Paleta de colores

Pinta tus sensaciones mientras dibujas tus ilusiones.
Aurora Pérez -
Paleta de colores
Paleta de colores
Pensé organizar una carrera, para todos los corredores veteranos, y quise que un pintor amigo mío dibujara un cartel. Uno muy atractivo, que al verlo todos quisieran correr, todos quisieran participar. Con esa idea fui a ver a mi amigo y le conté mi deseo: “Quiero que dibujes un corredor muy especial, uno que represente a todos los runners”. Un día me llamó para decirme que ya tenía mi corredor dibujado.
 
Cuando llegué vi sólo un póster pintado, un luminoso paisaje con un bonito arco iris. “¿Dónde está mi cartel?”, le dije. “Es ese arco iris que ves”, contestó. “Sí, pero es para una carrera, me has dicho que ya tenías pintado mi corredor”. “Y ese es tu corredor”, asintió. Ante mi cara de sorpresa y expectación me explicó: “Mira los colores, el rojo, naranja y amarillo; son los colores del fuego, la fuerza y el corazón que os mueve, la pasión que ponéis, la energía que derrocháis, el optimismo con que os enfrentáis a los retos. Después el verde de la esperanza, que se va tornando azul y añil, de tranquilidad conforme veis las metas más cercanas y asequibles, hasta llegar al violeta de la serenidad final tras el esfuerzo…”
 
Mientras le escuchaba, un sinfín de nuevos matices fueron poblando mi imaginación: la euforia y transgresión del rojo, de la sangre que busca nuevas vías para nuevas metas, el motor del corazón que ayuda a querer y por lo tanto a poder. El naranja y el amarillo, colores de las vitaminas y el sol; su fortaleza nos da vitalidad, aumenta el tono de las emociones cuando nos desplazamos, y nos hace invencibles. El verde de la juventud, y la naturaleza que inspira. El azul, con todas sus tonalidades, azul de la armonía, añil del mar y azul del cielo, con algún borrón a veces blanco y en ocasiones gris, de plomo en las piernas. Violeta de la calma, de la profundidad.
 
Años llevo detrás del sol, que tras la tormenta irradia sus siete colores que como siete llaves nos van abriendo nuevas perspectivas. El sol que refleja nuestra imagen y nos convierte en sombra que antecede a las zancadas o las persigue si somos más rápidos que él. Y ese mismo sol sigue despertando mi fantasía y veo tonos marrones, pisando las hojas de otoño, y tonos dorados y también de plata y bronce. Veo el rosa, color de la vida cuando corremos
y alcanzamos los logros previstos, y el negro de desilusión cuando nos quedamos a medio camino sin alcanzar el final, por el dolor de los pasos; pero también negro de la elegancia, como elegante es la zancada ágil y amplia. Y vuelvo a ver el blanco, la pureza, la novedad, la paz y la luz, reflejo y suma de colores, suma también de todas las ilusiones y color de la inocencia que nos hace levantarnos después de cada tropiezo.
 
Con mi cartel bajo el brazo, oigo truenos y, cada vez mas lejos en el tiempo, veo sus reflejos luminosos que me anuncian el fin de una tormenta que se aleja. Preludio quizá de un nuevo arco iris.
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