Los Juegos Olímpicos populares

Una carrera popular es el equivalente para muchos.
Antonio Alix -
Los Juegos Olímpicos populares
Los Juegos Olímpicos populares
Afortunadamente no existen carreras que se denominen así, porque vaya lío sería determinar lo que es un corredor popular y lo que es un corredor de élite. ¿La marca personal? ¿El estar federado? Dejemos las cosas como están y que las carreras populares estén abiertas a todo el que quiera apuntarse. El asunto que hoy me hace darle al teclado es el que una carrera, por muy popular que sea, aunque no haya premios ni atletas famosos, para muchos participantes equivale a los Juegos Olímpicos y la organización debe hacer todo lo posible para que puedan dar rienda suelta a sus pretensiones competitivas.
 
A través de otros de mis artículos ya os habréis dado cuenta de que yo soy de los que se toma cada una como si fuese la última que va a realizar; ponerse un número implica darlo todo, sea cual sea el puesto en el que se vaya. Por supuesto que respeto al que no quiere vaciarse, ya sea porque no le gusta sufrir, porque se toma esa carrera como preparación para otra, porque prefiere disfrutar de un paisaje atractivo o sentirse dueño de unas calles que a diario pisan los coches. Respeto por no decir envidio, que ya me gustaría a mí poder hacer eso en alguna en lugar de ir echando espuma por la boca.
 
Por eso no me gustan las que mezclan competición y festival. No me parece lo más adecuado que en carreras (si así se llama es porque se entiende que hay clasificación) se fomenten cosas como por ejemplo ir juntos por familias, ir disfrazados o ir escribiendo mientras se corre. Algo llamado carrera debe tener un recorrido bien medido y señalizado, zonas de salida y llegada amplias, guardarropa, avituallamientos y otros aspectos que garanticen que el participante sólo tenga que preocuparse de correr lo más deprisa que pueda o quiera, es decir, como el que participa en unos Juegos Olímpicos.
 
Lo que no quiere decir que no apoye o vaya a eventos en los que no prime la competición; pero que no se llamen carreras, sino festivales, encuentros, concentraciones, kedadas o saraos. Todos tienen cabida en mi vida, pero sin mezclarse; como cabida tienen en esta revista (por algo su nombre quiere decir en castellano “el mundo del corredor”) artículos bien diferentes: los que tratan al corredor popular como si fuese un olímpico, dándole consejos y ejemplos de sesión para que mejore sus marcas; y los que fomentan el correr como parte de una vida saludable, activa, deportiva pero sin aspiraciones competitivas. Pero como dice ese chiste de bilbaínos: “O vamos a setas o vamos a Rolex”.
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