a nadar en compañía de su amigo Óscar. Pasó el tiempo y una persona le animó a participar en una carrera, argumentando: “No te preocupes, es una carrera popular en la que participa gente de todos los niveles y no te debe dar corte, porque es muy difícil llegar de los últimos”. Alfredo rápidamente inventó una excusa y esgrimió que no tenía calzado adecuado para correr, pero esa persona se tomó el tema muy en serio, como algo personal, y le regaló unas magníficas zapatillas de running. Con el empujón de su amigo y de otro, llamado Óscar López (su monitor de Aquagym), que le animó a salir a correr con el grupo de triatlón del gimnasio, Alfredo se vio inmerso de lleno en nuestro querido mundo. Los comienzos fueron muy duros. El único bagaje deportivo que detentaba era haber practicado dos años de rugby y alguna “pachanguita” de fútbol-sala. Y ya quedaba muy lejana su infancia, cuando a los 10 años se fajaba en duras peleas de judo: “A esa edad yo ya pesaba 70 kilos, así que me tocaba enfrentarme con adultos de veintitantos años. ¡Imagínate! Al final lo tuve que dejar…”.

Alfredo confiesa que: “Nunca imaginé que iba a acabar corriendo. Tenía bastante miedo porque jamás en la vida se me había dado bien correr. Me cansaba muy rápido y no aguantaba mucho. Si además del sobrepeso le añadimos que soy fumador, pues se me juntaba todo”.

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Lo cierto es que tras una temporada de sufrimiento, comenzó a aguantar el ritmo del heterogéneo grupo de triatlón, aunque “en mi gimnasio hay gente muy buena y es muy difícil seguirlos si ellos no quieren” y en tres meses consiguió adelgazar de los 128 kilos iniciales hasta los 98, ayudado también por Laura, una dietista de Nature House que controlaba la correcta combinación de los alimentos que ingería, sin privarle de nada. Entre los productos fundamentales, Alfredo recuerda los espárragos “para depurar” y la piña “para expulsar líquidos”. 

El 26 de noviembre de 2006 participó en su primera carrera. Se apuntó al Madrid 5K, evento organizado por Runner’s World y Sport Life en IFEMA, en el marco de la feria “Deporte Total” y logró parar el crono en unos motivantes 26 minutos y 30 segundos. Al llegar a meta no se encontró demasiado mal y se animó a continuar tomando parte en carreras. En junio de 2007 completó los 10 kilómetros y pico de la Carrera del Orgullo de Alcobendas en poco más de 56 minutos, todo un logro para alguien que un año antes prácticamente no podía ni moverse. Para culminar su “enganche” definitivo al deporte participó en la prueba de natación en el triatlón por equipos de la Casa de Campo. “En en triatlón sí que sufrí mucho. Hice un tiempo de 14:30, pero la prueba se me dio fatal. La noche anterior no había dormido y no encontré el ritmo para respirar correctamente, pero al menos conseguí terminar”.

La afición de Alfredo por encadenar zancadas continúa muy viva. Sigue corriendo por los parques de El Carrascal y por los descampados de Leganés Norte, acompañado por unas 18 personas del mismo gimnasio. Y es que asegura que aunque sea un sufrimiento aguantar el ritmo del grupo, “cuando me  calzo las zapatillas y me pongo a correr me olvido de todos los problemas de la vida, incluso de las discusiones que haya podido tener. En esos instantes no existe nada más en mi cabeza, me libero de preocupaciones, de líos de trabajo, solamente estoy concentrado en poder aguantar y en terminar el entrenamiento, especialmente en fechas como las pasadas Navidades, en las que el roscón de reyes dejó huellas en mi cuerpo y subí hasta los 103 kilos. Pero la fatiga y el esfuerzo siempre se ven recompensados en el momento placentero de la ducha”.

La espalda de Alfredo se encuentra ahora en perfecto estado tras más de dos años de running, y eso que no realiza ejercicios de abdominales ni otros que suelen considerarse imprescindibles. Sin duda, correr ha transformado la vida de este sagitario de Leganés y, según él, todo un “friki de la informática y del mundo de las videoconsolas”. Cuando le preguntamos por la PlayStation y la Wii como responsables del sedentarismo de los chavales, responde categóricamente en el sentido contrario: “Es un error pensar eso. Se puede hacer de todo en la vida. Las videoconsolas no son un objeto del diablo”. Entre los próximos retos de este estadístico de la empresa Demométrica se encuentra participar en un medio maratón, proyecto que ha ido retrasando porque ha estado disfrutando de unos cursos de snow los sábados y los domingos y quería aprovecharlos a tope. Otro reto es bajar hasta los 95 kilos, que es el peso máximo que le exigen para poder cumplir otro de sus sueños, que es tirarse en paracaídas. Y ya más a medio y largo plazo, las pruebas de orientación y el maratón le atraen bastante.

Alfredo nos pide despedirse de los lectores con una frase que esperamos que os sirva de inspiración: “Quiero que las personas que lean este artículo y se encuentren en una situación similar a la que yo estaba, prueben a hacer deporte porque es una maravilla. Sólo tenéis que encontrar la disciplina que mejor se adapte a vuestro cuerpo y a vuestras necesidades”.

(Publicado originalmente en el número 74 de Runner's World).  

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