De la prisión, al maratón

La historia de pura ilusión de Juan Miguel Esteban Aceituno.
Álex Calabuig | Fotografía: Adolfo Callejo -
De la prisión, al maratón
De la prisión, al maratón

Artículo publicado originalmente en el número de diciembre de 2015

Lleva siete años en la cárcel y correr se ha convertido en su motivación diaria. A golpe de zancadas, y con las suelas de sus zapatillas, va borrando las huellas de los errores del pasado y labrando un futuro digno, basado en el esfuerzo, el sacrificio y la capacidad de superación. En el último año, en sendos permisos, ha logrado terminar dos maratones y demostrar al mundo que Juan Miguel es un hombre nuevo, dispuesto a una reinserción plena.

 Juan Miguel Esteban Aceituno amaba el deporte. Disfrutaba compitiendo en dos pruebas muy diferentes, los 1.500 metros y el lanzamiento de jabalina, hasta que el gusanillo del fitness le apartó de las pistas. Logró alcanzar un nivel sobresaliente, obteniendo el subcampeonato de España de fitness en 1998 y el título de campeón de Madrid. Una grave lesión le retiró de esta complicada actividad y, una vez en prisión, sustituyó las pesas por las zapatillas de running y comenzó su particular romance con las pruebas de media y larga distancia.

Antes de que sigáis pensando en qué delito cometió Juan Miguel para dar con sus huesos en la cárcel, os diré que ninguna persona del equipo de Runner´s World ha querido investigar este asunto, ya que creemos firmemente en la reinserción social y el Juan Miguel que hemos conocido es el actual. Él trabajaba en temas de seguridad y hemos visto imágenes suyas ejerciendo de guardaespaldas de algunos personajes famosos, pero no caeremos en el morbo fácil ni nos pesa ningún prejuicio a la hora de escribir este artículo.

Durante cinco años, nuestro hombre compitió en distintas cárceles, en los campos de fútbol 11, cubriendo tres distancias: 1.500, 5.000 y 10.000 metros, subiéndose en varias ocasiones a los tres cajones del podio.

En 2014 salió de la cárcel para participar en la Carrera Nocturna de Aranjuez, en la que firmó un crono de 42:44, aunque su gran éxito deportivo del año pasado fue en la San Silvestre Vallecana, donde llegó a meta muy cerca de Marta Domínguez, corriendo a 3:40 por kilómetro y llorando en meta como un niño, de la emoción.

El sueño del maratón emergió con fuerza y Juan Miguel se apuntó al Rock ‘n’ Roll Madrid Marathon. Su preparación, durante nueve semanas, tuvo lugar en un campo de fútbol sala, dando vueltas de 120 metros. ¿Os imagináis realizando vuestras tiradas más largas de esa manera? Juan Miguel comenzó a repetir mentalmente su frase: “Tienes que entrenar tanto que cuando corras una carrera te parezca un descanso”.

Llegó el gran día y Juan Miguel cruzó la meta emocionado. “Quiero contagiar mi ilusión a las personas que están libres y piensan que las cosas no se pueden hacer sin medios”. 

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