Cómo atar mis zapatillas de correr

Descubre los secretos del nudo que te guiará por un camino sin sobresaltos.
Dan Koeppel -
Cómo atar mis zapatillas de correr
Cómo atar mis zapatillas de correr

Te vamos a contar una de esas historias aparentemente triviales que te pueden cambiar la vida. Trata de un hombre con una tarea muy noble: revolucionar el modo en el que la gente se ata las zapatillas. No te rías, hay muchas probabilidades de que no te las ates bien.

ECHA UN VISTAZO A TUS ZAPATILLAS. ¿TIENES LOS CORDONES atados con un doble lazo que queda fatal? Tal vez los lazos queden desiguales, demasiado apretados o enmarañados. ¿Se te ha desatado la lazada en alguna carrera? 

Ian Fieggen sabe por qué ocurre esto y si tienes la oportunidad de hablar con él, seguro que te lo contará. “Solía pasearme por los centros comerciales y fijarme en cómo llevaba la gente atadas las zapatillas”, nos dice, “y muchas personas las llevaban atadas mal. A veces me acercaba a ellas y les explicaba lo que habían hecho mal”. En muchas ocasiones el resultado no era muy alentador. Algunas se marchaban sin hacer caso y otras se enfadaban. No obstante, un número sorprendente parecía verdaderamente molesto por la crítica, algo para lo que Fieggen no estaba preparado. Lo único que él estaba intentando decirles es que no era culpa suya, “sino del modo en que les habían enseñado”. 

Ahora hagamos memoria y pensemos en cuando éramos pequeños, cuando estábamos inmersos en aprender a atarnos los zapatos. En primer lugar nos enseñaban a coger un cordón y pasarlo por debajo del otro, tras lo que había que dar la vuelta a uno de ellos alrededor del otro y hacer un lazo. Parecía muy sencillo, ¿no? 

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Sólo que no es tan fácil. En realidad, hay más de una forma de atarse las zapatillas, y según Fieggen, las probabilidades de que se haga mal son del 50%. Casi todas las lazadas empiezan con un nudo y acaban con un lazo. Por desgracia, si se atan las lazadas en la misma dirección que el nudo original, el resultado final será una lazada que no se quedará en su sitio. Es lo que se denomina un nudo corredizo. Si te haces este tipo de nudo en las zapatillas, estás condenado a que se te afloje, a agacharte y a volver a atarlo. Si quieres que tu lazada quede centrada y fija, tienes que hacer un nudo de rizo, en el que el nudo inicial se hace en una dirección y el lazo final en la contraria. La diferencia entre el nudo corredizo y el de rizo es de tensión: la tensión que se produce cuando se mueve el pie aprieta el nudo de rizo, mientras que esa misma tensión en la parte baja del nudo corredizo hará que se afloje la parte superior. 

De todas formas, no es preciso comprender la física de las lazadas para distinguir los nudos. Los lazos torcidos son el resultado visual de todo esto, lo que Fieggen utilizaba para sus estudios en los centros comerciales (ya ha tomado la decisión sensata de abandonar esta costumbre). Los lazos de rizo tienen un aspecto estético, cayendo hacia cada lado de la zapatilla. Los demás tipos siempre quedan perpendiculares y torcidos.

 

Cuando miras a las zapatillas, tienen un aspecto bastante feo. Si piensas en todas las veces que durante una carrera tus sueños de atleta se han visto interrumpidos porque se han desatado los cordones y las veces en las que te has tenido que parar porque casi vas pisándotelos, no hay duda de que los cordones desatados son una frustración para los corredores populares. No obstante, para muchos, esto puede resultar irritante, fatigoso e incluso peligroso. Por este motivo, muchos corredores se atan un nudo doble, una opción que es segura, pero más difícil de desatar (y que no es estética, según los expertos en nudos). Pero peor que un nudo doble es tener un nudo corredizo.

