El coleccionista de zapatillas

¿Qué te mueve a amasar una de las mayores colecciones de zapatillas históricas de running que existen en el mundo? Deseo y abundancia de espacio. Ralph Serna posee ambas cosas.
Bob Cooper | FOTO: Gregg Segal -
El coleccionista de zapatillas
El coleccionista de zapatillas

Ralph Serna entró en una tienda de zapatos rebajados de Boston un día de 1993 y se quedó helado. Allí, enmarañado en una pila de cordones, había un par de Puma Brush Spikes sin usar, en venta por cinco dólares. “No me lo podía creer”, recuerda Serna felizmente. Un golpe de buena suerte.

Ese modelo de zapatillas de clavos no sólo es raro (200 pares fueron fabricados a finales de los años 60), también tienen un lugar distinguido en la historia del running. Los velocistas John Carlos y Lee Evans batieron el récord del mundo de los 200 metros con ellas en los trials olímpicos de Estados Unidos para los Juegos de México 68, una plusmarca que después no fue reconocida porque los 68 clavos de las zapatillas (de ahí lo de brush, cepillo en inglés, por la semejanza con ese utensilio) violaban las reglas existentes. Dar con algo tan valioso por una minucia sumado a su fascinación por el calzado de running ha inspirado a Serna a acumular una de las mayores colecciones privadas de zapatillas vintage que se conocen en el mundo. Más de 150 pares, varios que datan de la época de la Segunda Guerra Mundial, cubren las estanterías de su garaje de Santa Barbara, California. “Mucha gente colecciona cromos de béisbol”, dice, “yo colecciono zapatillas”.

Como un coleccionista de monedas que busca en cada cambio una Buffalo Nickel de 1913 (moneda de cinco centavos con la imagen de un bisonte grabada, de gran valor entre los aficionados a la numismática), Serna, de 51 años, está constantemente buscando en tiendas antiguas, mercadillos y eBay la próxima gran adquisición para su alijo. Entre sus hallazgos favoritos se encuentra un par de zapatillas de cuero Law & Sons estampadas en piel de serpiente que un mito como Roger Bannister calzó en 1950; unas Adidas Titans, las últimas zapatillas de running hechas de piel de canguro vendidas en Estados Unidos; un par de edición limitada Nike Discos metálico-plata de 1977, una zapatilla tan apropiada para la carretera como para la pista de baile.

Coleccionar zapatillas de running es algo natural para Serna. Empezó a correr en 1970 y ganó el campeonato nacional de campo a través estadounidense en 1975 y 1976. Y cuando dejó de competir diseñó zapatillas para Reebok, Mizuno y Etonic. Hace algunos años su conjunto de zapatillas le trajo la suerte de realizar un cameo en Hollywood. El par de Adidas Titans de la colección de Serna fue usado para una escena de Without Limits (Sin Límites), la película biográfica de la leyenda del running Steve Prefontaine rodada en 1998.

Además de zapatillas, Serna también colecciona revistas y libros de running, pero es la caza de pasos antiguos lo que le mantiene alerta. Como él dice entre carcajadas: “Entre una multitud no me fijo en nada que esté más de 15 centímetros por encima del suelo”.

(Artículo publicado originalmente en el número de agosto de 2010)

 

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