Soy corredor: Bear Grylls

El protagonista de 'El Último Superviviente' también es runner.
Nancy Averett | FOTO: John Hicks -
Soy corredor: Bear Grylls
Soy corredor: Bear Grylls

Cuando grabamos El último superviviente parece que estemos siempre corriendo. Una vez en Siberia, a 40 grados bajo cero, tuvimos que correr 24km con unos enormes trajes para la nieve. Fue una escena divertida.

El programa trata sobre la supervivencia, así que tengo que comer cosas como ojos de oveja, gusanos y larvas. Esta “comida” contiene proteínas y te da fuerzas, pero normalmente cuando termino de correr no busco un gusano, prefi ero frutas y nueces.

Comencé a correr en el ejército. En las Fuerzas Aéreas Especiales británicas la preparación física para el combate gira alrededor de la carrera a pie. Nosotros lo hacíamos hasta acabar vomitando en la cuneta de la carretera.

Cuando dejé el ejército, abandoné el running durante un tiempo.

Volví a correr cuando me ofrecieron hacer mi primer anuncio. Pensé que si me tenía que quitar la camiseta sería mejor empezar y hacer abdominales.

Participé en el Maratón de Londres 2003 con un traje de fiesta y una peluca de 90cm de altura recaudando dinero para los afectados por esclerosis múltiple. Tenía irritaciones debido al disfraz y cada vez que me lo levantaba para aplicar vaselina la multitud exclamaba: “¡Aaaah!”. Tardé mucho tiempo en terminar (4:30).

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Cuando tenía 22 años me rompí la espalda mientras hacía paracaidismo. Estoy convencido de que la clave de mi recuperación ha sido el movimiento. Hago circuitos de gimnasia, yoga y corro tres veces a la semana durante 40 minutos. Ahora mi espalda me duele cuando no hago ejercicio.

Me encanta correr con zapatillas minimalistas, me han ayudado a pasar de un fuerte impacto de talón a una ágil y más intuitiva técnica de carrera. La primera vez las notaba extrañas y se me cargaron los gemelos, pero después de un tiempo corro más deprisa y siento menos los impactos en mis articulaciones.

A veces corro con mi hijo menor (dos años) Huckleberry sobre los hombros y es como llevar una pesada mochila. Mientras avanzo siento como él esta ahí arriba meneando la cabeza. Mi mujer, probablemente con razón, dice que eso no puede ser sano para el muchacho.

Debido a mi trabajo tengo que correr en sitios lejanos e increíbles, pero eso no quiere decir que no disfrute haciéndolo en paisajes menos espectaculares. Me encanta entrenar cerca de casa y recorrer rutas conocidas y cercanas.

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