Sin duda, entre los corredores de élite con mucha más experiencia que yo hay muchos que han tenido dificultades con las lazadas de las zapatillas. John Kagwe (atleta de Kenya) se tuvo que parar dos veces en el Maratón de Nueva York de 1997 y aún así ganó con 2:08:12. Kenenisa Bekele ganó el Campeonato del Mundo de Cross de 2008 a pesar de tener que pararse a atarse las zapatillas. En Pekín, el jamaicano Usain Bolt ganó el oro olímpico con récord del mundo incluido con los cordones de sus zapatillas doradas al viento. Así que parece que entre los corredores de élite también los hay que se hacen nudos corredizos. Fieggen se muestra comprensivo al respecto: “Puede ser difícil romper la costumbre”, nos dice. Los nudos corredizo y de rizo son engañosamente similares. No obstante, se puede hacer algo para arreglar los de tipo corredizo (mira el recuadro “¿Preparado para atar los cordones”, bajo estas líneas). 

Fieggen nos ofrece una solución más radical: un nudo totalmente nuevo, al que denomina el nudo de Ian y sueña con que pueda cambiar el modo en el que todo el mundo se ata las zapatillas.

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¿Preparado para atar los cordones? 

Aprende la forma correcta (y la incorrecta) de atarte las zapatillas

PASO 1

Puedes atar el nudo inicial pasando el cordón izquierdo sobre el derecho (como en la imagen) o al revés. Cualquier método proporciona un nudo equilibrado o corredizo, según lo que hagas después.

PASO 2

A continuación tienes que hacer un lazo con el cordón derecho (como en la imagen) o con el izquierdo. Cualquier opción puede dar lugar a un nudo equilibrado o corredizo, con independencia de cuál fuese el nudo inicial. Dependerá de lo que hagas a 

PASO 3

Ahora tienes que pasar el otro cordón alrededor del lazo que acabas de hacer, ya sea por delante o por detrás del lazo. La elección adecuada depende de lo que hiciste en los pasos previos. (En el nudo de la imagen, lo correcto es por detrás). Para ver el último paso que se adapta a tu técnica, consulta el esquema de la derecha.

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FIEGGEN HA ESTUDIADO LAS LAZADAS DE ZAPATILLAS durante 25 años. En 1982 inventó el nudo que lleva su nombre. Este australiano no estaba buscando una forma de atarse las zapatillas que no se aflojara, sino una solución para que los cordones durasen más. Este programador informático y diseñador gráfico de 45 años nos contó en una entrevista telefónica desde Melbourne que “el problema con el nudo tradicional es que favorece un lado del cordón, por lo que ese lado se desgasta más rápido. Yo estoy muy preocupado con la eficiencia”. El nudo que él ha diseñado tira de igual forma de ambos lados, por lo que los cordones se gastan por igual.

“Todos nos acordamos de lo difícil que era aprender a atarse los cordones”, según Fieggen. “Era traumático”.

La fascinación por los nudos se limitó a crear variaciones de su propio diseño (una versión más segura, otra doble, y muchas más). A continuación, se produjo la revolución de internet y Fieggen pudo descubrir muchos más métodos de anudado, recopilarlos, compartir su propio nudo y evaluarlos todos. En 2002 creo una página web dedicada a los nudos. La página de Ian (puedes consultarla en fieggen.com/shoelace) es una guía diseñada para ayudar a los internautas (corredores, escaladores, patinadores, jugadores de baloncesto y cualquier otra persona que quiera parecer a la moda) a encontrar un nudo y una lazada adecuados. 

Cada nudo y método de lazada en la página de Fieggen incluye un diagrama paso a paso codificado por colores. Cada técnica de lazada tiene referencias cruzadas con preguntas diagnósticas con el fin de ayudar a los usuarios a encontrar un esquema de lazada correcto para ellos. Los corredores, por ejemplo, pueden aprender tipos de nudos que mantengan los tobillos fijos, que reduzcan la presión en el empeine e incluso que alivien las molestias que surgen en las carreras. 

No obstante, enseñar al público general a atarse las zapatillas en internet no es fácil. Los clips de vídeo y las animaciones están bien realizados, pero aún así pueden resultar confusos. Hace 3 años, Fieggen decidió que se podía hacer más. Dejó su trabajo a tiempo completo en 2007 para dedicar su vida a enseñar a la gente a atarse las zapatillas y a escribir un manual sobre cómo atarse los cordones que publicó a finales de ese año. La cubierta del libro tiene el aspecto de unas zapatillas Converse e incluso viene con ojales de verdad para practicar. El libro es muy útil, pero está más orientado a que las zapatillas queden con un nudo estético (las imposiciones del mercado, para desesperación de Fieggen). 

