El Adiós

Si no disfruto los momentos, si son mentira los recuerdos.
Aurora Pérez -
El Adiós
El Adiós

Quizá pararé algún día, será mi corazón quien lo diga, será cuando correr sea una enfermedad y deje de ser medicina. Más no será por la edad, será por la desmemoria, cuando no pueda recordar por qué he sido corredora, cuando vestida de corto me sienta extraña y un número sujeto a mi pecho ya no prenda esperanzas.

Será cuando olvide las zancadas dadas o desprecie las que vendrán, será cuando haya de preguntarle al corazón qué significaba la ilusión, y él no sepa contestarme y se agoten los anhelos en mi alma. Cuando el aire no sea capaz de insuflar vida a mis pulmones será entonces el momento del abandono, y lo será cuando ya no desee que el fuego del verano queme mis hombros y no añore que en otros tiempos dejé a ese fuego calentar mis músculos, será cuando el hielo sea puñal que traspase mi ánimo en lugar de ser aliento que acelere mi movimiento.

Será cuando no halle metas que me hagan soñar el futuro, será si los desafectos me hacen odiar el pasado; será si mis facultades desenfocan el horizonte y creen dirigirse a un reto que en realidad es incierto. Si me daño y aún pervivo, será solo un hasta luego, mas si el dolor puede con mi tesón, entonces será el adiós.

Será si me da lo mismo afrontar de cualquier modo el nuevo entrenamiento que me espera cada día y descuide el atrezo y la vestidura para salir a trotar la vida; será cuando no piense que es necesario acicalar con sonrisas la cara ante el sufrimiento.

Será cuando no me enfade ante los errores ni piense en cómo enmendarlos, será cuando ganar me deje indiferente, será cuando perder no me incite a mejorar, cuando el día posterior al éxito estime que está todo hecho, cuando no admita la crítica tras un fiasco y me ciegue la vanidad.

Será si el mejor regalo no es ora el trote placentero ora el exigente minutero, si no encuentro entusiasmo en pelear  con el tiempo, si vuelvo la vista atrás y en el camino pisado quedó enterrada mi voluntad.

Será si al doblar la esquina no sigue intacta en mí la locura, si no encuentro motivación, si por mí siento compasión. Será cuando crea que lo di todo, y no me queda al presente nada. Será cuando correr no sea una fiesta diaria y competir deje de ser bailar con la más guapa.

Será el fin cuando el fracaso deje herido mi optimismo y no continúe indemne la fe en mi misma, y también si a fuerza de desencantos se cercena mi autoestima y no acierto a remontar el vuelo y me aferro a la aflicción.

Será cuando la amnesia se lleve con ella el recuerdo de los buenos momentos vividos y se borre de mi mente cualquier motivo o razón de gratitud, o viva solo de las rentas de un pasado sin futuro, sin mundo nuevo por descubrir.

Será cuando se vacíen de sentido mis zancadas por un fallo de mi memoria o una sola zancada no baste para alimentar mi alma.

Será cuando mis andares arrastren solo pesares y hagan mella en mí las penas; cuando mis pies y mis piernas no se plieguen a mis deseos y se alejen del credo que profesa mi conciencia, si comulgan con el infierno, si empieza a ser un castigo cada paso y ya no avanzo.

Será cuando no me acuerde que hubo un tiempo en que se frenaron mis ansias mas hube de retornar pues me pudo la nostalgia.

Mas será el adiós definitivo cuando no recuerde con cariño cómo lloré lágrimas en silencio, durante aquel primer maratón que duró cuarenta y dos kilómetros de pasión y ciento noventa y cinco metros de tormento, permitiéndome tocar el cielo con la punta de mis dedos.

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