Un tobogán de 42,195km

El Maratón de Jerusalem congregó a cerca de 25.000 runners de 54 países en su cuarto cumpleaños.
Pablo Vázquez -
Un tobogán de 42,195km
Un tobogán de 42,195km

Shalom ma nishma. Una concisa pero contundente frase que se gravó en la mente de cada uno de los 25.000 runners apostados bajo el arco de salida del Maratón de Jerusalem 2014, situado entre la Knesset (Parlamento israelí) y el Museo de Israel. Una frase que regaló a los oídos de los participantes la paz que les acompañaría durante los 42,195 kilómetros que conforman la prueba. Sin embargo, el recorrido del maratón de la ciudad de los Montes de Judea tenía guardadas duras batallas contra las piernas de sus visitantes. Un incesante sube y baja, más propio de los parques de atracciones, por algunas de las calles con mayor historia de la Tierra, como la Puerta de Jaffa o la Puerta de Sion, desde donde los corredores disfrutaron de una preciosa panorámica del bíblico Monte de los Olivos y el cementerio judío. “El recorrido era una montaña rusa”, decía José Francisco Fernández, uno de los integrantes del Club Calambres que se desplazó a tierra santa para vivir –y conocer– una de las pruebas más atractivas del momento.

Fuego, energía y alabanza. Un compendio de bonitas connotaciones trasladadas a todas las calles de la capital de Israel en forma de una gran marea naranja, el color de la camiseta oficial de la carrera. Un color que invadió de paz, al menos por un día, a todas las personas apostadas en el recorrido, a todos los corredores participantes en cada una de las distancias disponibles (10km, medio maratón y maratón) y, como no, a todas y cada una de las personas que sumaron su granito de arena para que la prueba saliera adelante. Un color que unió a tres religiones –judaísmo, cristianismo e islamismo–, que abrazaron las calles de Jerusalem en paz y armonía al ritmo de sus zancadas

La comunión perfecta

Desde el pistoletazo de salida hasta el arco de meta del Maratón de Jerusalem 2014, situado en el interior del Parque Sacher Garden, los 25.000 runners recorrieron paso a paso, zancada a zancada, cada uno de los metros de un recorrido único, inmerso en una de las ciudades con más historia bíblica del mundo. “Da igual la religión que profeses, Jerusalem te atrae como el imán al hierro”, explica Elida Fuentes, otra española más entre la multitud runner de Israel.

Cada año la carrera ha ido puliendo los pequeños errores cometidos, renovándose y reinventando sus propias ideas para hacer del Maratón de Jerusalem una de las grandes carreras del panorama internacional. Pero, en esta edición, como en todas las carreras, los errores también tuvieron su momento de protagonismo. El primer fallo fue sacar a los participantes de la prueba de los 42,195km en un lapso de tiempo muy breve con respecto a los corredores del medio maratón. Los corredores keniatas y etíopes pronto dieron caza a la cola del pelotón de la carrera de 21,097km, lo que dificultó un poco su trabajo sobre el asfalto de la capital israelí. Otro de los puntos comprometidos llegó alcanzando ya el ecuador del maratón, cuando los runners más adelantados se cruzaron, formando una perfecta equis con algunos de los más rezagados.

Más seguro imposible

Una carrera que se vio ensombrecida, en cierta medida, por algunos policías y militares jerosolimitanos que participaron en la carrera portando sus armas. Algunos de ellos lo hicieron con un subfusil cargado al hombro. Otros, con pistolas de menor alcance. Unos identificados como policías, otros vestidos de paisanos. Una política de seguridad que, como apunta uno de los corredores españoles en Jerusalem, Carlos Cano, “es comprensible, pues así se obtiene una mayor seguridad en el país”, pero que no parece necesaria cuando hablamos de running. Algunas veces la incoherencia se impone a la lógica, más aún cuando la ciudad en la que, teóricamente por seguridad, algunas personas participan en carreras portando armas de fuego, se conoce popularmente como ‘la Princesa de la Paz’.

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Kenia y Etiopía conquistan Israel:

El Maratón de Jerusalem 2014 estuvo dominado, de principio a fin, por los atletas keniatas y etíopes. Por el bando de los hombres, el grupo estuvo comandado por el campeón de la pasada edición, el etíope Abraham Kabeto, y secundado por sus compatriotas Gosa Girma y Ashenafi Deme, y los kenianos Ronald Kimeli, Patrick Wachira y Luka Kipkemoi. Durante gran parte de la carrera, los seis corredores africanos se mantuvieron en grupo, pero en el último tercio de la prueba comenzaron los ataques y el grupo se fue disolviendo poco a poco. Ronald Kimeli se quedó un poco rezagado en los primeros ataques de sus compañeros –y rivales– africanos. Pero, cuando apenas quedaban siete kilómetros para el final, Ronald Kimeli metió la ‘sexta marcha’ y no sólo dio caza al grupo de cabeza, sino que consiguió abrir un pequeño hueco que le serviría para alzarse con la victoria en el Parque Sachar Garden, con una marca de 2:16:08, por delante de sus dos compatriotas, Wachira Muriuki (2:16:34) y Kipkemoi Chelimo (2:18:07). Además, Kimeli estableció un nuevo récord de la prueba, rebajando en 13 segundos el anterior registro del atleta etíope Abraham Kabeto Ketla de la pasada edición.

Entre las féminas, las etíopes fueron las grandes triunfadoras del día con los dos mejores tiempos. Alemtsehay Mesfin se adjudicó la victoria con un crono de 2:47:23, por delante de su compatriota Lemelem Berha (2:47:28) y la keniata Abebech Etcha (2:47:30). Asimismo, las tres corredoras africanas protagonizaron el final más apretado de la mañana, con un precioso sprint en la recta de meta que terminó decantándose del lado de Etiopía.

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Españoles en Tierra Santa

Carlos Cano:

Fui el único de mis amigos que participó en el maratón completo, el resto lo hicieron en las otras distancias de la carrera. Nunca había coincidido con tantos atletas de países tan diversos. La carrera fue bastante dura, con muchas subidas y bajadas, pero repetiría la experiencia sin dudarlo un segundo.

Elida Fuentes:

Correr en Jerusalem ha sido una gran experiencia, da igual la religión que profeses, al ser un lugar con tanta historia bíblica te atrae como el imán al hierro. Cuando participo en carreras internacionales como la de Israel, suelo disfrutar de los compañeros, el paisaje, y aprovecho para hacer fotos.

María Ángeles García:

En un primer momento, la idea de correr en una ciudad como Jerusalem me producía ciertas reticencias, pensaba que era una ciudad un poco peligrosa. Ahora, después de haber vivido desde dentro la prueba y haber conocido la ciudad, mi antigua percepción ha cambiado radicalmente.

José Francisco Fernández:

Normalmente, cuando corro en el extranjero prefiero participar en medios maratones porque me permite hacer más turismo sin preocuparme tanto por el descanso y que no me duelan las piernas. En Jerusalem corrí con algunas décimas de fiebre, pero disfruté mucho junto a mi hermano Miguel.

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