Yo prefiero la página web. Puedes utilizar tus propias zapatillas para practicar con invenciones como el Nudo Libertad y el Tortuga Turquesa. A mí me gusta sobre todo el Nudo de Cirujano, que según Fieggen es muy seguro y fácil de aprender para los que tienen problemas con cordones que se aflojan. No se tarda demasiado en conseguir que quede bien, pero el problema, según Fieggen, es que este nudo tiende a quedar asimétrico. Cumple bien su función, pero es poco estético, lo que no es suficiente.

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DESDE LUEGO QUE NO, SI PUEDES HACER UN NUDO DE Ian, que es un lazo muy estético. En la página web de Fieggen, una animación en seis pasos enseña a los neófitos a hacer el nudo (mira “Bonus extra”, en la página siguiente). El código de color de las lazadas te ayuda a aprenderlo. Aún así, la mejor forma de aprender a hacer este nudo totalmente simétrico es seguir las explicaciones en vídeo. Con la práctica, deberías ser capaz de hacer un nudo de Ian con los ojos cerrados. Algunos lo consiguen más rápido que otros.

“Después de tres nudos, lo puedo hacer en menos de un segundo”, escribe un corredor de Nuevo México en la página de Fieggen. A mí me ha resultado un poco frustrante. No soy muy bueno haciendo nudos, para empezar, y como nos explica Fieggen, puede ser especialmente difícil cambiar los hábitos a la hora de atarse los cordones. Parte de ello tiene un motivo físico. Incluso después de inventar su nudo, el propio autor tuvo problemas. “Muchas mañanas volvía al modelo antiguo porque estaba muy acostumbrado a hacerlo”. Pero volver a aprender a hacer nudos requiere más habilidades además de una buena memoria muscular. Se trata de algo más profundo.

La respuesta surge cuando Fieggen describe su viejo hábito de corregir a la gente en público: “La gente solía alarmarse cuando me ofrecía a explicarles por qué se les desataban los cordones. Se ponían a la defensiva”. ¿Por qué pasa esto? “Las personas tienen recuerdos de lo difícil que resultó aprender a atarse los cordones”, nos dice. “Era traumático. Decirles de repente que tienen que aprender a atarlos de nuevo hace surgir miedos. La gente se siente incompetente”.

Al final, yo superé mi incompetencia y aprendí el nudo de Ian. Aunque varias semanas después aún no puedo decir que se haya convertido en mi nudo habitual, cuando se lo he contado a Fieggen le ha alegrado, lo que hace que me sienta bien. Lo que más me gusta es el modo en el que su alegría parece no estar relacionada con el ego. No cabe duda de que el nudo lleva su nombre, pero nunca tuve la impresión de que su mundo de cordones tuviera que ver con el deseo de que su nombre se hiciese famoso.

Fieggen habla una y otra vez de simetría. Cuando logras que tus zapatillas queden con los cordones simétricos y perfectos, hay algo de belleza en ello, y resulta elegante cómo las manos se mueven al unísono entre sí al atarlos. No obstante, Fieggen insiste en que su nudo representa algo más que armonía estética. El nudo de Ian, según afirma su autor, puede tener efectos terapéuticos: “No lo puedes hacer mal, por lo que no lo puedes enseñar mal”.

Aquí es cuando Fieggen se emociona. “Si se enseña a hacer lazadas como se hace hoy, los niños siempre lo harán mal”, nos dice. “Siempre habrá padres diestros que enseñen a niños zurdos y viceversa”. Fieggen hace una pausa para asegurarse de que comprendo lo que dice. “Esos niños son los que al mirar sus lazadas verán que hay algo que falla”.

Cuando me recuerdo a mí mismo mientras aprendía a atarme los zapatos por primera vez, puedo acordarme de mi abuelo enseñándome, pero no lograba hacerlo bien. Al final, nos conformamos con un lazo en forma de orejas de conejo. Aún así, el nudo acababa por desatarse. Mi abuelo era diestro y yo soy zurdo. De repente, puedo sentir un poco de la emoción de Fieggen. “Si puedes erradicar el nudo corredizo de una generación, lo habrás solucionado todo”. Podría ser el final de las zapatillas que se desatan.

Pero Fieggen me corrige con amabilidad. Para lograr que los cordones queden atados de forma segura es preciso que la gente comprenda la mecánica que subyace a su creación: la propia simetría. “No basta con enseñar a atar el nudo”, nos dice. “Tienes que conseguir que la gente sepa por qué el nudo es seguro. Si no lo saben y no pueden informar a la siguiente generación se volverá a perder cualquier logro”.

