Las cuatro estaciones

El tiempo pasa volando y la vida pasa corriendo.
Aurora Pérez -
Las cuatro estaciones
Las cuatro estaciones

Pasa el verano, los días se acortan y yo empiezo a correr. Caen las hojas pero sube mi ánimo y sigo corriendo. Llueve, la lluvia me resbala, salto los charcos, embarro mis pies, pero sigo adelante. Días de viento que ralentizan mi paso, pero no me detienen. Me encuentro con el señor de rojo, me adelanta en su trineo, me saluda, le devuelvo el  saludo pero no me desvío de mi camino. Rechazo su oferta de transporte, prefiero mis piernas, en busca de nieve, como su barba, blanca. Me acuerdo de la canción, “las nieves del tiempo platearon mi sien” y sigo, sigo avanzando. Mi próxima meta, celebrar la festividad de San Silvestre. ¿Cómo? corriendo. Las uvas, doce, una por cada mes, doce deseos, doce esperanzas y las burbujas… ¿Cómo celebrar el nuevo año? De la mejor forma que sé, a zancadas. En una zancada adelanto tres coronas y me siento reina yo también, del camino, del asfalto y quiero seguir la misma estrella que les guía, cierro los ojos y de nuevo los deseos, los anhelos en mi mente. Este año apagaré una vela más y el tiempo será mayor para la misma distancia y aún así, sigo.

Subo una cuesta, pero no me canso. Mi camino es siempre llano. ¿Por qué corro? Porque sí. ¿Para qué? Para vivir. ¿Vivir más? No, con mayor intensidad. Llueve y hace sol, mi retina refleja colores de arco iris. A lo lejos el frío se aleja, el camino verdea, pero no descanso. Me acerco a una meta, la cruzo, recupero el resuello y el paso,  tranquilo al principio, se aligera después. Sólo me hace parar la duda momentánea, vacilo entre dos caminos, pero la indecisión se aleja enseguida, elijo y mi elección siempre es buena, sigo corriendo. Ya noto los nuevos olores del tiempo, y siguiendo ese olor me adentro en el bosque, me pierdo entre pinos. Corro pero no tengo prisa por llegar. Corro buscando nada y encuentro todo.

Me parece ayer cuando descubrí que mis pies podían ir tan rápido como mi imaginación, que eran capaces de pisar mis enfados y convertir las tristezas en sonrisas y hace tanto tiempo ya… tantos años me acompañan, tantos como vivencias. En mis pensamientos aparecen flores y luego sol, arena y agua. Ralentizo el paso, llega el descanso, el descanso del guerrero.

Pasa el verano, los días se acortan y yo empiezo a correr, caen las hojas pero sube mi ánimo y sigo corriendo. Llueve, pero la lluvia me resbala, salto los charcos, embarro mis pies, pero sigo adelante…

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