Matrícula de Honor

Una profesora que terminó su maratón número 100 espera ser un ejemplo de actividad y ambición para sus alumnos.
Michelle Hamilton -
Matrícula de Honor
Matrícula de Honor

Nadia Ruiz es una profesora de 28 años que se ha pasado los últimos tres persiguiendo un sueño: aparecer en el Libro Guinness de los Récords como la corredora más joven en completar 100 maratones. En su caso, el reto iba mucho más allá de recibir la típica placa conmemorativa y los signos de admiración. “Trabajo en un instituto en el que los niños piensan que, sólo por el hecho de proceder de familias inmigrantes o de clase obrera, no pueden alcanzar un gran sueño”, comenta Ruiz, que da clases de biología a alumnos de secundaria en Los Ángeles. “Trato de demostrarles que todo es posible, sin importar de dónde vengas”. Los padres de Nadia emigraron desde Ecuador a California dos meses antes de que ella naciera. Su padre encontró trabajo como electricista y su madre uno de cajera en un restaurante de comida rápida.

Hubo momentos en los que dormían hasta cuatro, contando a su hermano, en el mismo colchón. Pero los esfuerzos de Myriam y Jorge Ruiz, que lograron la ciudadanía estadounidense en 2001 y 2012, respectivamente, mostraron a sus hijos la importancia de tener un objetivo claro y conseguirlo con tesón. Y quedaron clavados a fuego en su hija mayor. Nadia se aficionó a correr (y a los maratones) en su primer año en el instituto, en el que se enroló en el equipo de cross.

Uno de los veteranos estaba preparándose el maratón de Los Ángeles y Nadia, con sólo 14 años, decidió apuntarse. Su madre le dijo que era demasiado joven pero su padre, que no había rodado más de alguna vuelta al campo de fútbol, se comprometió a correrlo con ella si se preparaba en serio. El problema: sólo quedaba un mes para la carrera, muy poco tiempo para entrenar. Su tirada más larga fue de 10 kilómetros. No es de extrañar que Nadia se echara a llorar en el kilómetro 20. Jorge le apoyó hasta cruzar la línea de meta en 4:05 dándose la mano. Por fortuna la voz de la experiencia le sirve a nuestra profesora a enseñar a los adolescentes a no cometer sus errores: “Después de estudiar biología y fisiología y de entender las fases del desarrollo, me di cuenta de que los niños deben esperar hasta afrontar esa distancia”. Nadia se acabó enganchando. Corrió un maratón al año durante el instituto, la universidad y el posgrado. Después pasó a coleccionar cinco, siete, hasta diez en un año. Al alcanzar los 50 se fijó en un amigo que llevaba unos 100. ¿Podría alcanzarlo? Leyó entonces que una mujer británica de 34 años ostentaba el récord de la mujer más joven en completar 100 maratones. A sus 25 años romper esa marca era relativamente sencillo.

La búsqueda del reto se convirtió en una pata más del deseo de que su familia y el resto de la comunidad latina tenga un hábito de vida saludable: “En nuestra cultura no se nos enseña ni a comer bien ni a hacer ejercicio, quiero que eso cambie”. Nadia Ruiz ha abierto una página en facebook, un blog y una cuenta en Twitter para educar e inspirar al resto, incluso a sus padres, en un estilo de vida saludable. “Varios de mis familiares son obesos y arrastran problemas de salud, como la diabetes. Por fortuna han rejuvenecido desde que están más activos. Su padre ha terminado 50 maratones a sus 56 años, el mejor de ellos en 3:30. Myriam ha terminado otros 10. “Lo mejor ha sido reducir el nivel del colesterol”. En clase, Nadia trata de que sus alumnos sepan de la importancia de un estilo de vida saludable. Les cuenta que las enzimas digestivas lo tienen más crudo cuando tienen que deshacer los alimentos procesados, y por ello te sientes peor. “Sus ojos se iluminan cuando ven que la forma física, la comida y la enfermedad crónica están conectados. Ven que en un pequeño cambio hay gran diferencia”.

En Junio Nadia completó su maratón número 100 en San Francisco. Desgraciadamente un mes después descubrió que Marina White había batido su récord con sólo 27 años. “Sigo feliz por haber sido una de las más jóvenes en lograrlo. Quería poner el listón alto para que otras minorías vieran que era posible”. En el recuerdo quedan algunos recuerdos duros de la conquista, como las tormentas sufridas en el Maratón Inca de Perú o la primera vez que bajó de 3:30 en Philadelphia. Y la satisfacción de terminar 51 de los100 maratones en menos de 3:35. El mejor momento fue el del kilómetro 25 de su maratón centenario. Allí su padre se dio de bruces con el muro: ella decidió acompañarle hasta el final: cruzaron el arco de meta en 4:56, de nuevo mano a mano. Nadia bajará el ritmo maratoniano en los próximos años, hasta hacer uno o dos por año para darle un bocado a su marca personal (3:16:05 de este año en Los Ángeles). La próxima medalla estará en clase junto a las más de 200 expuestas para que sus alumnos se acuerden del trabajo duro y de la disciplina. Y quizá la sigan.

Nadia ha logrado la mínima para Boston en 52 de sus 100 maratones. También ha finalizado tres iroman.

METALES PRECIOSOS Nadia conserva la mayor parte de los dorsales y medallas de las 250 pruebas que ha corrido.

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