Universitarios en calzoncillos

Un recuerdo del deporte universitario hace algunas décadas.
Hernán Silván -
Universitarios en calzoncillos
Universitarios en calzoncillos
Éramos, en aquel momento, los campeones del mundo de cross en categoría universitaria. Algo que España puede presumir de haber sido muchas veces. Y la invitación estaba cursada. Nos requerían desde la región vitivinícola de la Borgoña. Más concretamente era en su histórica capital Dijon, donde se iba a celebrar un encuentro europeo de universidades. Allí debíamos ir a defender el título ganado meses antes en Bolonia.
 
Pero no íbamos a ser recibidos en loor de multitudes a nuestra llegada a tierras francesas. Fue con una mala noticia por parte de nuestra propia expedición. El personaje que nos asignaron desde el Consejo Superior de Deportes como “responsable-cuidador” nos comunicó que las equipaciones en su totalidad (seis masculinas y cinco femeninas) se habían extraviado en Barajas. El rumor de que cada una de ellas estaba valorada en cien mil de las antiguas pesetas y de que el montante total de la “operación” podría superar el millón corrió inexorablemente como la pólvora entre el grupo. Y la desconfianza hacia aquel que con tanto ahínco nos pedía los tickets de todo cuanto comprábamos como souvenir o simple consumición crecía y crecía. Con cada gesto. Con cada minuto que pasaba. Huelga decir que nunca recibimos ni un solo céntimo de los recibos de compra que entregamos al susodicho. Y también que las bolsas deportivas (si es que existieron alguna vez) nunca aparecieron.
 
Días antes yo había sudado tinta de calamar para pedir a uno de mis profesores que me permitiera hacer otro día el examen parcial de Patología Médica II, pues me coincidía con el viernes en que volábamos a Francia. Su respuesta fue rotunda: ¿A usted qué le interesa más, la Medicina o eso de correr? Si no está aquí el viernes la asignatura le queda para septiembre. Yo ya, por aquel entonces, leía cosas del deporte universitario norteamericano y aunque digan que las comparaciones son odiosas (en muchos casos no dejan de ser rigurosamente exactas) me sentí un poquito discriminado. Y salí de allí con un cierto vacío abdominal. No lo encontré raro, pues el citado examen parcial era de “digestivo”. Lo que sí me extrañó sobremanera es que mi profesor, que además era en ese momento el rector de mi universidad y el que me entregaba los sábados las copas que ganaba en los cross universitarios de su jurisdicción, habló muy bien, entre políticos, a favor del deporte universitario en la recepción que nos dieron como campeones mundiales. Había sido en el Consejo no hacía muchos días antes. Pero ahora parecía tener amnesia.
 
Ya en Dijon y en el día de la carrera, la cara de nuestro “responsable-cuidador” era todo un poema. Allí estábamos nosotros en la línea de salida con calzoncillos de diversos colores estampados de ranitas. Era nuestra protesta a tanta corrupción. El “buenazo” del Consejo nos había comprado unas camisetas de baloncesto azules, con ribetes blancos de estrellas. Vamos, que había ido a una tienda de deportes de Dijon y le habían hecho un precio estupendo por las once camisetas de la antigua selección yugoslava de basket y tuvo el morro de presentarse con ellas en la residencia universitaria la tarde antes de la carrera para que, así de ese modo, los equipos españoles corrieran convenientemente equipados. Ganamos. Más bien arrasamos. Y en la prensa francesa del día siguiente decía que seis estudiantes españoles en calzoncillos dominaron rotundamente la prueba. Graciosos los españoles, pero cumplidores decían. En francés era algo así como “decontractés mais serieux”. Cuando llegué a Madrid me dijo mi hermana extrañada: ¿En qué lío os habéis metido? ¡No han parado de llamar del programa deportivo de José María García!
Te recomendamos

El nuevo Peugeot 508 apuesta por cambiar tu concepto de berlina...

Análisis con cifras y datos en busca de la hidratación perfecta para el corredor...

Ricochet y Bedlam se unen a la familia ...

Así es la nueva Storm Viper de Joma: una zapatilla para hacer kilómetros en carretera...

Más ajuste, más estabilidad y más amortiguación sin añadir peso. Así es lo nuevo de S...