Para lograr este objetivo, el tipo que solía interceptar a las personas con nudos corredizos en los centros comerciales quiere dedicarse a ir por las escuelas y difundir su creación. Fieggen quiere crear una nueva asignatura. “En una vida previa debo haber sido profesor. Creo que es para lo que he nacido”.

Fieggen me cuenta que después de haberse dedicado en exclusiva a los cordones y lazadas durante 3 años, dentro de poco volverá a su trabajo diario, aunque su página web tiene miles de visitas cada día y el nudo de Ian parece estar teniendo éxito. Al menos una docena de vídeos pueden consultarse en YouTube. En algunos casos no se cita el nombre del nudo ni de su inventor. En otros, es otra persona la que se atribuye el mérito. Fieggen no pierde la elegancia. “Yo he puesto nombre a algo que he inventado”, nos dice. “Y hay otras personas que parecen haberlo inventado también. Es posible que todos hayamos inventado nuestros propios nudos”.

No parece que se sienta apenado ni enfadado por la atribución de la invención del nudo, porque no se trata de quién procede, sino de cuál será su destino, según piensa Fieggen.

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Correcto e incorrecto 

NUDO EQUILIBRADO 

Si te has atado los cordones de forma adecuada con un nudo de rizo, tu lazo debería quedar a ambos lados de la zapatilla. 

NUDO DESEQUILIBRADO 

Si por el contrario has atado un nudo corredizo, es probable que el lazo se gire para quedar angulado o perpendicular. 

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Bonus extra 

El nudo de Ian es elegante, rápido y seguro (si es que puedes atarlo). Aquí te mostramos cómo hacerlo. 

1

Ata el nudo inicial sujetando el cordón derecho entre el pulgar y el índice de la mano derecha mientras haces lo propio con el cordón izquierdo y los mismos dedos de la mano izquierda. Intenta mantener el cordón izquierdo tirante. 

2

Haz un lazo con el extremo suelto por detrás y otro por delante. Utiliza el dedo medio derecho para empujar el extremo del cordón derecho por detrás, y gira la mano izquierda para girar su lazo a la derecha. 

3

Cruza los dos lazos entre sí. Utiliza el pulgar izquierdo para empujar el extremo suelto a la derecha, a medida que con el dedo medio derecho empujas su extremo suelto para que se tense dentro del lazo izquierdo. 

4

Este movimiento requiere que uses los dos dedos de cada mano dentro de su propio lazo para agarrar el otro lazo. Usa el pulgar y el dedo índice izquierdos, así como los mismos dedos de la mano derecha. 

5

Cada mano suelta su propio lazo y tira del extremo suelto del contrario hacia el suyo. No tires de los extremos por completo, pues si no se formará un nudo en vez de un lazo. 

6

Este último paso tan sólo completa el nudo tensando los lazos. Con un poco de práctica, podrás atarte los cordones más deprisa y de forma más simétrica que con un nudo convencional. 

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¿Buscando cordones nuevos? 

ENCONTRAR UN RECAMBIO DE CALIDAD RESULTA DIFÍCIL. TE EXPLICAMOS POR QUÉ. 

Las tiendas especializadas en material para correr no sólo están llenas de los modelos más modernos de zapatillas, sino que también puedes hallar cordones a la moda para ellas. Cualquier corredor puede encontrar el modelo que le guste: cordones de estilo salchicha, cordones ligeros que parecen linguini, cordones elásticos de estilo espagueti y sistemas de lazada rápida que no necesitan nudos. Pero si tú prefieres un tipo especial de cordones que no vienen con tus zapatillas, me temo que no estás de suerte, porque la mayoría de los fabricantes de zapatillas y de cordones no venden cordones idénticos de recambio.

Si los proveedores extranjeros tuviesen que vender los cordones duplicados por separado, tendrían que pagar derechos e impuestos más altos. No pasa nada. No te desesperes si quieres cambiar de cordones (o si se te ha roto uno). Puedes recurrir a una tienda de internet especializada en cordones (como shoelaceexpress.com), o comprar recambios directamente a algunos fabricantes de zapatillas.

(Publicado originalmente en el número de marzo de 2009). 

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